sábado, 25 de junio de 2022

En Francisca Duarte dependen de aljibes, lluvia y cisternas para suplir ausencia de Hidrobolívar

Con tanques y tambores en las afueras de las casas, vecinos quedan vigilantes de cualquier lluvia o camión cisterna que pueda paliar su necesidad de agua. | Foto William Urdaneta

Con tanques y tambores en las afueras de las casas, vecinos quedan vigilantes de cualquier lluvia o camión cisterna que pueda paliar su necesidad de agua. | Foto William Urdaneta

@g8che

Vecinos de Francisca Duarte, en San Félix, denuncian tener un mes sin servicio de agua. Dependen de camiones cisterna, aljibes y la lluvia para poder proveerse.

“No tenemos ni una gota de agua”, recriminó Norkys Urbano, residente del sector afectado. Señaló que luego del corte hace un mes tan solo mandaron agua un día y nuevamente el servicio volvió a fallar.

Ante las carencias de agua por tubería deben pagar a camiones cisterna un monto de 5 dólares por 900 litros o recoger agua de la lluvia. “Uno todo el día no tiene para estar pagando eso”, cuestionó.

En mayo del 2020, el gobernador de Bolívar, Justo Noguera Pietri, entregó cinco camiones cisterna de 35 mil litros cada uno para la comunidad. En ese momento no especificó de qué forma trabajarían y de qué manera servirían para atender a los afectados.

Los camiones que hace poco más de un año llegaron para atender las limitantes del servicio, dejaron de ser vistos. “Para acá no han venido”, dijo. Urbano exigió a Hidrobolívar que envíen camiones cisterna con mayor regularidad para atender la crisis.

Edison Rondón, habitante del sector, caminaba con un botellón de agua sobre los hombros desde un aljibe hasta su casa, a al menos un kilómetro de distancia. Este trayecto debe realizarlo al menos tres veces al día para poder cumplir con sus quehaceres y el aseo corporal.

“La vez pasada duramos tres semanas, mandaron agua dos días y de nuevo una semana más sin agua”, afirmó Rondón. “A esperar que llueva, porque el río sucísimo, cuando antes no había agua uno iba al río, pero ahora no se puede”.

Señaló que deben pagar 1 dólar por llenar un tambor de 200 litros y esto es solo cuando llegan los camiones cisterna a la zona. “Esto es pésimo. Que uno tenga que estar pariendo un tobo de agua para poder bañarte, lavar una ropa, a nadie le va a gustar”, recriminó.

Las carencias del agua son de vieja data, aunque han ido empeorando con el pasar del tiempo. A principios de 2020 la comunidad recibía agua al menos dos veces por semana, ahora los tiempos se han prolongado sin un plan que garantice este derecho humano por parte del Estado.

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