jueves, 23 mayo 2024
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Sin agua potable ni suficiente mobiliario escuela de Brisas del Orinoco lidia con el regreso a clases 

La comunidad de la UD-128 solicita al Estado la restitución del servicio de agua por tuberías y reanudar la construcción de un pozo profundo abandonado. La falta continua de agua afecta, especialmente, a los colegios del sector.

@mlclisanchez

En el sector I de la UD-128 -y sus adyacencias-, en San Félix, celebran las pocas veces que llega el agua por tuberías que se supone debe bombear el Acueducto del Este: cada 15 días, por -como máximo- dos horas. Así, por siete años.

La falta del servicio básico golpea con intensidad a las principales escuelas de la comunidad, como la Unidad Educativa Nacional Brisas del Orinoco. Pues se les dificulta cumplir con los protocolos de saneamiento e higiene necesarios para prevenir contagios por COVID-19 y otras enfermedades.

La comunidad pide que se reanude la construcción de un pozo profundo para abastecer con agua por tuberías el sector

Para contar con agua potable y llenar sus cinco tanques, en el colegio dependen de un camión cisterna -que pasa dos veces por semana- y de la lluvia, única responsable de llenar el tanque subterráneo que les reacondicionó el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“Casi que invocamos la lluvia”, expresa Wilfredo López, personal de seguridad y apoyo logístico de la escuela.

Cuando el agua para lavar los baños, limpiar alimentos y para el lavado de manos de los niños se acaba, la directiva debe recortar el turno de clase hasta las 11:00 de la mañana, cuando normalmente es hasta las 3:00 de la tarde, lo que afecta la planificación académica.

“Es fuerte porque los tanques llenos alcanzan para un solo día de jornada, y estamos hablando de una escuela con una matrícula de 867 estudiantes”, manifestó Yusmelis Díaz, subdirectora académica.

Hacer que los niños cumplan con las normas de bioseguridad en esas condiciones es difícil.

“Lo que más nos urge es el tema del agua. No podemos poner a una niña a orinar en una poceta donde ya orinaron otras cinco antes si no tenemos agua para limpiarlo constantemente”, expresó López.

Una penalidad de larga data 

El agua dejó de correr por las tuberías de la escuela, y los caseríos del sector en 2015, cuando el exgobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, ordenó la construcción del Acueducto del Este, que sería responsable de surtir a más de cinco sectores adyacentes. Se desmontaron tuberías, iniciaron los trabajos, pero nada se culminó y la mayor parte de la infraestructura fue vandalizada, según relatan los habitantes.

“Ese acueducto no tenía capacidad para surtirnos a todos, solamente a la UD-128. Eso funcionó por corto tiempo y nadie sabe a dónde fueron los recursos que se invirtieron. Solo sabemos que desde entonces dependemos de la lluvia y de las cisternas que cobran ocho bolívares por tambor de agua (cada tambor de agua almacena entre 200 y 500 ml)”, participó Parisada Ortiz, líder comunitaria del sector.

La directiva del colegio sostiene que requiere 173 sillas y mesas, pues no hay suficiente mobiliario para todos los estudiantes | Fotos Laura Clisánchez

Ortiz señaló que padecen la falta del servicio desde hace siete años. Cuando el acueducto manda agua -por gravedad, cada 15 días y por dos horas- mucha se desperdicia por las tuberías rotas.  “Hace 12 años no teníamos este problema”, lamentó.

Para que el agua fluya nuevamente en el centro educativo y, en toda la comunidad, los afectados sostienen que es necesario reanudar el proyecto abandonado de un pozo profundo que tenga la capacidad para surtir a las 375 familias del sector. El proyecto se planteó e inició en 2019, durante la gestión del exgobernador de Bolívar Justo Noguera Pietri, pero las obras se paralizaron.

Para reanudarlo se requiere un tanque de 300 litros, tendido eléctrico, y tres transformadores de 15 kva cada uno, precisó Ortiz. “Nuestro llamado es a que Hidrobolívar culmine este proyecto, que vamos a llevar al Ministerio de Aguas. Porque es difícil contar con el servicio, sobre todo en las zonas altas”, dijo.

“Lo que sí es que, después de siete años de reclamar lo mismo, este año Hidrobolívar nos escuchó y accedió a enviar un equipo técnico para la revisión de tuberías y llega un poco de agua. Se está viendo una respuesta”, agregó.

La falta de inversión en equipos, mantenimiento y crisis energética -factores que influyen en las fallas del sistema de distribución de agua potable en toda Ciudad Guayana- condenaron a los guayaneses a depender de camiones cisterna, recolecta de agua de lluvia y recorrer largas distancias en busca de la tubería más cercana para abastecerse del servicio básico. En ese contexto, Hidrobolívar prometió que, para este año, la distribución será continua en el 60% de la ciudad.

Piden apoyo con mobiliario y electricidad 

La UEN Brisas del Orinoco es una de las escuelas más grandes del sector 1 de la UD-128, le sigue la UEN Río Orinoco (también en condiciones precarias).

Brisas del Orinoco tiene 17 salones de clase y una matrícula 867 estudiantes de los cuales acude constantemente un promedio de 400.

Aunque la labor de la Unicef ha sido clave para que la escuela cuente con agua través de tanques, el acceso al servicio básico sigue siendo limitado

La subdirectora del recinto escolar reporta que, además del saneamiento de una cárcava que amenaza con tragarse el módulo del preescolar, se suma la falta de agua por tuberías, de cableado eléctrico y acumulación de basura en la fachada. Una de las necesidades más urgentes es la falta de mesas y sillas, pues la mayoría ya no sirve por el largo tiempo de uso que se les dio durante más de una década.

En cifras: la institución requiere 176 mesas con sillas para llenar los salones. Para resolver la contingencia, las maestras se ponen de acuerdo con los representantes para que estos reparen algunas sillas y mesas que aún estén en condiciones de ser reutilizadas.

Pero personal de la institución solicita al Ministerio de Educación, Gobernación de Bolívar y sociedad civil apoyo para reponer el mobiliario que falta.

“Como no están viniendo todos los niños, podemos compensar la falta de pupitres en algunos salones, usando los de salones que no están llenos por completo. Pero la verdad es que no tenemos capacidad para atender a toda la matrícula cuando se normalice la asistencia”, dijo Díaz.

Entre otras carencias, hay un módulo de cuatro salones de clase que no tiene electricidad.

Se busca: voluntad política 

Desde el año pasado, el Ministerio de Educación junto a organismos multilaterales como Alinca, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Consejo Noruego y la Cruz Roja Internacional, pusieron en marcha el Plan de Recuperación de Escuelas, un proyecto que tiene como propósito la recuperación de centros educativos más vulnerables y desvalijados por la delincuencia.

La lista de colegios que serán -o no- seleccionados, depende del presupuesto que no es de acceso público. El Ministerio de Educación envía un listado de escuelas más vulnerables, y se les da permiso a las organizaciones no gubernamentales para intervenir.

El programa incluye la impermeabilización de techos, pintura, dotación de mueblería, cableado eléctrico e instalación de sistemas de agua por tuberías y tanques.

La Unicef ha apoyado poco a poco las instituciones, entre ellas Brisas del Orinoco. Pero la institución aún requiere mobiliario y agua por tuberías, pese a ser asistidos con tanques y un sistema de recolección de agua de lluvia.

La lista de colegios en condiciones precarias como este es grande y requiere voluntad política del Estado que funcionen en óptimas condiciones.