domingo, 3 marzo 2024
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Ferieros “pagan matraca” en al menos 80 alcabalas desde que salen de los Andes para llegar al centro y oriente del país

Desde que salen hasta llegar a su lugar de destino deben ir entregando bolsas con alimentos o dinero a los uniformados en las alcabalas. No se resisten a la revisión, pero se quejan del abuso de poder.

La matraca por parte de los cuerpos de seguridad a los ferieros, productores, que desde los Andes transportan verduras, frutas y hortalizas al centro del país, está lejos de acabar. Por el contrario, tiende a empeorar cada día.

Recientemente, un feriero, oriundo de La Grita, municipio Jáuregui, fue víctima de la ira de un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana que lanzó al piso y pateó parte de la carga, por el hecho de rehusarse a pagar la cuota al uniformado. El hecho ocurrió en el estado Anzoátegui.

Denuncia el también agricultor que resguardó su identidad, que la situación genera retrasos y con ello, el deterioro de los alimentos, al igual que advierte que las frutas, las hortalizas y otros productos alimenticios son expuestos a una eventual contaminación cuando los someten a la revisión de los perros, así como a partículas de combustible que otros vehículos dejen en el lugar.

Agrega que son más de ochenta las alcabalas que se consiguen en la vía desde que salen de los municipios de montaña, hasta sus respectivos destinos y en cada una de ellas deben dejar bolsas con verduras y hasta dinero. A la larga, es el consumidor final quien paga estas “colaboraciones” con el aumento de precios en los artículos.

Robert Maldonado, representante de los ferieros, comentó que no conformes con que deben salir con las bolsas preparadas desde sus destinos para entregarlas a los guardias y policías, estos se ponen “exigentes”, pues si tienen mucha cantidad de una verdura ya acumulada en el comando, piden otra y si no les cumplen con la exigencia, les hacen bajar la mercancía, tal y como ocurrió hace unos días en el estado Anzoátegui.

Y es que específicamente en el punto de control de Clarines, en la entidad oriental, los guardias hicieron que los ferieros bajaran toda la mercancía e incluso subieron al camión a un perro antidrogas. A través de su cuenta en Twitter, Maldonado asegura que casi toda la carga se dañó, ya que fueron más de siete horas bajo el sol que duraron las hortalizas. Las pérdidas rondaron los 5 mil dólares.

Añadió que no es solo el verdulero el que sufre por la extorsión, sino todo aquel que transporte alimentos. Bien sea pollo, pescado, leche o quesos. Quien transporte productos perecederos es objeto de cobros en las alcabalas y allí se reparten la mercancía entre los que están de guardia.

No les paran

El gobernador del estado Táchira, Freddy Bernal, prometió en febrero del año pasado, cuando era “protector” de la entidad, que se acabarían las matracas en las alcabalas de la entidad, porque él mismo se encargaría de evitar que siguiera ocurriendo.

En septiembre del mismo año, antes de las elecciones, reiteró que era un “antimatraca” y precisamente, para eso creó un número telefónico, el cual no atienden.

Pese a ello, en las alcabalas de la región se sigue presentando esta situación que golpea cada vez más al productor, al comerciante y al final, al consumidor.

Nicolás Maduro el 12 de julio de 2021 ordenó eliminar las alcabalas en las carreteras luego de que el diputado José Gregorio Correa denunciara esta práctica abusiva.

Retaliación

Alfonso Morales, agricultor del estado Mérida, asegura que, si bien es una competencia de los funcionarios revisar la carga, no se justifica que en retaliación hagan bajar la mercancía y pongan en riesgo la producción cuando un productor se niega a pagar la vacuna.

Comenta que hace un par de años tras visitar el mercado mayorista de Táriba, en vista de que en Mérida estaba costoso el tomate, compraron en ese mercado para vender en El Vigía.

“En una alcabala de Politáchira, un funcionario nos pidió tomates, pero no era de nosotros porque ya estaba vendida. Traíamos todo en regla. Mi papá le dijo que no y nos mandó a parar para revisarnos. Amenazó con mandarnos a Fiscalía. Nos salvó un amigo que era militar”.

Hace un llamado a que respeten el trabajo de los productores, que reprochan que pese a llevar todo en regla, deban pagar vacunas a las autoridades. La denuncia se ha hecho reiteradas veces a las autoridades y hasta ahora no hay políticas o medidas que realmente acaben con esta práctica.

Morales explicó que las bolsas que les dejan a los funcionarios tienen un peso que oscila entre los tres y cinco kilos y llevan diferentes verduras, mientras que Maldonado acota los guardias se ponen exquisitos, ya que si la verdura que les llevan no les gusta, la rechazan.

“A veces uno les lleva zanahoria porque está económica y dicen que no, que se les dejen piñas, duraznos y frutas que son más caras y uno busca es perder lo menos, dando lo más económico”, dijo.