miércoles, 29 de junio de 2022

Tuberculosis y desnutrición fueron las causas principales de las muertes en cárceles en 2020

La mayoría de las muertes fueron ocasionadas por desnutrición y tuberculosis, según registra el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones. | Foto referencial

La mayoría de las muertes fueron ocasionadas por desnutrición y tuberculosis, según registra el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones. | Foto referencial

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) presentó el informe 2020 sobre la denegación de alimentos en las cárceles venezolanas, cuya principal consecuencia es el fallecimiento de población reclusa por motivos de salud. Estas cifras superaron, incluso, a la de muertes por la violencia en estos centros de reclusión.

Tamara Taraciuk, subdirectora de la división de las Américas de Human Rights Watch, recordó que el problema carcelario en Venezuela es a consecuencia de la corrupción, hacinamiento, infraestructura, falta de personal capacitado, condiciones que han generado que sean los pranes los que ejerzan el control en las cárceles.

En el contexto pandemia, con la sobrepoblación y falta de distanciamiento, aumenta el riesgo de contraer el coronavirus.

“Es un tema de responsabilidad estatal, porque las autoridades venezolanas son las responsables de lo que ocurre dentro de las cárceles y lo que les pasa a los que están bajo su custodia”, sostuvo Taraciuk.

En ese sentido, considera importante avanzar en promover alternativas a la prisión, por ejemplo, para delitos de baja gravedad o que no representen riesgo significativo de fuga. Esto protegería a personas que tienen mayor riesgo de que se afecte su salud como adultos mayores, mujeres, embarazadas, inmunodeprimidos y enfermos crónicos, por mencionar algunos.

“Hay que acompañar esto con planes que prevengan y respondan a casos de coronavirus en las prisiones, así como acceso a agua, productos de higiene, limpieza adecuada de los lugares donde están”, agregó.

Carolina Girón, directora del OVP, explicó que aunque los resultados de la investigación en cuanto al hacinamiento indican que disminuyó en 2020 en comparación con 2019, este se mantiene en 171.83%.

La capacidad instalada real para la población reclusa era de 26.238 personas. Con el cierre de 10 centros, esta disminuyó a 21.848 de capacidad, mientras que para 2020 el número de personas privadas de libertad era de 37.543.

En contexto pandemia, el retardo procesal fue de 100% porque el sistema estuvo paralizado casi todo un año.

Muertes en 2020

95% de los fallecidos por motivos de salud en cárceles venezolanas, estaban desnutridos | Fotos OVP

El informe del OVP precisa que en 2020 murieron 292 personas privadas de libertad en centros penitenciarios. De esas muertes, 184 fueron por motivos de salud, principalmente, por desnutrición y tuberculosis.

“La tuberculosis y desnutrición son las causas principales de los decesos, al menos 85% del total de las muertes por salud se asocian a dichas patologías, mientras que el otro 15% corresponde a hepatitis, cuadros diarreicos, obstrucción intestinal, personas diabéticas o con crisis convulsivas sin tratamiento”, señala el informe.

En todos los casos, los afectados no recibieron atención médica oportuna y más de un 95% de los fallecidos estaban desnutridos.

“Según las denuncias recibidas por OVP de parte de personas privadas de libertad y familiares, y además constatadas por los coordinadores de esta organización, los privados de libertad habían presentado pérdida de peso de 40 a 50 kilos. Fueron pocos los presos que trasladaron a un centro de atención médica alegando que no había una orden de un tribunal o transporte para ser llevarlos, y cuando fueron referidos a un centro hospitalario, fue porque ya iban sin signos vitales o era muy poco lo que se podía hacer para salvarles la vida”, detalla el informe del OVP.

Los estados con la mayor cantidad de decesos por salud fueron: Carabobo, Lara, Miranda y Guárico, estados donde en 2020 precisamente se registraron protestas para exigir alimentos en los centros penitenciarios. En quinto lugar está Bolívar con nueve personas fallecidas.

Con respecto a la situación de los calabozos policiales, el problema es similar. En 2020 hubo al menos 59 fallecimientos por motivos de salud, un 49.58% del total de los fallecidos (126) en calabozos policiales.

Es de recordar que desde 2017, el OVP viene denunciando que la alimentación en las cárceles y calabozos en Venezuela proviene principalmente de los familiares de los reclusos, la cual también se ve limitada por condiciones económicas de la familia o las dificultades de traslado.

En 2020, en medio de la pandemia, la situación de provisión de alimentos empeoró debido a las restricciones del confinamiento para la contención de la COVID-19.

COVID-19 en las cárceles

Carabobo, Lara, Miranda y Guárico fueron los estados con mayor cantidad de decesos por motivos de salud

Irónicamente, Venezuela parece ser el único país donde no hay COVID-19 en los centros de reclusión, según la información oficial. Las autoridades no informan sobre los casos en estos lugares, motivo por el cual los pocos que se manejan son extraoficiales.

Según información publicada el 4 de agosto de 2020 por el portal El Pitazo, hubo tres funcionarios contagiados en cárceles y un privado de libertad contagiado, quien falleció por COVID-19 en el Centro de Formación Hombres Nuevos Carúpano, ubicado en el estado Sucre, según comunicó la alcaldesa Nircia Villegas.

El 7 de agosto de ese mismo año, fue el medio de comunicación Efecto Cocuyo el que publicó información sobre 130 privados de libertad contagiados, de los cuales falleció uno con síntomas para COVID-19.

Este caso fue el de un preso político identificado como Erick Echegaray, de 70 años de edad, quien estuvo detenido desde el año 2010 en los calabozos de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), ubicado en el Helicoide.

Del plan de vacunación en las cárceles y calabozos hay poca o nula información, pero las denuncias que recibe el OVP, indican que les estarían aplicando la vacuna cubana Abdala.

En cuanto a la población con tuberculosis y VIH, se conoció que estuvieron sin tratamiento al menos por cuatro meses y, actualmente de nuevo están sin recibir medicación.

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