jueves, 22 febrero 2024
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Paciente octagenario podría morir por desidia médica

Familiares denuncian que personal del Hospital Manuel Núñez Tovar, en Maturín, estado Monagas, le ha negado atención al paciente, quien ingresó al centro asistencial con una pierna gangrenada que requería la amputación urgente.

Luego de más de siete días de hospitalización, y con un incipiente cuadro de septicemia, el personal del Hospital Manuel Núñez Tovar, en Maturín, estado Monagas, le ha negado la atención al paciente Juan Bautista Malavé, de 80 de edad, quien ingresó al centro asistencial con una pierna gangrenada que requería la amputación urgente.

Su hija, Romelia Malavé, sólo ha recibido órdenes médicas para realizarle infinidad de exámenes, pero a su padre no se le ha realizado la intervención, ni siquiera se le ha aplicado algún tipo de medicamento para aliviar su dolor, algún antibiótico para contrarrestar la infección, o suero para estabilizarlo. Por tanto, teme que el objetivo sea dejarlo morir para solamente entregarlo a sus familiares una vez haya fallecido.

Por tanto, Romelia recurrió a El Carabobeño para elevar la queja y sumarse a las denuncias de quienes vienen develando la crisis hospitalaria que sufre el país en estos momentos.

A pesar de que las autoridades gubernamentales señalan que el centro hospitalario, entre otros, está acondicionado y presto para atender a los pacientes, la realidad es que ello es “totalmente falso”.

“No hay una buena atención, los médicos sólo ofrecen maltrato y el personal de enfermería ni siquiera presta los cuidados básicos. No hay ningún tipo de cuidado, se mueren las personas y no hay quien se conduela”, criticó. 

Le exigieron la compra de medicamentos que no le terminan de aplicar

Además, la hija de Juan Bautista destaca el hecho de que se le solicitó, eso sí, una serie de insumos para supuestamente aplicarle tratamiento. Se trató de medicinas e implementos costosos que ya consignó en el hospital pero de los que no se le ha comenzado a administrar el primero. “Los enfermeros sólo dicen ‘ya vengo’ y me quedo esperándolos. Ninguno viene a aplicar los medicamentos”, lamentó.

Romelia Malavé también enfatiza en el hecho de que la condición en la que está su padre no sólo lo perjudica a él, sino a todo el entorno del área en que se encuentra, por cuanto su situación de septicemia se está agravando cada vez más.

Deploró el hecho de que al amenazar con denunciar el caso un galeno se expresara urgido en resolver lo que ya tiene una semana sin respuestas. Eso ocurrió tan sólo minutos de haberse comunicado con El Carabobeño.

Romelia espera que esta información logre la suficiente divulgación como para que llegue a los altos mandos gubernamentales y se apresten a generar soluciones, porque dice que la pésima atención hospitalaria le está costando la vida a los venezolanos, en el entendido de que está segura que casos como el de su padre se repiten a diario en todo el territorio nacional.