miércoles, 21 febrero 2024
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El adiós de la embajadora de la UE denota tensión entre Maduro y el bloque europeo

Isabel Brilhante se despide de Venezuela declarándole su amor a través de redes sociales. España repudia el retiro forzado de la diplomática.

La que ejerciera como representante de la Unión Europea en Venezuela, Isabel Brilhante Pedrosa, se ha despedido este martes a través de su cuenta de Twitter expresándole su amor al país del que recientemente sus autoridades decidieron expulsarla como consecuencia de las nuevas sanciones impuestas desde Bruselas.

La semana pasada Venezuela declaró persona ‘non grata’ a Brilhante como respuesta a las sanciones impuestas desde Europa para presionar al Gobierno del presidente, Nicolás Maduro, y le dio 72 horas para dejar el país.
El ministro de Asuntos Exteriores, Jorge Arreaza, entregó personalmente la orden de expulsión a Brilhante y justificó la medida alegando que «las circunstancias así lo exigen», pues son ya «más de medio centenar» de decisiones relativas a «eso que llaman sanciones», la cuales, recalcó violan la Constitución venezolana.

El ministro cuestionó además que la UE tuviera «alguna autoridad moral, que no la tienen, ni tampoco legal, para imponer castigo alguno a ciudadanos de otro país».
Desde Bruselas respondieron con la misma moneda declarando persona ‘non grata’ a la representante de Venezuela ante la Unión Europea, Claudia Salerno.

Tensión entre Madrid y Caracas

La secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe, Cristina Gallach, se reunió «a iniciativa propia» con el representante del Gobierno de Nicolás Maduro en Madrid después de que el mandatario venezolano diera orden de revisar las relaciones con España.

Gallach ha trasladado al encargado de negocios venezolano, Mauricio Rodríguez Gelfenstein, la «decepción» del Gobierno por la expulsión de la embajadora de la UE en Caracas decidida la semana pasada.

Asimismo, la secretaria de Estado ha aprovechado para indicarle que actuaciones como esa o las declaraciones de Maduro tras la visita de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, a la frontera entre Colombia y Venezuela «no favorecen que pueda concretarse el interés de España y de la Unión Europea de ser actores constructivos en la salida de la crisis».

La reunión, sobre la que la Embajada venezolana en Madrid no ha querido hacer comentarios, se ha producido dos días después de que Maduro diera orden de «revisar a fondo todas las relaciones con España». El mandatario echó en cara a González Laya su visita a la frontera con Venezuela junto a la canciller colombiana, Claudia Blum, para conocer de primera mano la situación de los migrantes venezolanos.

«¿Qué hace la canciller de España en la frontera colombo-venezolana, en vez de irse al Mediterráneo a buscar a los refugiados y a la gente que huye de África y se muere en el Mar Mediterráneo? ¿Por qué la canciller de España viene a meterse en los asuntos de Venezuela?», señaló, acusando a la ministra de «injerencia» y de «doble rasero».

Acusaciones de golpismo

La visita de González Laya ya había suscitado críticas por parte del Gobierno de Maduro desde que se conoció una semana antes. Así, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, denunció que el Gobierno de Pedro Sánchez articula con el presidente colombiano, Iván Duque, «planes golpistas y desestabilizadores contra Venezuela desde Colombia».

La propia ministra salió al paso de estas acusaciones, defendiendo que «el Gobierno de España no se dedica a actividades golpistas ni en Latinoamérica ni en ningún otro lugar del mundo», y tras las palabras del sábado de Maduro contra ella, se limitó a reclamar «respeto», defendiendo el objetivo de su visita, que no era otro que respaldar a Colombia en el proceso de paz y también en su acogida de 1,7 millones de venezolanos.
Este rifirrafe a nivel bilateral también se ha visto acompañado de otro a nivel europeo. (DPA)