miércoles, 21 febrero 2024
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Yo voto venezolano

Con menos de un millón de habitantes, Guyana puede ser el país del mundo de mayor crecimiento en los próximos años y convertirse en una suerte de Catar de América del Sur.

No debe existir duda que impida votar SÍ, en las preguntas 1, 2, 4 y 5 del referendo, pues éstas no presentan realmente nada que pueda causar incógnitas o dudas en los votantes. La quinta pregunta, para algunos muy problemática, al decir taxativamente que todo lo que se propone se hará “conforme al Acuerdo de Ginebra y el derecho internacional”, acaba con toda discusión de que votarla afirmativamente permitiría al gobierno invadir militarmente a Guyana. La cuarta que habla de “oponerse por todos los medios (…) a la pretensión de Guyana” sobre una extensión marítima no delimitada, también señala expresamente que eso se haría “conforme a derecho”, lo que despeja cualquier duda. Todas tratan de asuntos establecidos en la Constitución y las leyes y de derechos irrenunciables de la nación venezolana, contra los que no se debe ni se puede estar.

La única pregunta dilemática es la tercera, y estoy convencido que su respuesta no es política, sino representa la opinión pragmática del votante sobre qué es mejor: ir a la corte o abstenerse de hacerlo. Si no vamos, Guyana queda sola y libre de decir, llevar, proponer, lo que le venga en gana, sin que nadie objete, ni la ponga en su lugar, ni presente títulos y pruebas sobre la adscripción del Esequibo desde 1777. Resultado: perdemos de calle. Los estatutos de la corte llegan incluso a decirlo. Y si vamos a la corte, podemos perder, ganar o quedar tablas. Así de simple. Si vamos tendremos la oportunidad de recusar jueces, pedir medidas cautelares, denunciar el despojo habido que se pretende legalizar, presentar toda la documentación que tenemos, denunciar irregularidades en el proceso, enfrentar las posiciones delictivas de Guyana. Podremos pelear.

Adicionalmente hay que recordar que el gobierno ha asistido en tres ocasiones en los últimos años a audiencias de la CIJ, en las cuales se ha presentado con sus abogados y con toda la documentación necesaria para accionar. La más reciente fue en defensa del referendo consultivo, el cual había sido objetado ante la corte por Guyana. Venezuela asistió, aunque éste sí era un caso claro de incompetencia de la corte en la materia. Como en las comparecencias anteriores, la delegación venezolana dijo que habían estado allí, pero que no reconocían la competencia de la corte en la materia tratada. Me parece que es un saludo a la bandera, pero si el gobierno se siente bien haciéndolo de esa manera y se va a hacer presente en el juicio que se inicia en abril, donde debe presentar sus títulos y documentos, pues no tengo ningún inconveniente en que lo haga de esa forma.

Por todo lo dicho, es claro que recomendamos que la gente vote en el referendo, de manera que haya una buena participación, que le impida a Guyana y a sus poderosos socios políticos y económicos decir que los venezolanos no estamos interesados en el Esequibo, y señalar como causa de ese supuesto desinterés que no lo consideramos nuestro. Recomiendo votar NO en la tercera pregunta y SÍ en las otras cuatro. Sería votar por Venezuela, y no por Maduro o María Corina. Respaldar los intereses de nuestra nación y no los del PSUV y sus aliados, ni los de la oposición. Votar por nuestro reclamo histórico, por nuestra integridad territorial y para que se acaben los despojos que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia. Votar sin tener que pensar en las elecciones presidenciales de 2024, ni las de Asamblea Nacional de 2025.

Pero el solo referendo está muy lejos de ser suficiente para apuntalar el reclamo venezolano. El gobierno debe asumir otras muchas medidas diplomáticas, jurídicas, políticas, económicas e incluso militares, para reforzar la posición venezolana, venida a menos por la dejadez de estos últimos 20 años, sin que esto se interprete como que con anterioridad el Esequibo era atendido como una prioridad nacional. Nunca lo fue. Guyana ha demostrado estar resteada en el mantenimiento del Esequibo y de su plataforma marina, estimulada por las expectativas en relación a los ingresos petroleros que puede llegar a recibir en corto plazo. Con menos de un millón de habitantes, Guyana puede ser el país del mundo de mayor crecimiento en los próximos años y convertirse en una suerte de Catar de América del Sur. Esto nos da una idea de los intereses que se disputan y de hasta dónde pueden llegar las locuras.

Venezuela debe asumir una mayor beligerancia e iniciativa que las desplegadas hasta ahora. Debe ser audaz en sus solicitudes, argumentos y defensas. La denuncia ante la ONU del anuncio hecho por Guyana de instalar una base militar gringa en el Esequibo estuvo bien, pero hace falta convocar a la Celac para que se pronuncie y se debe exigir a la Corte Internacional de Justicia una medida que prohíba, la instalación de bases militares en el territorio en disputa, de manera que Guyana reciba esa orden y tenga que cumplirla. Se debe denunciar el peligro para la paz que esta acción significa y acusar al gobierno guyanés de guerrerista. Otra medida, que debería solicitarse urgentemente, es la que impida continuar las labores de exploración y explotación de recursos en el Esequibo y en su plataforma marítima, hasta que no se resuelva el diferendo.

Adicionalmente debe reanudarse el patrullaje de la Armada venezolana de la plataforma continental venezolana frente a Delta Amacuro y también de la zona marítima no delimitada aún, en las cuales no puede haber presencia de empresas explotadoras de petróleo autorizadas por Guyana, pues Venezuela tendría el mismo derecho a otorgar concesiones en la zona. Éste es un punto importante en el litigio en la CIJ, pues una medida que paralice las explotaciones en curso, haría caer en pánico a las empresas afectadas y mucho más a la propia Guyana, lo que sería un aliciente para reactivar diálogos que en mala hora se paralizaron.

En un grupo de WhatsApp en el que participo, uno de sus integrantes (DG) propuso “promover la construcción de un puerto de aguas profundas en la salida atlántica venezolana, el cual se le podría ofrecer a China por 30 años”, lo que sería una buena palanca para meterse en la pelea con acciones concretas. Otros han propuesto construir una buena base militar en Delta Amacuro. En fin, son muchas las cosas que se pueden hacer si se pasa a la ofensiva y se actúa con inteligencia y menos retóricamente.