jueves, 30 mayo 2024
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Trabajador sí, esclavo no                                       

Se acerca el 1 de mayo, Día del Trabajador, en recuerdo de esas luchas de los trabajadores que han significado mejoras, dignificación. Pero en el caso de Venezuela, cada vez las condiciones son peores, trabajar mucho no significa ganar mucho más, y hay que luchar por salarios justos, no podemos acostumbrarnos a la esclavitud moderna.

@luisaconpaz

“¿Compro medicinas o hago mercado? ¿Hago medio mercado o busco camión cisterna para tener agua? ¿Me tengo que buscar otro trabajo además del que ya tengo, para que me alcance para un mercado decente?”.

Preguntas como estas o parecidas, son cada vez más frecuentes para los venezolanos asalariados, y no hablamos sólo de los trabajadores en fábricas, también hablamos de profesionales como docentes, médicos y enfermeras que trabajan en el sector público.

El 1 de mayo se celebra el Día del Trabajador, en recuerdo a la terrible represión que sufrieron obreros de una fábrica en Chicago en 1886 en cuyas protestas pedían mejoras en su trabajo, entre ellas, la reducción de la jornada laboral que podía llegar hasta 18 horas. Se supone que las luchas de los trabajadores son para mejorar sus condiciones, su ambiente de trabajo, sus ingresos, su vida, que merece ser digna pues. Pero no ha sido el caso de los venezolanos, de la mayoría, de quienes llevamos años “buscando un medio para completar el real”, como se decía antes en Maracaibo. No es sólo el salario mínimo -cada vez más mínimo-, el más bajo de América Latina. A veces se trata de decidir entre quedarse en el país, sobreviviendo o migrar de manera forzada, buscando horizontes, como lo han hecho cerca de 7 millones de venezolanos de todos los estratos sociales. Profesionales con dos y hasta tres trabajos para tener para la canasta básica; se trata también del adelanto de las edades para trabajar, como está pasando con miles de adolescentes que están dejando sus aulas para trabajar para ayudar a sus familias.

No metemos en esta reflexión a los funcionarios que “matraquean” para aumentar sus bajos ingresos.

Según nuestra Constitución, en el artículo 91, “Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para él y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”. Más adelante, el mismo artículo contempla que el Estado garantizará para los trabajadores del sector público y privado, un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica.

¿Creen ustedes que los ingresos de los trabajadores y trabajadoras de Venezuela tienen salarios que les permitan satisfacer sus necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales? ¿Y qué me dicen del ajuste del salario mínimo cada año, teniendo como una de las referencias la canasta básica?

Pues lo que tenemos, en medio de esta emergencia humanitaria compleja, es una especie de “esclavitud del siglo XXI”, según la cual los ciudadanos mal viven, sobreviven, comiendo mal, sin atender necesidades de salud, resolviendo al día cómo comer, cómo mandar los hijos a la escuela.

Hay que mencionar que hay trabajadores-profesionales, tales como educadores y los de los hospitales, que son verdaderos héroes que no abandonan ni aulas ni centros asistenciales, por vocación, pero en detrimento de su salud física y metal.

También hay que mencionar que hay empresarios con sentido de justicia, con sensibilidad social, que remuneran mejor a sus empleados, y también hay que decir que hay gremios, organizaciones de trabajadores, que no renuncian a protestar por mejoras, por justicia laboral.

No podemos acostumbrarnos a la esclavitud del siglo XXI, hay que organizarse, ver los problemas de manera global, tener buenos servicios públicos. Por ejemplo, como parte de esa vida digna establecida en la Constitución. Niños y adolescentes, que se queden en sus aulas, nada de trabajar antes de tiempo.

Salarios justos, suficientes, reactivación del aparato económico, rendición de cuentas, ponerse de acuerdo para resolver los grandes problemas del país. Son aspectos que los ciudadanos debemos pedir a las autoridades, y los políticos en general.