sábado, 2 marzo 2024
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Desde hace un año familiares buscan a José Rafael Romero en las minas del sur de Bolívar

Durante 2020 al menos 12 personas desaparecieron en los territorios mineros. Son víctimas de la violencia que impera en el Arco Minero o pierden contacto con sus familias por la falta de telecomunicaciones. | Foto Reuters

@mlclisanchez

La última vez que el minero artesanal se comunicó con su familia fue el 15 de enero de 2020 | Foto cortesía

José Rafael Romero, de 56 años, desapareció hace un año en el sector minero Ciudad Dorada del kilómetro 88 en el municipio Sifontes, del estado Bolívar. La última vez que su familia se comunicó con él fue el 15 de enero de 2020, y desde entonces no saben de su paradero.

Romero lleva dos años yendo esporádicamente a las minas del sur a ejercer la minería artesanal, por lo que es conocido en la zona. El hombre es de tez blanca, cabello canoso, contextura robusta y mide 1,65 metros de estatura aproximadamente. Cojea de la pierna izquierda, no tiene tatuajes ni cicatrices.

Sus parientes señalaron que hasta ahora no han puesto la denuncia ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Por ahora la familia mantiene la búsqueda por cuenta propia, uno de sus parientes se adentró al territorio minero sin resultados. “Tenemos esperanza de que aparezca. Por eso aún no hemos puesto la denuncia. Pero nos preocupa que ha pasado mucho tiempo y no hemos tenido noticias”, expresó su hermano, Hiliams Romero.

De haberlo visto o tener alguna información que permita ubicar el paradero de Romero, sus parientes ponen a disposición de la sociedad civil los números: 0416-5896948 o 0426-3962214

12 desaparecidos en un año

Un aproximado de 77 personas vinculadas con la minería al sur del estado Bolívar han desaparecido entre 2012 y 2020. Solo el año pasado desaparecieron 12 personas en los territorios mineros, de acuerdo con el monitoreo de un equipo de periodistas independientes, en alianza con la oenegé Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu), y Romero es una de ellas.

La creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Arco Minero del Orinoco (AMO) en 2016, no solo aceleró la depredación minera al sur del estado Bolívar, sino también la presencia de grupos armados irregulares (pranato-sindicato) y grupos guerrilleros colombianos que en enfrentamientos con fuerzas militares del Estado -no menos violentas contra la población civil-, generan una escalada de violencia para hacerse con el control de los yacimientos, en la que con frecuencia quedan en medio de mineros artesanales, comerciantes informales, mujeres y niños dedicados a trabajos forzados o tareas domésticas, y personas dedicadas a la prostitución.

Cada grupo armado busca imponer su propio sistema de gobierno y justicia distorsionado en cada sector que “conquista”, para ello emplean formas de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes sin que el Estado tenga voluntad política -o capacidad- para tomar el control.

La emergencia humanitaria compleja que vive el país también aceleró la migración interna hacia las minas, de personas que buscan sobrevivir a la inflación a pesar del peligroso contexto, pues el salario mínimo no cubre ni 1% de la canasta básica alimentaria.

Las personas suelen desaparecer como víctimas de la violencia, o solo pierden contacto con sus familiares por el mal estado de las telecomunicaciones en el sector. No siempre hay forma de saberlo, y los familiares solo se quedan con la incertidumbre, pues en el terreno donde reina la anarquía, poco indaga el Cicpc, órgano policial responsable de investigar las desapariciones.

¿Tienes un familiar o amigo desaparecido? 

En caso de tener un familiar desaparecido, Correo del Caroní pone a disposición la dirección: [email protected] para hacer el reporte.