sábado, 2 marzo 2024
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“Candidatos juegan a diferenciarse y parecer outsider, mientras otros buscan hacerse de un plan y maquinaria”

El consultor y analista electoral Aníbal Sánchez se refirió a la presentación de los hasta ahora precandidatos presidenciales de la oposición.

El analista político y consultor electoral, Aníbal Sánchez, se refirió al efecto que han causado María Corina Machado y Benjamín Rausseo, como precandidatos que apenas salieron comenzaron a puntear los estudios de opinión pública, tanto los que se hacen por vía telefónica como los electrónicos.

En el caso de María Corina, recordó que la respuesta de las personas se debe al posicionamiento de la idea de castigo a lo tradicional, y que su estrategia es presentar una candidatura tipo outsider, explicó en redes sociales el analista político y consultor.

“Ahora el debate no puede ser si la exdiputada y dirigente con trayectoria desde la Organización Vente Venezuela, no legalizada ante el CNE, es o no un outsider, recordando que entre la cualidad de un líder está el reinventarse; tiempo antes usábamos el caso de Caldera e incluso El Tigre jugaba a la táctica de ser insider con comportamiento de un outsider”, recordó.

Para Sánchez, la táctica básica es diferenciarse de lo que es rechazado, aun bajo el costo de perder identidad con lo que ha sido su base electoral o piso político. Explicó que en ocasiones, las críticas a los líderes con menos conexión con el mercado electoral que forma esta base, es solo la primera etapa, y que los votantes deben comprender que un viraje en el mensaje y promesas de otra oferta es solo parte del juego.

En cuanto a Rausseo, señala que es más una personalidad con posicionamiento de una marca propia ajena a la política, usada para favorecer la transmisión de un mensaje que irrumpe con lo clásico, aprovechando el rechazo a lo tradicional, sin necesidad de entrar en confrontación con el estatus quo en posición de poder, a diferencia de Machado.

“Esto le puede dar la oportunidad de capitalizar en el sector de los no identificados y de los decepcionados de la revolución”, sostiene.

Destaca que las encuestas siguen siendo un instrumento de planificación y evaluación de planes o políticas que solo los clientes manejan, por lo que quien puntee las intenciones de voto en unas primarias internas sin el respectivo seguimiento de control, no tiene importancia para terceros, quienes ante esa realidad planifican su inclusión en la campaña de una mejor manera.

“Muchos aún en este escenario no terminan de entender que la elección interna, dentro de un mercado electoral específico cerrado es de maquinarias, y estas no son necesariamente partidistas por lo que un buen equipo de campaña puede hacerse de un plan operativo y organizativo que le permita actuar como maquinaria”.

Concluye que “en este punto, teniendo más o menos claro el mercado electoral activo para el evento, se pueden estimar unas metas de motivación, contacto y movilización, que sean suficientes para salir victoriosos de este proceso, sin haber estado en los mejores puestos en las encuestas”.