sábado, 13 julio 2024
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Reunión Venezuela-Guyana no cambiará escenario en disputa por el Esequibo, dicen expertos

Para el exembajador Garavini, Venezuela debe enfocarse en preparar la contramemoria que debe presentar en abril de 2024 ante la Corte Internacional de Justicia “porque si no nos presentamos, perderemos seguramente la sentencia”.

Tras los dimes y diretes entre los gobiernos de Venezuela y Guyana por el territorio Esequibo, los mandatarios de estas naciones se encontrarán de frente en San Vicente y las Granadinas este 14 de diciembre luego de una invitación del primer ministro de este país, Ralph Gonsalves.

Nicolás Maduro dijo que daba la bienvenida a estas conversaciones “directas y cara a cara” a las que acudirá “con el mandato” que le dio el pueblo. Por su parte, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, aceptó reunirse pero dejando claro que el tema de “la controversia no está abierto a discusión”.

En la red social X, Ali hizo referencia a “varias inexactitudes” en la carta enviada por Maduro sobre el encuentro de este jueves. Entonces, ¿cómo llega Venezuela a esta reunión? Especialistas coinciden en que este encuentro no cambiará el escenario del diferendo por el Esequibo.

En busca de respuestas, TalCual conversó con Ricardo Salvador de Toma, doctor en estudios estratégicos internacionales, y con Sadio Garavini, doctor en ciencia política y exembajador de Venezuela en Georgetown (1980-1984). Ambos estudiosos de la disputa por el Esequibo.

Los especialistas coinciden en que de este encuentro no se pueden anhelar grandes cambios en la política de ambas naciones. De Toma pregunta: “¿De qué van a hablar?, ¿qué negociación será esa? si el presidente de Guyana dijo que se sentará a conversar, pero que el caso continúa en la Corte Internacional de Justicia y que no está dispuesto a ceder territorio. ¿Cómo nos presentamos en una reunión con un tipo que ya está declarando que no pretende abandonar la demanda presentada en la CIJ?”.

Garavini opina de manera similar y expone que con encuentros entre ambas partes no va a haber solución. Sin importar lo que haga Venezuela -dice- “te aseguro que Guyana no va a reabrir negociaciones bilaterales sobre la sustancia del tema. La CIJ en un par de años o tres va a tomar una decisión, que nos defendamos o no, va a ser indeclinable, inapelable y definitiva”.

Tanto de Toma como Garavini concuerdan en que ambos mandatarios van a conversar para bajar las tensiones que han ido escalando desde que Guyana autorizó la exploración y explotación de petróleo en aguas en disputa, y posteriormente con las acciones emprendidas por Venezuela: el referendo para defender el territorio Esequibo y la creación del “estado Guayana Esequiba”, entre otras medidas.

¿Qué debe hacer Venezuela?

Si el conflicto por el Esequibo no cambiará con una reunión entre ambas naciones, la gran interrogante es qué debe hacer Venezuela para demostrar que este territorio le pertenece.

Ricardo de Toma explica que para Guyana no es necesario sentarse a negociar porque desconoce la existencia de una controversia y la reclamación venezolana y, además, porque ejerce la ocupación y la administración del territorio; por lo que a su juicio “para negociar en los términos planteados por Delcy Rodríguez -en los cuales dice que coincide-, Venezuela tiene que prepararse para romper el statu quo y forzar una negociación”.

Al profundizar en el tema, De Toma detalla que la única manera de romper el statu quo y forzar la negociación es “por medio de una acción armada, pero la pregunta es: ¿Estamos preparados para impulsar una acción pacífica pero armada entendiendo que el Estado ordenó la creación del estado de la Guayana Esequiba?”.

Expone que de no tomar esta vía, Venezuela continuará “negociando” con Guyana que tiene una posición de ventaja y que “necesita dilatar esas negociaciones mientras continúa ocupando nuestro territorio, distribuyendo concesiones y mientras la CIJ emite una sentencia”.

Insiste en decir que “una negociación sin que se produzca la ruptura del statu quo será sumamente peligrosa para el Estado venezolano”.

Por su parte, Sadio Garavini afirma que “hacia afuera estamos (Venezuela) haciendo el ridículo porque el verdadero objetivo de Maduro es de política interna y hacer olvidar el resultado de las primarias” con esas acciones de nombrar una autoridad única para el Esequibo, ofreciendo documentos de identidad como cédulas y pasaportes. “¿Si no se tiene el control del territorio qué se va a defender?”, se pregunta el exembajador.

Añade que la única forma que tiene Venezuela de ejercer la soberanía en ese territorio es con una acción militar, pero asevera que no tiene la capacidad. “Militarmente sería un chiste porque no hay capacidad de apresto de la FAN, no hay carreteras por donde puedan pasar los tanques. Debería ser una acción de aviación o marina y tenemos muy poca capacidad de tener un tipo de invasión”. Si esto llegara a suceder -dice- la comunidad internacional va a reaccionar.

Para el exembajador Garavini, Venezuela debe enfocarse en preparar la contramemoria que debe presentar en abril de 2024 ante la Corte Internacional de Justicia “porque si no nos presentamos, perderemos seguramente la sentencia”.

En su opinión, el país tiene una oportunidad que no debe desaprovechar. “Si hacemos un buen trabajo con asesores nacionales e internacionales, juristas de primer nivel hay un chance 50/50 de poder ganar la demanda de que el Laudo Arbitral sea considerado nulo. Eso es lo serio”.

Al respecto, De Toma piensa que el Estado no comparecerá ante la CIJ en abril porque están buscando una negociación. Sin embargo, sostiene que por parte de Venezuela “el discurso tiene que ser fuerte, pero las acciones tienen que ser contundentes”.

Sadio Garavini enfatiza que el resto del mundo no apoya a Guyana, sino que está a favor de que la solución sea a través de la Corte Internacional de Justicia como dice la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que “sea una solución pacífica y jurídica”.

Al encuentro entre los presidentes de Venezuela y Guyana también asistirá el excanciller de Brasil, Celso Amorim. La ONU enviará dos observadores que son Courtney Ratray, jefe de gabinete de Guterres, y Miroslav Jenca, vicesecretario general para Europa, Asia Central y las Américas.

Esta reunión también es apoyada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Comunidad del Caribe (Caricom).