sábado, 24 febrero 2024
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Surtido de gas vehicular se redujo al mínimo en Caroní: de nueve estaciones solo están operativas dos

Más de 250 usuarios de gas natural vehicular en Caroní dependen de solo dos estaciones operativas, lo que colapsa el sistema. De estas dos, una funciona a medias, en la estación Cachamay se averió una pieza del compresor que Pdvsa no ha reemplazado.

@mlclisanchez 

Si hasta el año pasado los usuarios contaban con solo cuatro de las nueve estaciones de servicio equipadas para surtir gas vehicular en Ciudad Guayana, hoy apenas cuentan con dos estaciones que funcionan a media máquina, lo que ocasiona largas colas para anotarse en las filas, para pernoctar y para surtir.

A diario, muchos usuarios se quedan sin abastecer sus vehículos porque la demanda del gas vehicular superó la capacidad de las estaciones de servicio equipadas para ello.

Los usuarios que utilizan gas natural vehicular (GNV) como alternativa a la escasez de gasolina, cada vez cuentan con menos opciones para movilizarse en un estado en el que solo se surte gasolina tres veces a la semana en las semanas de flexibilización, y con suerte.

Más de 250 usuarios dependen del funcionamiento de dos estaciones de servicio: Atlántico II, frente al Centro de Rehabilitación Fragachán y la estación de servicio Express Roraima, ubicada en la zona industrial Matanzas. Esta última atiende en promedio un límite de 40 carros.

“Mi experiencia ha sido traumática, vivo en el Core 8 y la estación que me quedaba más cerca era la de Roraima, y resulta que en Roraima atienden solo 40 carros”, manifestó Julia Rodríguez, una de las usuarias del gas vehicular.

La mujer relata que ya la estación Roraima no es una opción para ella porque debe amanecer en la cola para surtir. Muchos usuarios deben hacer la cola desde las 5:00 pm hasta la madrugada del día después.

“La única opción que nos queda es Fragachán y de verdad que nos queda lejos. Como debemos hacer dos viajes para surtir, cuando llegas a tu casa tienes un punto menos de combustible”, dijo. Algunos usuarios deben ir a anotarse entre las cuatro y cinco de la madrugada, para regresar a surtir al día siguiente.

La estación de servicio Roraima funciona a media máquina porque solo tiene un surtidor con dos picos, y uno de ellos está dañado. Por eso la capacidad de atención es limitada. “Y en Atlántico II el compresor se avería con frecuencia”, señaló William Contreras, otro usuario permanente.

Solo dos sobrevivientes

Desde hace tres semanas la estación de servicio Cachamay, en Castillito, no surte gas vehicular porque se averió una válvula del compresor -pieza clave del sistema de gas- que impide su funcionamiento. Personal de la estación informó en anonimato que Pdvsa ya está al tanto de la falla, pero hasta ahora no han recibido el repuesto.

Antes de la avería, ya la estación funcionaba al 50% de su capacidad. Pues solo uno de sus dos surtidores de gas funciona, el otro se dañó hace más de un año y Pdvsa no lo ha reparado ni reemplazado.

   
De las nueve estaciones de servicio que estaban equipadas para surtir gas vehicular hoy solo quedan dos en pie y a media máquina | Foto William Urdaneta

Como todo en el país, para que los surtidores continúen funcionando, los usuarios han apostado por la autogestión. Reportaron que en una ocasión se organizaron para reunir el dinero suficiente para costear un breaker (o disyuntor) que se había dañado en la estación. Hoy ofrecen a la administración de la estación hacer la misma estrategia, “pero ahora no sabemos por qué no quieren el apoyo de nosotros los usuarios”, afirmó Rodríguez.

Esta no es la única que cerró sus operaciones de gas vehicular recientemente. La estación de servicio Paseo Caroní II en El Caimito dejó de surtir este combustible específico en agosto de 2020, cuando se dañó un cilindro de alto costo del único surtidor para gas que tiene la estación. Hasta la fecha permanece inactivo.

“Por eso ahora la capacidad de respuesta es mínima, entonces para surtir 20 o 30 carros pasa hasta medio día”, manifestó Klever García, usuario de gas vehicular y transportista del sector salud.

La demanda de gas vehicular aumenta conforme se agudiza la escasez de gasolina agravada en el estado Bolívar, que enfrenta mayores restricciones.

En un territorio en el que solo se puede surtir gasolina dos días a la semana en la semana de flexibilización, después de pernoctar por más de cuatro días en colas para lograr surtir cada tres semanas dependiendo del terminal de número de placa, el gas vehicular representa una válvula de escape por dos razones principales:

Porque es un servicio gratuito que utiliza una minoría que cuenta con el sistema dual de combustible instalado y porque aunque no brinda la misma potencia al motor como la gasolina, permite rendir la reserva de gasolina que se tenga y así cubrir rutas dentro de la ciudad.

Aunque la demanda de gas no supera la demanda de gasolina, sobrepasó la capacidad operativa de las únicas estaciones de servicio que operan con ese sistema. 

“Los usuarios del gas nos quedamos desplazados”

Además de enfrentar la inoperatividad intermitente de las estaciones de servicio, los usuarios reportan que en las únicas estaciones que continúan atendiendo a los usuarios del gas vehicular se suspende el suministro con frecuencia cuando se surte gasolina.

“Las estaciones de servicio están diseñadas para que funcionen todas sus islas. Yo no sé por qué cuando llega la gasolina mandan a cerrar el suministro de gas…”, denunció William Contreras.

Señaló que el surtido es intermitente cuando llegan las gandolas de gasolina. “Es intermitente: a veces sí, a veces no… todo depende del humor de quien esté al mando. Uno queda en ascuas, cuando llega la gandola de gasolina, los usuarios del gas nos quedamos desplazados”, señaló.

¿Qué pasó con el proyecto eco amigable?

El programa de gas natural vehicular de Pdvsa Autogas tiene una trayectoria de más de 10 años en el país, y el objetivo era impulsar un sistema de combustible alternativo y amigable con el ambiente.

Pero el proyecto nunca prosperó porque el Estado dejó de invertir en él. Además, para entonces la gasolina era económica y más eficiente, por lo que los usuarios desincorporaron el sistema dual de sus vehículos, incluso porque la bombona ocupaba un espacio considerable en el maletero.

La visión era incorporar 350 surtidores de gas vehicular en todo el país, e incluía talleres de conversión al sistema para los vehículos. Era un sistema gratuito.

En Ciudad Guayana se instalaron nueve puntos de surtido de gas, con dos talleres de conversión, uno en Puerto Ordaz y otro en San Félix. Pero hubo estaciones de servicio en los que el sistema dejó de funcionar a los dos meses de haberse instalado, y no se repararon nunca más. Además, los compresores se utilizaron dos años después de su compra, por lo que desde el momento de la instalación ya estaban deteriorados.

Para seguir funcionando, muchas estaciones deben desarmar compresores que están inactivos para arreglar los que están funcionando. Por el descalabro de las refinerías de petróleo, la gasolina no es suficiente para suplir la demanda del parque automotriz nacional.

Mientras esto suceda, cada vez más personas migrarán al sistema de gas vehicular como alternativa de traslado, que también está al borde del colapso, pese a que Venezuela tiene 197,1 billones de pies cúbicos de gas natural en reservas probadas, que es incapaz de procesar.

 
“Las estaciones de servicio están diseñadas para que funcionen todas sus islas. Yo no sé por qué cuando llega la gasolina mandan a cerrar el suministro de gas…”, denunció William Contreras