viernes, 1 marzo 2024
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Ven APP: intento de red social nacional podría quedarse en espacio solo para “camaradas”

En opinión de Iria Puyosa, investigadora senior en el Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council, podría estarse renovando el interés en desconectar a Venezuela de la internet.

“Venezuela va a tener su propia red social para el país y el mundo. Esperen su lanzamiento”, expresó el gobernante Nicolás Maduro el jueves 17 de marzo durante un acto por el sexto aniversario de la creación de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP).

Un día después, la aplicación Ven App estaba disponible para ser descargada en Play Store, aunque no se habían dado mayores detalles sobre la misma. “Venezuela se pone al nivel de las redes sociales del mundo con nuestra propia red social”, había aseverado el mandatario nacional en el acto mencionado.

De inmediato comenzaron a circular las versiones sobre lo que está detrás de la creación de una red social solo para Venezuela por parte del Gobierno nacional y se comparó la iniciativa con redes existentes en países como Rusia (VK) o China, las cuales suministran a sus respectivos gobiernos datos de los usuarios de dichas redes.

Un mensaje de Maduro fue borrado por la red Twitter porque hacía referencia a un medicamento que curaba el coronavirus. Ese mismo año, la red social eliminó la cuenta del mandatario por haber publicado mensajes sobre el coronavirus que contradecían las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud.

El lunes 21 de marzo en rueda de prensa posterior a la reunión de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el primer vicepresidente de esa organización, Diosdado Cabello, dio más luces sobre la Ven App; la vinculó con otras iniciativas del gobierno de Nicolás Maduro como el relanzamiento de las visitas “casa por casa”, dentro de un plan que llamó “las 3 R.net”: resistir, renacer y revolucionar.

Con el casa por casa se formará entonces una gran base de datos de los ciudadanos y a toda esta información se sumará los datos que los usuarios suministren a través de la aplicación Ven App.

Para indagar sobre las motivaciones y usos posibles de la Ven App, TalCual conversó con las investigadoras, Iria Puyosa, especializada en estudios sobre desinformación y guerra informativa en redes sociales y aplicaciones de mensajería, y Carmen Beatriz Fernández, doctora en Comunicación y profesora de Comunicación Política en la Universidad de Navarra (Unav).

Ven App es una idea repetida

Las expertas coincidieron en señalar que la idea no es nueva en el proceso político que se inició en Venezuela con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, pues en diciembre de 2011 un proyecto llamado Red Patria fue incluido en el Plan de la Patria 2013-2019 del fallecido mandatario.

“La ambición de cibersoberanía y ruptura de la internet podría estar reviviendo”, expresó Puyosa, quien considera, no obstante, que la capacidad para ejecutar ese proyecto es hoy menor que hace diez años. “El chavismo fracasó en hacer masiva la Red Patria en 2013, cuando aún tenía recursos financieros y apoyo popular. Tendría que vencer más obstáculos en 2022”.

Carmen Beatriz Fernández, experta en estrategia política, recordó, por su parte, que no se trata tampoco de una iniciativa política venezolana, ya que la expresidenta de Argentina Cristina Fernández impulsó una en su momento, y hace poco lo hizo el magnate estadounidense y expresidente de ese país Donald Trump.

“En el caso de esta Ven App, sin duda puede haber algún intento de control social. Cuando ves la aplicación, tiene bastantes problemas en cuanto a la seguridad de los datos. Para instalarla, la app te pide que concedas excesivos permisos en relación a temas que pueden ser confidenciales y que ponen duda sobre el manejo de datos, como el acceso a los datos del celular, también a los de localización y todo eso, por lo que hay razones para ser capciosos”, advierte Fernández.

Ven App quedaría para mensajería

Iria Puyosa destaca que, evidentemente, una red social manejada directamente por el Estado facilita el establecimiento de mecanismos de control social y vigilancia, pero no cree que la Ven App esté creando controles sociales más invasivos que los ya existentes.

“Venezuela ya tiene en funcionamiento de tecnologías amplias de control social como es el caso del sistema patria y los cuadrantes de la paz, tecnologías que están además asociadas con controles directos en tierra como las RAAS (Redes de Acción Social) y las Ubch”, expresa la experta.

A su juicio, esta nueva aplicación es una especie de Telegram con canales públicos ilimitados, chats asociados a esos canales y la posibilidad de crear grupos privados. Añade que Ven App no tiene la variedad de funciones de VK (más parecida a Facebook) o de WeChat, que incluso posee una plataforma de pagos interna, aunque advierte que habría un salto hacia ese nivel si se integra la Ven App con el monedero del sistema patria, aunque hasta el momento solo es una plataforma de mensajería.

Carmen Beatriz Fernández sostiene que no necesariamente hay que ir al Oriente para ver ejemplos de este tipo porque se trata de esfuerzos ya vistos que se han hecho en partidos para tener a sus partidarios moviéndose en una misma plataforma; esfuerzos que no han sido exitosos “porque al final terminan siendo un espacio de influencia solamente entre conversos”.

Por ello, estima que Ven App puede terminar siendo una intranet, como cualquier otra red corporativa de alguna organización.

Narrativas políticas 

Para Iria Puyosa, los políticos, tanto del gobierno, como de la oposición, aun después de 10 años de comenzar a interesarse por las redes sociales, no saben “conversar” a través de las mismas. “Esto se debe en parte a la burocratización de los partidos y en parte a lo difícil que es hacer comunicación política en un contexto tan represivo”.

“La diferencia con la magnitud de los recursos financieros que posee el chavismo y su carencia de límites éticos hace difícil la comparación de resultados, pero es claro que el chavismo es eficaz en el establecimiento de narrativas políticas. Han consolidado su hegemonía e incluso quienes los adveran ideológicamente en ocasiones amplifican sus discursos, mientras que los líderes pro-democratización se encuentran atrapados en las reglas de lo ‘políticamente correcto’. No retan al poder, no hablan desde la resistencia”, apunta Iria Puyosa.

A su vez, Carmen Beatriz Fernández explica que las sociedades del siglo XXI están teniendo problemas para establecer el debate público. Desde su perspectiva no es un problema solo de Venezuela o de las redes sociales y pareciera que lo que hemos visto en lo que va de siglo es la desaparición de los espacios públicos y la discusión en esos espacios.

“Lo que hemos venido viendo son más bien parcelamientos. Hay teóricos que afirman que las redes sociales han tenido parte de culpa, que promueven más las discusiones entre afines, prédica entre conversos, lo que favorece el establecimiento de burbujas donde permanentemente estás conversando con gente que piensa como tú y eso dificulta la conducción de un debate público saludable que discuta los temas y llegue a acuerdos mínimos de la sociedad sobre algunos aspectos que puedan ser importantes”, argumenta la docente.

Propaganda

Para finalizar, Iria Puyosa señala que Ven App puede ser un canal para la distribución de contenidos de propaganda e incluso un canal para coordinación interna de brigadas de desinformación, pero, al menos inicialmente, su alcance es muy limitado.

“No se puede comparar con el impacto que tienen WhatsApp, Instagram y Twitter, que son las plataformas que más contribuyen a propagar desinformación en Venezuela. Su impacto potencial crecería, sin duda, si Venezuela bloqueara definitivamente el acceso a esas plataformas globales, pero no creo que estén (el gobierno) en condiciones de hacerlo en el corto plazo”, comenta.

Considera que todo lo más que logrará será aglutinar gente vinculada a las acciones del partido y áreas del gobierno que puedan registrarse allí, algunos espontáneamente y otros por imposición.

“Eso no va a tener éxito en el sentido de la masividad que pueda tener y no pasará de ser un negocio probablemente muy rentable de quienes le vendieron la idea a Nicolás Maduro”, señala.

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