sábado, 28 de mayo de 2022

La amarga espera para llenar tobos y pipotes en una Guayana sin agua

Guayaneses sufren cortes de agua a diario. Aunque solo en el mes de enero de 2020 Hidrobolívar reconoció 13 fallas en el suministro de agua entre San Félix y Puerto Ordaz, la realidad es que la falta del servicio se ha convertido en la norma en la mayor parte del estado Bolívar.

Puerto Ordaz es la ciudad de los grandes ríos pero de los hogares sin suministro de agua potable por tubería. Ni siquiera a los sectores urbanizados de la región tienen acceso continuo del servicio para sus necesidades más básicas. En Alta Vista, en todo el corazón comercial de la urbe, donde está la mayor parte de los apartamentos y negocios con venta de comida, hace aproximadamente dos años el suministro dejó de llegar con la debida regularidad.

Según los reportes de la cuenta de Hidrobolívar, en redes sociales, tan solo Alta Vista ha sufrido cinco cortes del suministro de agua potable, de las cuales cuatro han sido por la caída de alta tensión en el acueducto de Puerto Ordaz durante enero 2020. La última, ocurrida el jueves 30 de enero, según Jorge Rodríguez, trabajador de Hidrobolívar por la gerencia de Caroní, se dio debido a la falla de fusibles que terminaron pausando el bombeo.

Pero, en las torres Roraima, de Alta Vista, esta problemática ha sido diaria durante los últimos dos años. Hidrobolívar mantiene el suministro tan solo tres horas por día, pero para el viernes ya sumaban dos días sin agua luego de la caída de las líneas de alta tensión que afectó a las parroquias Universidad, Cachamay y Unare, el pasado jueves.

Esta torre para poder distribuir a cada uno de los apartamentos, dependen del llenado de su propio tanque lo que puede tardar hasta cinco horas. María Muñoz, es una de las vecinas afectadas, es ingeniera civil pero luego de la paralización del área de la construcción no ha vuelto a trabajar más en eso, ahora, es repostera, o al menos cuando puede, por la falta de agua, ya lleva una semana sin preparar una torta, le ha tocado priorizar el baño y la cocina.

Manifiesta que todo tiene que hacerlo contrarreloj, mientras llega el agua busca la manera de limpiar, cocinar y asearse para, aunque sea, comer en paz. Cargar agua para su apartamento le es casi imposible. Está en los pisos altos de la torre, y con casi 60 años le es complicado.

La falta del servicio de forma continua llevó a que su cocina fuera invadida por seis pimpinas y perolas de distinto tamaño, de las cuales ya gastó la mitad. Al girar la llave no se escucha ni el mínimo ruido de la tubería, los dos envases que están en la ducha estaban vacíos, y aunque, quería irse a casa de un familiar, la escasez de gasolina le imposibilita movilizarse.

 
Mala gestión de Hidrobolívar tiene desde 2018 a una ciudad rodeada de ríos seca en tuberías | Foto William Urdaneta
 


Gestión insuficiente

La inversión de 16 millones de bolívares, hecha en 2018 por la Gobernación del estado Bolívar, y que pretendía lograr la mejora de las condiciones de un 100% de los acueductos, no ha tenido resultados que pueda garantizar calidad de vida a las personas de estas parroquias.

Rodríguez manifestó que la exigencia de la Parroquia Cachamay, Universidad y del 60% de Unare son mayores a las que permite el acueducto. A pesar que llenan los tanques, el bombeo de 1.850 litros por segundo hace que este pierda el nivel necesario para que el suministro sea constante, por lo que tienen que detener la distribución de agua a la ciudad hasta que puedan hacer nuevamente el proceso de llenado.

En puestos de comida de Alta Vista la falta de agua ha afectado de gran manera hasta el simple hecho de cocinar. Margarita Corales, empleada de uno de los locales, manifestó que pasan hasta tres días sin agua: cuando llega, es por tiempo muy corto, esta vez, tenían una semana sin el servicio.

Dentro del local, justo debajo del lavadero tienen que mantener un sinfín de pipotes para solventar. Mientras limpiaba la parte de afuera, con la poca agua que aún le quedaba, comentó que compran mínimo cuatro botellones diarios para poder trabajar.

En la parroquia Cachamay, en casas de Campo B de Ferrominera, sucede igual. Aunque es en menor escala, vecinos tan solo tienen agua la mitad del día. Nelson Gómez manifestó que los cortes de agua en ese sector ocurren a diario.

En 2018 luego de 15 días sin agua, residentes de ese sector tuvieron que protestar en la redoma de Chilemex para el restablecimiento del servicio; luego de que fue repuesto el suministro no volvió a llegar de igual forma, indicó Nelson.

El suministro de agua está disponible tan solo de 6:00 de la mañana hasta 12:00 del mediodía. El viernes, luego de pasar todo el jueves sin agua, fue cortado a las 9:00 de la mañana, y aunque tiene un tanque que lo ayuda a suplir de forma mediana esta carencia, este problema no le permite tener una rutina normal.

¿La respuesta por parte de las autoridades? para Nelson son totalmente nulas. “Siempre tienen cuentos distintos”, comenta. Rodríguez mencionó que uno de los proyectos de Hidrobolívar para mejorar el servicio es la redistribución de ciertas urbanizaciones que se abastecen del acueducto de Puerto Ordaz para el acueducto del suroeste, este plan fue anunciado desde noviembre de 2018 y aún no se cumple.

Aunque solo en el mes de enero de 2020 Hidrobolívar reconoció 13 fallas en el suministro de agua entre San Félix y Puerto Ordaz, la realidad es que la falta del servicio se ha convertido en la norma en parroquias como Universidad, Cachamay y la mayor parte de San Félix. La consecuencia es una grave crisis sobre una población que se mantiene en vilo para llenar sus envases en algunas pocas horas del día, si es que llega el agua.

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