El politólogo John Magdaleno destaca, tras revisar experiencia de 102 países, que las transiciones hacia la democracia fueron, principalmente, propiciadas por el colapso del régimen o negociaciones, no necesariamente con la oposición.

¿Qué necesita Venezuela para una transición democrática? El politólogo John Magdaleno explicó en un seminario web ofrecido por la Universidad Católica Andrés Bello y el diario El Nacional, los elementos para una hoja de ruta hacia un cambio político en el país.

Para ello se basó en el estudio a 102 países de Latinoamérica y el mundo donde se han dado transformaciones hacia la democracia. En primer lugar, definió el régimen de Nicolás Maduro como autoritario hegemónico, en lugar de totalitario. La base para ir hacia una transición, destacó, es la ruptura al interior de la coalición dominante, pero advirtió que no todas las transiciones son democráticas, sino que puede derivar en otro régimen autoritario.

   
En Latinoamérica, más del 70% de los casos de transiciones iniciaron con negociaciones, deterioro de la economía o impulsadas por la coalición dominante

“Los regímenes autoproclamados conducen a transiciones no democráticas”, señaló Magdaleno, al tiempo que afirmó que “en Venezuela no ha arrancado la transición a la democracia”. A su juicio ello requiere de una fractura de la coalición dominante que permita la restitución de algunas garantías, pero también una “coalición atractiva para que diferentes actores vean a la transición como un escenario para obtener ganancias de los que formarán parte de esa transición, y las recompensas sectoriales e individuales”.

De 1943 a 2010 existen al menos 102 casos de transiciones exitosas hacia la democracia. En 83 de los casos, las variables detonantes fueron internas, y en 19 externas. 23 se produjeron por un quiebre o colapso del régimen, 60 a través de un pacto, y 19 por liberación externa (11 por pacto y 8 por colapso).

En el caso latinoamericano, 21 países han experimentado un cambio democrático por variables internas, 17 de ellos por pacto, y 2 por liberación externa.

En la mayoría de los casos, destacó Magdaleno, las transiciones fueron impulsadas por la coalición dominante, por protestas sociales y negociaciones, entre 63 y 62%, concluyó. En 40%, con elecciones como consecuencia de ese proceso de transición, 16% con una reforma a la constitución y 9% con un pacto de gobernabilidad. Solo 5% de los casos se tuvo en forma conjunta por presión internacional, económica y social.

En Latinoamérica, más del 70% de los casos iniciaron la transición por negociaciones, deterioro de la situación económica del país, o impulsada por la coalición dominante. En el 43% de los casos culminó con elecciones.

Solo en 36% de los casos de las transformaciones las elecciones fueron detonantes, 12 de ellos en Latinoamérica, y en al menos en 4 hubo denuncias de fraude.

Elecciones como detonantes

El politólogo explicó que para que un proceso electoral funja como detonante hacia una transición debe cumplir con ciertas condiciones: un acuerdo estratégico entre los principales actores de la oposición política, y que mejore su coordinación; mayor organización en las tareas políticas y electorales; una movilización masiva antes, durante y después de la elección; estar preparados para los diferentes escenarios de manipulación electoral, incluyendo el fraude masivo; evaluar los resultados de los contactos con la coalición dominante; evaluar si hay mejoría relativa en las condiciones electorales y si se está aprovechando la existencia de factores que restrinjan la capacidad del régimen para reducir los costos de la represión.

A pesar de que han existidos salidas por la vía electoral; 44% de 102 casos han sido impulsadas por el régimen o por negociaciones.

Valoraciones del caso venezolano

En el caso venezolano consideró que los elementos cruciales para una transición democrática pasan por construir una coalición atractiva con una gran cantidad de beneficiarios potenciales del nuevo sistema para poder incentivar el cambio; procurar un acuerdo estratégico entre los principales actores de la oposición, que mejore la coordinación; crear una dirección política colectiva más incluyente y mejorar la organización de partidos y sociedad civil para trabajar en los diversos escenarios en que se requiera presión.

   
Las sanciones internacionales no han sido variables detonantes para una transición, sino que contribuyeron al debilitamiento de los regímenes

También plantea la construcción de una red de comunicaciones para masificar el mensaje, explotar las vulnerabilidades del régimen, e identificar los distintos grupos de poder que integran la coalición dominante. Además establecer contactos que eventualmente puedan ser cooperadores potenciales de la transición, evaluar cuándo conviene participar en elecciones, y en el caso de decidir no participar, elaborar protocolos para estimular otras modalidades de participación política y social.

Sobre los procesos de negociaciones, Magdaleno aclaró que no solo se trata de negociación entre el régimen y la oposición. En la mayoría de los casos estudiados se dio entre el gobierno y militares. “Parece paradójico, pero los militares suelen ser interlocutores para que se restituya el orden democrático”.

Agregó que las tareas propias de la oposición no han sido correctamente cometidas, por lo que ve poco factible la transición democrática en Venezuela en el corto plazo. Tampoco descarta las elecciones, entendiendo que hay dos modalidades de expresión masiva de la mayoría que se enfrenta al régimen: los votos y la protesta.

“La combinación de ambas pueden iniciar con mayor probabilidad la transición. Es esta la combinación que tendría que evaluarse si en algún momento puede contribuir a socavar las bases del régimen”, manifestó Magdaleno, quien considera que no se trata de esperar garantías y confiabilidad para un proceso electoral, porque no es el tipo de accionar de los regímenes autoritarios.

Por último, detalló que las sanciones internacionales no han sido variables detonantes para una transición a la democracia, sino que contribuyeron al debilitamiento de los regímenes. Hasta finales del año pasado, precisó que 45 países estaban sujetos a sanciones internacionales, de estos, 11 son países democráticos, y en ninguno de ellos se inició la transición por esta razón.

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