lunes, 26 febrero 2024
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Donan prótesis de mano impresa en 3D a niña de 12 años en Cambalache

El programa social de Buscadores de Libros, junto al primer laboratorio de impresión digital en el país, cumplieron el sueño de Aldrimar Carrillo.

@joelnixb

Una prótesis de mano impresa en 3D es motivo de alegría para la joven de 12 años y su familia, quien perdió la mano derecha cuando tenía un año de edad en las escaleras mecánicas del Centro Comercial Ciudad Alta Vista II y, desde entonces, su mayor anhelo fue tener una prótesis, sueño que se hizo realidad el fin de semana pasado con ayuda de Buscadores de Libros y Fab Lab Caracas.

Aldrimar pertenece al grupo de 14 niños de esta localidad a orillas del río Orinoco que desde abril de 2019 son beneficiarios del programa Juntos Hacemos la Diferencia, programa social de Buscadores de Libros, cuyo objetivo es ofrecer mejor calidad de vida a través de la realización de actividades culturales, educativas y recreativas.

La directora de esta institución, Mariela Mendoza, comentó que conocen a Aldrimar desde que iniciaron las labores sociales en Cambalache y nunca consideraron su falta de mano como un impedimento, pues ella realizaba todas sus actividades con el mismo ímpetu que los demás niños.

“Pero resulta que, en diciembre, en nuestra actividad de cierre de año nosotros les hicimos una encuesta a los niños en una carta donde ellos escribieron sus deseos y qué esperaban de Buscadores de Libros y cuando leímos las cartas nos sorprendió mucho que su deseo era tener una mano y escribió que le encantaría que nosotros fuésemos médicos para que la pudiésemos ayudar”, comentó.

Aunque ninguno de los voluntarios de esta institución se desempeña en medicina, empezaron la búsqueda de organizaciones en el país que los pudiesen ayudar a cumplir el sueño a Aldrimar. Es así como lograron contactar a Fab Lab Caracas -el primer laboratorio de fabricación digital en Venezuela-, quienes desde febrero iniciaron el proyecto Hand Fab.

El proyecto consiste en la entrega de prótesis de mano LN-4 para niños y adultos de forma gratuita, con ayuda del programa mundial The Ellen Meadows Prosthetic Hand Foundation.

Jorman Rojas, de Puerto La Cruz, y Aldrimar Carrillo son los dos primeros beneficiados del proyecto Hand Fab, cuyo propósito es crear soluciones para las comunidades venezolanas a través de la fabricación digital, uniendo la tecnología y la responsabilidad social.

“Lo genial de todo fue la rapidez con la que ellos atendieron nuestra solicitud y nos dijeron que sí estaban dispuestos a apoyar, llenamos las planillas y entregamos todos los requisitos que solicitaban y así logramos que nos enviaran la prótesis. Incluso, ya se comprometieron con Aldrimar para donarle la prótesis de adulto cuando ella esté más grande”, comentó Mendoza.

Para la entrega de la prótesis la directiva de Buscadores de Libros contactó al licenciado en fisioterapia Jorge Álvarez para que les explicara a la joven y a su madre, Anyuri Herrera, el funcionamiento de esta mano artificial y todas las instrucciones de uso. Ahora están haciendo la gestión para que Aldrimar sea atendida por un doctor en fisioterapia.

 

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Juntos Hacemos la Diferencia

Para el 2019 la junta directiva de Buscadores de Libros tenía la inquietud de generar un proyecto que pudiese impactar más en la vida de los guayaneses y, tratar de ayudar a mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables de la ciudad.

“No nos conformamos con quedarnos en la etapa de repartir libros, en las plazas y zonas cercanas a nuestros hogares, sino que queríamos ir más allá, entrar en los sectores más desfavorecidos y poder ayudarlos”, expresó Mariela Mendoza.

Ajustados a su presupuesto y a sus capacidades, los voluntarios decidieron organizar un grupo de 14 jóvenes, en edades comprendidas entre 12 y 13 años, con los cuales desarrollar un proyecto de formación y guía, que pudiese acompañarlos -si logran obtener suficientes recursos- hasta que culminen sus estudios de bachillerato.

“Decidimos que para poder ver evolución en nuestro trabajo con los niños de la comunidad, lo ideal era darle seguimiento y por eso hasta la fecha estamos trabajando con el mismo grupo con distintas actividades que les permitan vivir nuevas experiencias y mejorar su calidad de vida, sus conocimientos y para que tengan una mayor amplitud y visión de la vida”, explicó.

Entre las actividades que realizan en el programa social, destacan jornadas de salud, encuentros deportivos, reuniones culturales, talleres de oratoria, de escritura creativa, de pintura, charlas motivacionales y clases de yoga, entre otras.

“Les estamos brindando experiencias que les permitan desenvolverse mejor, fundamentalmente la herramienta que aplicamos es compartir y socializar fuera de su ambiente, porque al ellos conversar con otros grupos distintos a con los que viven, pueden ver otras opciones de vida y superarse”, dijo.

Para el 14 de febrero los niños pintaron bolsas ecológicas con el profesor de arte Ronald Ruiz | Foto cortesía

Para ingresar a Cambalache el equipo contactó Andreina Guarisma, habitante de la zona, quien se encargó de seleccionar a los jóvenes y desde entonces ha sido alidada del proyecto.

Actualmente en la casa de esta voluntaria se está gestando la primera mini biblioteca, un proyecto piloto de Buscadores de Libros.

“La idea es que la comunidad se sume a aportar para la educación de sus hijos siendo estas bibliotecas centros de acopio para que los niños tengan la posibilidad de usarlos”.

Para ello se habilitó un espacio en la casa de Guarisma con un horario establecido para que los niños lleven los libros “nosotros estamos buscando muebles y acondicionando el lugar para que sea bonito y ella pueda trabajar más cómodamente”, comentó.

La institución pretende llevar en un futuro cercano, este proyecto de mini bibliotecas a distintos sectores de escasos recursos en Ciudad Guayana.

Mendoza comentó que la organización, lamentablemente, no puede apadrinar a otro grupo de niños debido a la falta de recursos económicos, pero pueden compartir sus experiencias con empresas, colegios, personas jurídicas o naturales o cualquier institución para que tengan su propio grupo del programa Juntos Hacemos la Diferencia.

“Desde nuestra experiencia estamos dispuestos a guiar, asesorar e informar para que muchas otras personas puedan ser parte del programa donde estén”, dijo.

Acotó que lo más necesario para desarrollar estas actividades de seguimiento a grupos de jóvenes, además de los recursos económicos, es tener iniciativa, voluntad, compromiso y responsabilidad.

“Cualquier empresa puede apadrinar con sus trabajadores a 12 niños de un sector y poner en práctica todo lo que estamos haciendo, es una manera de impactar y darle seguimiento a mediano y largo plazo”, afirmó.