lunes, 22 julio 2024
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Tras la pretendida inhabilitación de María Corina, ¿Qué traman?

Sin importar la trama que sea, hay que condenar con vigor y entusiasmo la pretendida inhabilitación de María Corina Machado. Cualquier fisura hay que aprovecharla para burlar el ventajismo, la represión, la censura, la tramposería electoral.

omarestacio

La pretendida inhabilitación de María Corina Machado y la visita, semanas atrás, del genocida Ebrahim Rais, presidente de Irán, a Cuba, Nicaragua y Venezuela, son episodios que corren parejos. En apariencia, inconexos entre sí, pero envueltos en la misma maraña criminal del Eje de la Corrupción encabezado por la China de Xi Jinping, la Rusia de Putin y el Irán del referido visitante.

Por su parte, el peón de tal pandilla, en Caracas, pretende aprovecharse de lo que más le atrae de ambos mundos: la riqueza mal habida, venga de donde venga.

Una farsa electorera se podría traducir en el lucrativo levantamiento de las sanciones económicas contra su tiranía. Pero está “consciente” -en su caso, el entrecomillado es imperativo- que cualquier sufragio, a medias limpio, equivale a su salida del poder que usurpa.

A la tiranía le importa poco que la inhabilitación de María Corina Machado sea contra constitutionem, contra legem o contra la vergüenza.

Si encarcelan express a los agricultores, a los trabajadores de Sidor, a los abogados, a los médicos, a los periodistas, a los defensores de derechos humanos. Contra la opositora que amenaza ponerle fin a los años más nefastos de Venezuela vale todo. A lo Daniel Ortega y Rosario Murillo, tiranuelos de Nicaragua. O con polonio 120,  que es el instrumento preferido del carnicero de Moscú para neutralizar adversarios. Creo que fue un contemporáneo de Maquiavelo, el que sentenció que “el veneno es el puñal de las mujerzuelas y de los cobardes”.

La jugada de laboratorio de la candidatura del supuesto “disidente” Benjamín Rausseo se desinfló. Prevaleció el peso muerto de sus inocultables nexos crematísticos con la tiranía. Los dólares de la partida secreta entregados a las encuestadoras coludidas para ubicarlo en el segundo lugar detrás de las preferencias que goza la señora Machado, resultaron pésima inversión.

El propósito de la maniobra, en una primera instancia, era dividir y confundir al electorado. Más adelante sería el de avalar cualquier trampa electoral del oficialismo. Dicha conspiración sigue, aunque con otro hombre de paja. Al momento de escribir la presente crónica, permanece semiabierto el plazo para inscribir aspirantes ante la comisión de primarias de la oposición. Las organizaciones políticas que postularon precandidatos el mes pasado tienen hasta el 24 de este mes de julio para sustituirlos con cualquier otro aspirante. Hay fundados indicios que desde algún sector se trama un nuevo “bateador designado” del quintacolumnismo.

En los últimos años, las intrusiones rusas, china e iraní, en nuestra subregión andaban, cada una por su lado. La invasión a Ucrania las unificó.

Tal es el hilo conductor, entre el fraude electoral en ciernes en Venezuela y la escalada del eje, en cuestión. No es “maloso” para emplear la germanía del aspirante a la reelección que a su desgobierno le levanten las sanciones económicas y, al mismo tiempo, renovar su membresía en el eje de corrupción y de narcotráfico, incluido el fentanilo que se exporta desde Pekín.

Sin importar la trama que sea, hay que condenar con vigor y entusiasmo la pretendida inhabilitación de María Corina Machado. Cualquier fisura hay que aprovecharla para burlar el ventajismo, la represión, la censura, la tramposería electoral. Eso en el ámbito nacional.

En cuanto a la presión de los gobiernos democráticos del mundo hay que seguirles enfatizando que, además de la de Venezuela, se juega en nuestras elecciones de diciembre de 2024 la libertad de nuestra subregión y hasta de la cultura occidental. Solo con la acción nacional e internacional, coordinada, lograremos elecciones presidenciales creíbles.

Y no hay polonio suficiente para el gentío que exige el cese de la narcotiranía.