viernes, 1 de julio de 2022

Vecinos de Villa Celestial, Core 8 y Las Amazonas no reciben la caja CLAP desde hace cinco meses

Los sectores más vulnerables son los que menos reciben el beneficio que aunque cubre apenas 10% de las demandas alimenticias de la población, es con lo único que cuentan quienes ganan salario mínimo “aunque sea poco”.

@mlclisanchez

Vecinos de Villa Celestial, Core 8 y Las Amazonas, en Puerto Ordaz, denuncian que llevan más de cinco meses sin recibir la caja de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP).

“Muchos dependemos de eso, aunque sea poco, aquí no llega desde hace como seis meses, dicen que van a venir y no vienen”, expresó Froilán Yaguaramal, residente de Villa Celestial, una barriada de Puerto Ordaz.

Yaguaramal informó que si Alimentos Bolívar no reanuda el suministro de las bolsas de alimento, organizará el cierre de las calles de su sector en señal de protesta.

El pensionado de 54 años aseguró que a quienes más golpea la carencia del beneficio es a quienes más cuesta arriba se les hace procurar el alimento diario. “Yo como dos veces al día, a veces una, y tiene que ser lo que se consigue porque ¿cómo hace uno?”, afirmó.

Aunque las cajas del CLAP traen cada vez menos productos, menos valor nutricional y duran -dependiendo del tamaño de la familia- menos de 15 días, para los hogares más vulnerables contar con ese beneficio mensualmente puede marcar la diferencia en su rutina alimenticia, venida a menos conforme aumentan la desigualdad social y las brechas económicas en un país con precios dolarizados y un salario mínimo que costea solo 0,88% de la canasta alimentaria, valorada en al menos 250 dólares.

“Aquí dura poco, pero no podemos decir que no nos ayuda cuando viene, porque como están las cosas ahorita, sí ayuda”, recalcó Delia Marcano, vecina del sector Sabana Linda de Core 8.

   
“Aquí dura poco, pero no podemos decir que no nos ayuda cuando viene, porque como están las cosas ahorita, sí ayuda”, dijo Delia Marcano

Delia es una jubilada de 60 años. Relata que aunque nunca se ha acostado sin comer, hace milagros para que le alcance la comida. Si antes podía comer carne o pollo todos los días, ahora puede comerlo dos veces a la semana.

“Si hoy te comes una ensalada, mañana no. Si hoy comes pollo sabes que mañana no vas a poder”, dijo. El CLAP, aunque dura poco, le permite ampliar las reservas. “Lo que hacemos es complementar, aunque en el CLAP ya no vienen las caraotas, vienen 10 productos, incluyendo el arroz, y así vamos mezclando”. 

Para abril de 2020, la Facción de Agrotécnicos del partido político Acción Democrática calculó que hubo un aumento del 18% en la distribución de las cajas del CLAP. Pero ese aumento paradójicamente implica una desmejora, pues disminuyó la cantidad de productos que contiene la caja, que ya son menos de la mitad de los que el programa estatal promete desde 2016.

Eso quiere decir que el programa que creó el gobierno para, en teoría, paliar la inseguridad alimentaria de los sectores más vulnerables, cubre apenas el 10% de las necesidades alimentarias de la población.

Es por eso que las oenegés han solicitado al régimen de Nicolás Maduro que permita la entrada del Programa Mundial de Alimentos, para asistir a los nueve millones de venezolanos que padecen inseguridad alimentaria moderada y severa. Aunque hasta ahora no hay voluntad política para hacerlo.

“¿Y para mí, que soy madre soltera? A mí sí me ayuda la caja cuando llega, sobre todo el arroz, la harina que no es muy buena y los granos que hacen rendir un poquito más la comida”, dijo Nailyn Viamonte, vecina del sector A de Core 8. Su familia no ha recibido la caja del CLAP desde octubre de 2020.

Los últimos datos levantados por diferentes organizaciones, indican que son precisamente las zonas más vulnerables las que no reciben el beneficio CLAP que el gobierno utiliza como herramienta de control político y que  prometió potenciar durante la alarma sanitaria por la pandemia de COVID-19.

La mayor parte de la distribución de las cajas de alimentos se concentra en las parroquias de las regiones centrales del país. En la región Guayana (Bolívar, Delta Amacuro y Amazonas) por ejemplo, se distribuyó apenas el 5,5% de la totalidad de las cajas aunque es una de las regiones con mayor inseguridad alimentaria de todo el país, según la Evaluación de Seguridad Alimentaria del Programa Mundial de Alimentos.

La inseguridad alimentaria en el estado Bolívar se posicionó en 93,5% entre 2019-2020 y en el municipio Caroní, 88,4% de los hogares vive en inseguridad alimentaria, de acuerdo con el último informe de la Encuesta Nacional de Vida (Encovi).

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