viernes, 1 de julio de 2022

Millonaria inversión en mercado de Chirica no sirvió para atender las principales carencias de locatarios y compradores

La Alcaldía de Caroní priorizó embellecer la fachada del mercado mientras compradores se siguen exponiendo a la COVID-19 y locatarios trabajan en medio de las aguas negras.

@g8che

Luego de las mejoras al Mercado Municipal de Chirica, la avenida Manuel Piar volvió a concentrar miles de personas vendiendo dólares, alimentos perecederos, cigarros, dulces y cualquier otro producto que les permita sobrevivir económicamente a la hiperinflación en Venezuela.

Las mejoras de la fachada en el mercado no sirvieron para generar medidas preventivas contra la COVID-19 | Fotos William Urdaneta

Las calles que estaban trancadas por los trabajados de la Alcaldía de Caroní volvieron a su habitual estado: personas caminando sin tapabocas, ni distanciamiento. La fachada que se inauguró los primeros días de agosto empezaba a reflejar la suciedad con la que siempre había estado: las caminerías donde se pintó y puso ladrillos triturados como decorativo estaban llenas de basura, mientras para entrar las personas hacían malabares en medio del caos.

Los pasillos de desinfección instalados no funcionan y hacen un embudo donde las personas se aglomeran para pasar. Gabriel Malavé, vendedor de alimentos del mercado, señaló que les prometieron un ordenamiento, pero luego de los trabajos realizados y la falta de organización, las aglomeraciones aumentaron en las entradas del mercado.

El túnel de desinfección no trabaja en los momentos donde hay más personas entrando y saliendo del centro de compras

“Ayer supuestamente el mercado estaba cerrado por una desinfección, anda allá dentro para que tú veas cómo está eso colapsado de agua (…) yo no entiendo como tú vas a parar el mercado un día y no vas a hacer nada”, señaló el comerciante.

El alcalde de Caroní, Tito Oviedo, anunció a finales de julio que adelantaba trabajos para “mejorar la dignidad” de los ciudadanos. En las mejoras, de acuerdo a lo anunciado por el alcalde, se invirtieron 20 millardos de bolívares, unos 70 mil dólares para ese momento, sin embargo, el monto solo sirvió para el embellecimiento de la fachada durante unos pocos días.

Los más afectados son los vendedores de empanadas, pollos y pescadería, sus locales quedaron abarrotados por las aguas negras. “Hay que sacar el día el día (…) tratamos de hacer lo que uno puede”, dijo Raúl González, uno de los vendedores de pollo, trabajando a pocos centímetros de la inundación. Su local se inundó por las aguas servidas. Para tratar de vender algo, tuvo que sacar su mostrador afuera y en medio del pasillo ofrecer las piezas de pollo.

Las cloacas pueden tardar en drenar hasta tres días, mientras tanto los vendedores deben usar botas de goma y trasladar toda la mercancía a otros espacios a cielo abierto. Los locatarios pagan a particulares con colectas para que medio limpien el espacio de trabajo porque es ineficiente la atención de Corposervicios y Supra Guayana para destapar las cañerías y limpiar lo botaderos de basura.

No se ve

Ni la mitad de las luminarias LED fueron instaladas en el mercado de Chirica

El concejal Oscar Rivas, uno de funcionarios que lideró las mejoras del mercado, anunció en Twitter: “Protegiendo a nuestro pueblo logramos regresar la paz y tranquilidad; un centro de compras digno”, pero esto no es lo que sienten los locatarios de dicho mercado.

De los 70 mil dólares invertidos prácticamente nada se ha informado de los gastos que se generaron por los trabajos de pintura, albañilería y limpieza. Oviedo detalló solamente que instalarían 100 luminarias LED de una compañía nacional, pero en la avenida solo se instalaron 30 de estas.

Las luminarias tienen un costo en el mercado de hasta 90 dólares, en total de los 9 mil dólares solo se instalaron 2.700. “Tengo ahí las otras, estamos revisando porque hubo un corto, vamos a resolver la situación del corte para continuar la luminaria que falta”, manifestó el concejal. Rivas no dio detalles cuándo serían instaladas las 70 luminarias faltantes.

Roy Quiaragua, secretario de Seguridad Ciudadana, manifestó que el trabajo afuera del mercado era para controlar la cantidad de personas que vendían allí, aunque está claro de que sigue el flujo alto de ciudadanos, espera que colocando una unidad de circulación de Patrulleros de Caroní y fiscales de tránsito puedan regular el paso por el mercado.

Informó que tienen planteado empezar a trabajar dentro del mercado, pero aún no tienen fechas definidas.

Abocarse a lo importante

Arturo Moya, vendedor de verduras, tiene 10 años en el mercado y nunca ha visto que solucionen el problema de aguas negras. “El frente es solamente un simple arreglo, pero lo de adentro es lo que importa, porque es donde los ciudadanos y los adjudicatarios somos afectados”, señaló.

“Primero y principal tenían que meter la mano acá dentro del mercado, porque aquí es donde entra la gente de a pie a comprar lo que necesita para su casa”, dijo un vendedor de legumbres

Recordó que por las inundaciones de aguas negras una vendedora murió electrocutada hace cuatro años y nadie reparó los drenajes dentro del mercado. “No hace mucho esto se inundó y andaba el concejal Oscar Rivas por aquí y esto pasó una semana así”, denunció.

Además de que las personas evitan pasar por el pasillo de su negocio debido a las inundaciones, la acumulación de aguas negras es un foco contaminante del que salen ratas, plagas y hasta gusanos. Al haberse solo mejorado el frente del mercado, Moya reclamó: “No solamente es lavarse la cara, sino todo el cuerpo también”.

Los adjudicatarios de los locales no ven reflejado la inversión de 20 millardos: “Eso mañana se ensucia, los tres colores que echó y se acabó la belleza, pero esto es algo que si él (Oviedo) se aboca y busca manera de arreglar las cloacas esto queda para toda la vida, nos sirve a nosotros y al comprador, porque no hay paso para ningún lado”, cerró.

Trabajar pese las circunstancias

Las inundaciones de aguas negras ocupan alrededor de seis pasillos del mercado. Muchos usuarios no llegan a comprar en los locales inundados ya que buscan caminos que puedan transitar. Locatarios calculan que más de 50 locales quedaron afectados por las inundaciones.

Pedro Rosas, de 60 años,  tuvo que atravesar cuatro gaveras de refresco para caminar sobre ellas, no mojarse y lograr trabajar. Es de los cuatro vendedores de empanadas que decidieron abrir sus negocios pese a las condiciones. “Esto no es trabajar dignamente (…) estamos trabajando porque tenemos necesidad”, subrayó.

Dentro del mercado el caos sigue siendo el mismo y las medidas preventivas poco se cumplen

Tiene 25 años en el mercado y ha visto cómo en este paso el mercado municipal ha ido decayendo y con esto, su venta. El estado del mercado y las paradas de desinfección que hace la Alcaldía redujeron en un 70% los ingresos que tenía por la venta de empanadas.

A pesar de su edad, las bajas ventas y el estado de contaminación del mercado, la emergencia humanitaria compleja lo sigue obligando a seguir como cabeza de familia. Todavía tiene que ayudar y colaborar con su hijo, quien es trabajador de la Siderúrgica del Orinoco, pero depende de él para mantenerse. “Nos sentimos oprimidos, estamos mal con esta situación”, declaró.

El equipo de Correo del Caroní fue a la Alcaldía de Caroní esperando conseguir información detallada sobre el presupuesto, pero estaba cerrada y sin autoridades que pudieran responder las dudas del periódico, aunque también se intentó contactar vía telefónica al alcalde Oviedo y a la concejala Crisálida Jiménez, de la Comisión de Contraloría, no hubo respuestas.

Luego del trabajo realizado por la Alcaldía de Caroní que prometía dignificar el trabajo de los vendedores y traer paz volvieron las aglomeraciones en las adyacencias del centro de compras municipal

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