miércoles, 24 julio 2024
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Las tensiones y risas del debate de la oposición

A pesar de todo, quedó al final un sabor de ejercicio democrático y de unidad en construcción, que es mucho más de lo que se tenía cuando se anunció este debate.

La antesala del Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) parecía este 12 de julio, las 10:00 am, una alfombra roja de celebridades.

Una llegada al estilo Lady Gaga fue la de Freddy Superlano (VP), con una producción que incluía un trompetista y acompañantes con sombreros, que fue presentada a través de las redes sociales en un video corto digno del cine y que mostraba al aspirante bajándose de una camioneta junto a su esposa, con la frase “Llegamos al debate”.

Por su parte, María Corina Machado (Vente Venezuela) fue centro de atención por su llamativa vestimenta, con un blazer mitad beige claro y de la otra mitad negro, que dejó abierta las interpretaciones a los presentes: ¿La lucha entre el bien y el mal? ¿El Ying y el Yang? En todo caso, el primer round, de llamar la atención con la ropa, lo tenía ganado.

Menos llamativas fueron las entradas de los otros aspirantes. La mayoría desacertó en la escogencia de la vestimenta, un error imperdonable de sus jefes de campaña, quienes debieron preguntar a los organizadores de qué color era el fondo del escenario.

Y es que con un telón azul y negro de fondo, optaron por ropa azul: Carlos Prosperi (AD), Superlano, César Pérez Vivas; de negro: Andrés Caleca y Tamara Adrián y de gris oscuro: Andrés Velásquez (La Causa R). Mientras Delsa Solórzano optó por un conjunto claro en beige y con hombreras. Ella, junto a Machado, destacó visualmente del resto, y además por sorteo les correspondió los atriles del centro del escenario.

Pitazo inicial 

Antes de iniciar el debate, Francisco Coello, en nombre de los organizadores, recordó la importancia de los debates en democracia y en clara alusión a Henrique Capriles señaló que este tipo de actividades nunca son factor de desunión.

Posteriormente, los candidatos fueron guiados a una sala contigua, donde se les recordó la dinámica del debate. El momento fue oportuno para un encuentro cordial entre ellos y expresiones mutuas de llamado a la unidad.

Pocos minutos después de las 11:00 am y tras un breve saludo de los organizadores, los presentadores Luis Carlos Díaz e Isabella González llamaron a ingresar al recinto a los aspirantes, quienes fueron entrando uno a uno.

El primer podio del lado izquierdo le correspondió a Andrés Velásquez, quien desde el punto de vista visual salió perjudicado, porque además le correspondió estar al lado de Carlos Prosperi, evidenciándose una diferencia de tamaño considerable entre ambos. En el tercer podio estaba Superlano, seguido de Machado, Solórzano, Caleca, Adrián y en el extremo derecho, Pérez Vivas.

Durante la mayor parte del debate, María Corina Machado tuvo problemas de sonido, pero el moderador insistía en que la razón era que Machado no se acercaba más al micrófono. “Nosotros estamos trabajando a un dedo de separación del micrófono”, reiteraba Díaz. Le tocó de nuevo el turno a Machado y seguían los problemas de sonido y el moderador insistía en que se acercara más, hasta que la líder de Vente Venezuela se lo pegó totalmente a los labios y le preguntó: ¿Me lo como? La situación causó la risa de los presentes y una que otra denuncia de “chinazo”.

Durante buena parte del debate, Machado tuvo que compartir el micrófono con Delsa Solórzano. “Eso es para que vean que los acuerdos de la unidad ya están dando resultados”, bromeó Luis Carlos Díaz, mientras Solórzano respondió: “Lo que no saben, es que la mayoría de nosotros somos amigos”.

En las primeras de cambio, César Pérez Vivas también logró sacar algunas risas de los presentes al advertir que le había correspondido el podio número 8 y que causalmente él sería “el octavo gocho en ser presidente de Venezuela”. 

¿No es dictadura? 

Un momento de tensión llegó cuando se le pidió a los aspirantes categorizar al tipo de régimen que se vive en el país y Tamara Adrián, usando argumentos académicos, señaló que “no era una dictadura porque no había llegado a la fuerza” y más bien lo catalogó como “autoritarismo”.

Las discrepancias fueron abiertas sobre esta opinión y Solórzano decidió agarrar el toro por los cachos y contradecirla abiertamente: “No llegó por la vía democrática, llegó por la fuerza a través de una elección fraudulenta en 2018. Sí llegó por la vía de la fuerza, de la Fuerza Armada”, aseveró.

Superlano fue más allá: “Esto es más que una dictadura. Llamarla dictadura es un piropo”, soltó. 

La línea de sucesión 

Otro momento tenso ocurrió cuando se interrogó a los presentes sobre qué hacer en caso que las inhabilitaciones políticas evitaran inscribir la candidatura del aspirante triunfador en las primarias.

Solórzano dijo que ella desde el principio ha propuesto que se fije una línea de sucesión, para determinar a quién le correspondería la candidatura en ese caso. Andrés Velásquez rechazó la propuesta: “Sería decirle al tirano que se encargue de escoger el candidato”, señaló.

Machado -quien lidera momentáneamente los estudios de opinión- también rebotó el argumento de Solórzano: “Haremos respetar la voluntad del pueblo venezolano. Esta lucha es hasta el final”, indicó.

Luego Solórzano ripostó: “Esta es una elección de un líder, no de un caudillo”.

Los inconvenientes de sonido de Machado se solventaron luego de una pausa donde le cambiaron el micrófono e hicieron las pruebas que debieron realizar al inicio.

Jóvenes del liderazgo estudiantil aprovecharon para presentar sus inquietudes. Le llegó el turno al candidato Caleca de responder y dijo: “¿Qué le ofrezco a los jóvenes? Nada. Que se incorporen a la lucha”.

El aspirante independiente basó su discurso en el llamado a constituir una coalición nacional, no abandonar la ruta electoral y propuso a los candidatos “una reunión sin luces, ni show”.

Pérez Vivas coincidió: “Hay que seguir en la ruta electoral, que sea Maduro el que dé el palo a la lámpara”.

El discurso de Prosperi fue el más enfocado a la base partidista. Su oferta rememoró la obra de Carlos Andrés Pérez, con un plan de alimentación escolar y retomar las becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho. Más adelante soltó que “los llaneros y adecos tenemos palabra” y que por eso se comprometía a llamar a elecciones en 2027. “No nos podemos dejar arrebatar la esperanza”, reflexionó.

Las palabras del candidato adeco eran aplaudidos intensamente por una pequeña pero ruidosa barra.

El evento que parecía terminar en un ambiente de unidad tuvo un desenlace de película, digno del ambiente de alfombra roja que se evidenció al inicio.

Los aspirantes se despedían en la tarima con abrazos y comenzaron a tomarse de la mano para levantarlas en conjunto, pero a Machado no le gustó la idea. Tomó por un brazo a Superlano para que no le tomara la mano, mientras Pérez Vivas, al otro costado de ella, intentó levantar su mano frente a su sorpresiva oposición y pareció forcejear un par de segundos con la candidata, mientras ella parecía recriminarle entre dientes. Machado fue la primera en salirse del grupo y dar la espalda en señal de incomodidad.

A pesar de todo, quedó al final un sabor de ejercicio democrático y de unidad en construcción, que es mucho más de lo que se tenía cuando se anunció este debate.