martes, 20 febrero 2024
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Un Petro que quiso ser Aureliano

El Aureliano de Colombia siempre voló bajo, moviéndose en los suburbios del inframundo de la violencia brutal y mortal.

Aureliano fue uno de los tantos remoquetes que encubrió al terrorista Gustavo Petro. Apuntó muy alto con este alias al fomentar una asociación con el emperador romano Aureliano Lucio Domicio, vencedor en la Galia y en Palmira. Pero el Aureliano de Colombia siempre voló bajo, moviéndose en los suburbios del inframundo de la violencia brutal y mortal, al ser perpetrador de todo tipo de crímenes, atentados, secuestros, asesinatos, robos, asaltos. Un depredador en toda regla de esa izquierda desalmada, que justifica sus delitos más atroces al enarbolar las banderas del comunismo: como son la dictadura del proletariado, la igualdad, la justicia, la solidaridad y sobre todo el amor y la dignidad. ¿Qué sería de los socialcomunistas sin la palabra dignidad?

Acumula Petro un nutrido prontuario que muestra con orgullo, avalado por un buen número de colombianos que lo hicieron alcalde de Bogotá y lo quieren presidente. Vuela bajo, pero apunta alto, por eso no duda en presentarse -una vez más- como candidato a la Presidencia de la República. Ganó, holgadamente, la primera vuelta y las alarmas de la racionalidad democrática se encendieron, por el peligro que esto representa para nuestro castigado subcontinente. El 19 de junio será la segunda vuelta, una oportunidad para consolidar las alianzas necesarias que impidan que Aureliano tome el poder. Pues con él también se posesionarán el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, la ALBA, Podemos, el castrocomunismo y todos los dictadores, tiranos y autócratas socialcomunistas, abroquelados en torno al exclusivo propósito de: adueñarse, perpetuarse y aterrajarse en el poder hasta que la muerte los separe.

El expediente de Petro es complejo, lleno de intrigas y muy intrincado. Lo refleja este dato de Emilio Campmany en su columna de Periodista Digital de España. Nos recuerda que Aureliano perteneció al M19, “organización que por encargo de Pablo Escobar asaltó el Palacio de Justicia en 1985. El objetivo no fue revolucionario, sino hacer desaparecer las pruebas que el gobierno tenía contra el narcotraficante… Asesinó a varias decenas de personas entre ellas a once magistrados” (31-5-2022).

Cuántos muertos tendrá sobre sus espaldas este Aureliano de Colombia, y no hablo de conciencia porque sé que cada víctima es un trofeo para gente de la calaña de Petro, quien ahora quiere llegar al poder por la vía electoral, siguiendo el “ejemplo que Caracas dio”. Es el modelo que imita el socialcomunismo que ha avanzado en Chile, Nicaragua, Bolivia, México y amenaza, nuevamente, en Brasil. El discurso es una copia al carbón de lo que ya es un lugar comunista en la jeta de Boric, Ortega, Arce, AMLO y Lula. Un promiscuo amasijo del más primitivo populismo de izquierda, revuelto con peroratas regeneracionistas, identitarismo agreste y el manoseado programa comunista. Que ha mostrado -con enorme descaro y cinismo- cómo se instrumentalizan y destruyen las instituciones democráticas, mientras sumergen en la más extrema de las pobrezas a los habitantes de los países que los encumbran.

Ese 40% de colombianos que votaron por Aureliano les debe parecer que la Venezuela socialcomunista es un modelo que merece ser emulado. No les sorprende que más de siete millones hayan sido expulsados por la precariedad y la pobreza que se ha adueñado de su vecino país. Seguro desean que se instaure una hegemonía comunicacional que acabe con todos los medios libres que allá existen. No tengo la menor duda que anhelan la violencia y la inseguridad instalada en todos los rincones de Venezuela. Es un hecho que añoran un sistema de salud como el que aquí existe. Y qué decir del hambre y la miseria, que nos condena a subsistir con todas las privaciones y deficiencias, que no garantizan la vida, sino que día a día aceleran la muerte.

Un 60% votó por otros candidatos y es políticamente necesario que se produzca un reacomodo, que le dé el triunfo a Rodolfo Hernández en la segunda vuelta. Un ingeniero y empresario casi octogenario -cacofonía incluida- que perdió a una hija que fue secuestrada y asesinada por la narcoguerrilla colombiana. Para concluir hago mías las palabras de Emilio Campmany: “Ese gran pueblo, del que los españoles deberíamos tomar ejemplo, no se dejará arrastrar por un comunista de historial tan criminal hacia el barranco por el que se despeñaron Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y ahora Chile. Dios y los colombianos no lo permitirán”. ¡Amén! 

Agridulces

Con su puesto de mando en Miraflores, Cantv tiene garantizada su máxima eficiencia. Venezolanos prepárense, porque estaremos hipercomunicados y superconectados, pero seguirá reinando la violencia, seguiremos hambreados, sin hospitales y con la educación en la carraplana.