jueves, 18 julio 2024
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Advierten sobre necesidad de atención oportuna en el Delta ante crecidas anuales del Orinoco

Ingenieros y productores agropecuarios deltanos explicaron que la falta de mantenimiento del sistema de protección de inundaciones permitieron que el muro de contención pasara a ser tierra de nadie.

El productor agropecuario Rogelio Rodríguez Rodulfo y el ingeniero y también productor agropecuario José González Cabrera hicieron una serie de observaciones por las crecidas del Orinoco ya que, con las crecientes de cada año, el río no ha dejado de recalar y merodear sus predios en el estado Delta Amacuro.

“De tomarnos desprevenidos estará con nosotros y seremos los desplazados (…) El Sistema de Protección de Inundaciones del Delta del Orinoco es una obra del Estado que no escapa al común denominador de casi todas las obras públicas: falta de mantenimiento y abandono; con la diferencia que en este caso se trata de una infraestructura que contiene el caudal del caño Manamo (3.600 m3/s) y ha resistido al embate del Orinoco en 55 ocasiones”, destacaron.

Los productores consideran que, en el caso de los ciudadanos y las obras públicas, la actitud es cónsona con la ausencia de querencia y apego, y la indolencia y contribución al deterioro de lo público.

En ese sentido hacen énfasis en la actitud de las autoridades responsables del estado actual de las infraestructuras y exhortan al Estado a cumplir con sus obligaciones.

 

Los productores consideran que, en el caso de los ciudadanos y las obras públicas, la actitud es cónsona con la ausencia de querencia y apego, y la indolencia y contribución al deterioro de lo público

 

“Es oportuno señalar que el Proyecto Arrocero en isla Cocüina (2011-2013), el que hasta donde se supo deglutió recursos de la nación por el orden de los $900.000.000 y, como es del conocimiento público, no produce arroz ni genera empleos, también dependía del sistema de diques. Los terrenos destinados para tal fin están enmarcados dentro de las 300 mil hectáreas rescatadas de las inundaciones (en 1966).

Es decir, antes tal espacio era sumergido por las crecidas anuales del Orinoco. Por tanto, el buen juicio y la sensatez dictaban en ese entonces que para garantizar la citada inversión era menester un sistema de diques en condiciones óptimas”, explicaron.

Sin embargo, acotaron que el Estado venezolano no tomó esa previsión y decidió invertir $900.000.000 en la ejecución de su fallido plan. Además, durante el apogeo para la edificación del proyecto se desplomó parte importante de la infraestructura en Boca de Macareo (2012) y, lejos de ser resuelta la falla, la CVG y el ejecutivo regional anunciaron que en nueve meses llevarían a cabo un estudio para conocer la situación del sistema y en lo sucesivo realizar las reparaciones que exigía.

“Pasaron diez años, y ni estudios ni las reparaciones estructurales requeridas por la obra se han hecho. Mientras tanto el dique fue rebasado por la creciente del 2018 en el tramo Los Güires-Los Corronchos, y la destrucción ocasionada por las aguas lejos de ser reparada fue abandonada”, precisaron.

Entre negligencias y anuencias 

Entre las negligencias y “anuencias” en las que consideran el Estado ha sido permisivo, mencionan:

  1. Se hace la vista gorda ante la invasión y el establecimiento de viviendas en el área prohibida y reservada a la obra.
  1. Regulariza las invasiones con acciones como la prestación de servicios (electricidad, aguas blancas y negras, etc.) a los infractores.
  1. Hace caso omiso a las prácticas agrícolas realizadas en el área prohibida y reservada a la infraestructura e incluso en sus taludes.
  1. Es Indiferente ante el deterioro de la obra por maquinarias agrícolas, ganado y el establecimiento de bienhechurías por propietarios de fundos.
  1. Llama poderosamente la atención la ausencia de dos tramos -de unos 300 metros cada uno- anexos al muro de contención, uno a la altura de Coporito y otro hacia el “Desperdicio”. Dichas estructuras, conocidas como espigones, se adentraban perpendicularmente desde el muro hacia el rebalse y fungían como cortacorrientes de las aguas de la creciente.

“En fin el muro de contención paso a ser tierra de nadie, donde casi todos, incluso el Estado, hacen y deshacen”, denunciaron.

Mencionaron que a inicios de noviembre del 2021 se alertó nuevamente sobre el estado de la infraestructura, sin que se les prestara la debida atención.

“Transcurren más de cinco meses, se consume el período de descenso del río y cuando el Orinoco tenía casi dos meses de ascenso y escaseaba el tiempo oportuno para trabajar, realizan a última hora remiendos y retoques, no reparaciones estructurales, en apenas 7 km de los 94 que tiene el muro de contención”, advierten.

Los productores e ingeniero recordaron que, en 1998, el ingeniero Rafael D’León recomendó la refacción estructural del sistema de diques y de la estructura de control del caudal del caño Manamo.

“La casi ausencia del Estado para proporcionar seguridad a la población ante las inundaciones, la indolencia e irresponsabilidad de los que utilizan la obra como un recurso para la producción y la apatía e indiferencia de la gran mayoría de los ciudadanos nos han deparado esta precariedad”, puntualizaron.