domingo, 26 mayo 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Velitas en medio del apagón                                            

Cuando se va la electricidad en la noche, lo cual ocurre en muchas ciudades del país, uno agradece tener a mano una velita que, si bien no te sirve para cargar el teléfono, ayuda a que no te caigas en los siguientes pasos, eso es lo que llamo “las velitas en medio del apagón”.

@luisaconpaz

“Se fue la luz otra vez en la noche. Afortunadamente tengo una vela que me permite ver por donde camino”. ¿No te suena conocida la escena?

No sé si donde usted vive se va la electricidad, por lo que uno ve en las redes sociales, agua y luz son servicios que están fallando en todo el país, pues hasta en la gran Caracas han estado sufriendo interrupciones de alguno de estos servicios. Y ¿no es verdad que uno agradece tener una velita en medio de esos apagones? Pues, la misma sensación de agradecimiento, muchas veces de admiración y de ánimo, siento yo cuando conozco historias como la que les voy a compartir.

Elizabeth tiene años. Es ingeniero electricista, con postgrado en administración de empresas. Trabajó un buen tiempo como profesora universitaria, y antes laboró en empresas también. Ya jubilada, en el estado Falcón, se ha estado vinculando a organizaciones civiles que ayudan a otros. Mujer inspirada por la fe, se ha ido ligando a organizaciones religiosas. Mitigar el hambre, acompañar niños y niñas, club de abuelos, personas de tercera edad que están solos en sus casas, es parte de su semana.

“La Curia comenzó antes de la pandemia a ofrecer ollas solidarias en una zona céntrica de Punto Fijo, con ayuda de empresas. Se suspendió el programa por la pandemia, pero hace un año se reinició, con muchas restricciones, pero un buen grupo de mujeres se han organizado, han conseguido algunos recursos, incluso de particulares, y tres veces a la semana, en una plaza, dan de comer a niños y niñas. Llegan a unos 25 niños.  Pero no se contentan con dar de comer a los hambrientos. También se atiende a los pequeños con educación en valores”.

En esa dimensión trabaja Elizabeth un día a la semana. “¡Usted viera cómo se alegran cuando me ven! Me abrazan, sonríen. Me conmueven”. Me cuenta que el otro día trabajó, con dinámicas y juegos, la importancia de ayudar a las personas con alguna condición, por ejemplo, ayudar a pasar la calle a invidentes, ayudar a personas en sillas de rueda… Jugaron y luego reflexionaron. Hacen teatro, juego de roles. Me cuenta, preocupada, que aunque están estudiando, hay niños que no saben ni escribir sus nombres, y quiere ver si hace algo para ayudarles.

Me dice que a veces se presenta el obispo, monseñor Luis Enrique, el cual les ha dicho que le pueden decir Quike, y conversa con los niños. Todo suma, todo ayuda.

¡Fue lindo todo lo que me contó! De paso me invitó a buscar en YouTube a Sociedad Civil Paraguaná, Falcón en positivo. Y lo hice. Comparte acciones muy bonitas.

“Velitas” como esa de la profe Elizabeth educando en valores en una plaza, con niños los que reciben comida hecha por manos solidarias, animan a uno, y hay muchas, hay que mirar con los dos ojos siempre: el que ve los dramas y tragedias, y el que ve las velitas generosas.

Se me ocurren muchas más: el señor Carlos, en Barquisimeto, que vive cerca de un parque, y cuida una parte del mismo, siembra plantas, les hecha abono, lo mantiene pues, para beneficio del ambiente y de los que caminamos ahí, nadie le paga, nadie lo manda; la maestra Belkis, vía a El Pao en Guayana, los sábados siempre va al club de abuelos, les acompaña, está pendiente de cada uno de ellos; la otra maestra Belkis, en Nueva Esparta, los sábados se junta con otras maestras y tienen un espacio de educación en valores en una emisora comunitaria, nadie les obliga, es su día de descanso…

Piense usted en cuántas “velitas en medio del apagón” conoce, reconozca, difunda esa luz. No arregla la electricidad que nos hace falta, pero nos da energía para seguir creyendo que hay más gente buena que mala.