domingo, 19 mayo 2024
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Guayaneses se refugian en la fe para hacer sus peticiones a Nuestra Señora de Coromoto

Cada 11 de septiembre se celebra el día de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela.

Desde muy tempranas horas de la mañana, la parroquia Nuestra Señora de Coromoto, en Puerto Ordaz, hizo un recorrido por las principales avenidas de la ciudad con la imagen de esta advocación de la Virgen María, a propósito de su día.

“Lo que buscamos ahorita y pedimos para los venezolanos es paz, unidad, amor, comprensión, respeto, tolerancia y que haya unidad total en todos los venezolanos para sacar a este país adelante”, dijo el padre José Gregorio Salazar, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Coromoto, ubicada en la urbanización Los Olivos.

Y es que así como en cada región de Venezuela, los católicos tienen su fe en diferentes representaciones marianas, Nuestra Señora de Coromoto es considerada la patrona de Venezuela, y en ella los venezolanos ponen su fe para peticiones personales, así como para el país.

“Que la advocación de María nos proteja, que acompañe a los que están fuera del país, que han tenido que emigrar, y acompañe a todos los que quedamos en el territorio nacional a seguir luchando y aportando por esta Venezuela. Cada vez más estamos pidiendo para que sintamos que esta es la patrona de cada uno de los que habitamos en Venezuela, que no es simplemente una fiesta de la parroquia de Los Olivos. Esta es una fiesta a nivel nacional de la patrona de todos los que habitamos el territorio venezolano. Nuestra Señora de Coromoto es patrona de Venezuela”, destacó el padre José Gregorio Salazar.

Una tradición de fe

¿Por qué el 11 de septiembre es el día de Nuestra Señora de Coromoto y por qué se considera la patrona de Venezuela?

La Agencia Católica de Informaciones relata que, según la historia de esta fecha, “después de la llegada de los españoles a la región de Guanare (Venezuela) en 1591, los indios de la tribu de los cospes, habitantes de la región, decidieron abandonar su tierra y trasladarse hacia la zona del río Tucupido con el propósito de no tener contacto con los foráneos y sus costumbres”.

En 1651, el cacique Coromoto, jefe de los cospes, tuvo una visión en la quebrada del río. Era una hermosa mujer que llevaba un niño en brazos, y que miraba al cacique y su esposa con una dulce expresión en el rostro.

“Cuando Coromoto alcanzó a acercarse lo suficiente a ella, escuchó una voz que le decía: ‘Sal del bosque junto con los tuyos y ve donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo”.

El cacique obedeció y pidió “el agua sobre la cabeza y la entrada al cielo”, es decir, el bautismo.

Sin embargo, el cacique y su tribu volvieron al bosque al poco tiempo, inconformes con el régimen de vida de los blancos.

“El 8 de septiembre de 1652, la “Señora” volvió a aparecer, pero esta vez dentro de la choza de Coromoto. Ella le pidió al hombre que volviera con los foráneos, pero el cacique se negó rotundamente. Ni el aura ni los rayos luminosos que rodeaban la figura de la Madre de Dios, la Virgen María, le parecieron suficiente detalle si de cambiar su voluntad se trataba. Al contrario, Coromoto perdió el control y trató de echarla de su casa con gritos y amenazas”.

El cacique quiso atacarla, pero la imagen de la virgen desapareció. Entonces se percató que en su mano tenía una pequeña estampa de Nuestra Señora de Coromoto.

“El cacique, asustado, huyó con dirección a la parte más densa del bosque. Entre el susto y el desconcierto, era ya incapaz de percatarse de lo que estaba sucediendo a su alrededor. De pronto, en un respiro, cuando pretendía recuperar un poco el aliento, sintió un dolor rápido y profundo: una serpiente venenosa lo había mordido”, señala la ACI.

Mientras corría en busca de ayuda, sintió remordimiento por haber atacado a la virgen.

“Llegado a Guanare, exhausto y débil, los ‘blancos’ lo atendieron, salvándole la vida. Una vez repuesto físicamente, Coromoto pidió el bautismo y se decidió a permanecer en el lugar con los suyos. Allí, en Guanare los cospes se amistaron con los españoles y empezaron a ser catequizados”.

El 7 de octubre de 1944, a petición de los obispos de la nación, Pío XII declaró a Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, y su coronación canónica se celebró al cumplirse los tres siglos de la aparición, el 11 de septiembre de 1952, indica el portal catholic.net.

Agrega que “el Emmo, Sr. Cardenal Arzobispo de La Habana, Manuel Artega y Betancourt, coronó la sagrada imagen de Nuestra Señora de Coromoto en representación del papa Pío XII. Los venezolanos celebran a su patrona en tres ocasiones cada año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre. El Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, lugar de encuentro de grandes peregrinaciones, fue declarado basílica por S.S. el papa Pío XII el 24 de mayo de 1949”.