jueves, 22 febrero 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Conductores en Guayana pasan asueto decembrino condenados a una cola para surtir gasolina

Pasar dos días en cola, perder días de trabajo, exponerse a robos por pernoctar en una cola para surtir gasolina, la reventa de combustible, venta de puestos e irregularidades con funcionarios militares es lo que se vive en las estaciones de servicio en Ciudad Guayana.

Ya van tres meses desde que comenzó lo que es la tercera crisis de desabastecimiento de combustible al sur del país, en este 2019. El 25 de noviembre volvió a emplearse el plan de racionamiento según el terminal de placa vehicular, pero las colas en las estaciones de servicio han empeorado, el tráfico sigue bajando y el desánimo subiendo.

José Coba, vendedor de repuestos, estaba en la cola de la gasolina en la estación de servicio del Orinokia, desde las 7:00 de la noche del miércoles, para surtirse de combustible el viernes. Se fue con tres amigos, con quienes hizo turnos para ir a dormir en su hogar, mientras uno de ellos pasaba la noche cuidando los vehículos. José vende repuestos, por lo que tiene que estar movilizándose constantemente a San Félix y Ciudad Bolívar, pero la crisis de desabastecimiento de combustible ha limitado enormemente su trabajo.

Como José, hay miles de venezolanos que experimentan las mismas calamidades. El señor Ruiz Bolívar, dueño de una mecánica automotriz, hizo la cola el jueves de la semana pasada en la estación de servicios de Castillito, donde no pudo surtirse y tuvo que remolcar su carro de vuelta a su casa.

“Las colas son cada vez peores y las gandolas vienen con menos gasolina, solo 10 mil litros para los primeros”, dijo. Esta cantidad solo da para cargar aproximadamente a 300 vehículos, a 40 litros de gasolina por auto, como parte de la medida de racionamiento.

 
Las gandolas llevan menos combustible y las colas abarcan avenidas enteras | Fotos William Urdaneta
 

Por situaciones así, Jesús Romero, un campesino que requiere movilizarse a Upata constantemente, se ha visto obligado a comprar gasolina para poder trabajar, sabiendo que unos 20 litros de combustible pueden llegar a costar 10 dólares. “Esto es crítico”, declaró.

En medio de la crisis por gasolina, muchos le dan la vuelta a la situación y hacen un negocio de la necesidad de los conductores, mediante el contrabando y la venta de gasolina, así como la venta de puestos en cola, cuyo precio puede rondar entre 50 y 100 mil bolívares.

Otros se dedican a caminar por las colas vendiendo chucherías y helados, como es el caso de una maestra de primaria, que se negó a dar su nombre. Comentó que su sueldo no le da para vivir y mantener a su hijo, por lo que la necesidad la llevó a vender helados (tetas) en las colas.

Oswaldo Caraballo y Luis Rivera se metieron en la cola de Castillito el miércoles en la mañana para surtir el jueves. Ambos se quejaron de que tienen que perder dos días de trabajo para hacer la cola, y se someten al riesgo de ser víctimas de hurto o robo. Manifestaron que varias personas le sacan la batería al vehículo si piensan dejarlo solo. Caraballo comentó que “la gasolina es de mala calidad, se evapora y no dura nada (…) Yendo a Unare y San Félix se me van 20 litros”.

 
Muchos han aprovechado la situación para hacer negocio y paliar su propia necesidad
 

Fidel Casanova, quien ofrece servicio de transporte, se ve afligido como todos, pero lo que más le frustra de la situación son los abusos y el tráfico de influencias de las autoridades, que colean a personas arriesgando que los de atrás, quienes amanecieron en su cola, se queden sin cargar combustible. Algunos protestan, generalmente termina en riña o golpizas entre las partes implicadas, muchos otros no reclaman por falta de apoyo y temor a posibles represalias.

Estas situaciones provocan círculos viciosos, donde el que sufre estas injusticias termina replicándolas, porque ya no hay empatía por el otro. Casanova recalcó el deterioro social tan alarmante que se presenta con la suma de todos los factores en esta crisis, así como la falta de educación y valores que hay en la sociedad, pero hace necesario saber que “el cambio empieza por uno, no esperando que el otro lo resuelva”.

El plan pico y placa ya se había aplicado en mayo de este año. Al mes se normalizó el suministro cuando después de la llegada de un buque cargado de combustible. En septiembre volvieron las kilómetros colas y el 14 de octubre Noguera Pietri implementó nuevamente este plan de racionamiento que lo suspendió luego, debido a la visita de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello a Ciudad Guayana. Aunque dijo que se había normalizado la situación, las kilométricas colas nunca cesaron

Es así como a partir del 25 de noviembre, bajo la promesa de que ahora sí se normalizaría el suministro de gasolina en la entidad, volvió el mismo plan, e incluso aseguró normalización para el sur de Bolívar, cuyos municipios ya presentaban desabastecimiento de gasolina desde años atrás. Todo empeoró y el negocio en la zona es venderla en oro, dólares o reales brasileños.

Este artículo es resultado de las prácticas profesionales de la cátedra de Periodismo del sexto semestre de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB). El trabajo fue editado por la periodista Jhoalys Siverio