martes, 23 julio 2024
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Sebastián Piñera: Político de derecho

Sebastián Piñera contribuyó -y mucho- para que en Chile exista una democracia de calidad. Sin complejos, se mostró como lo que era y consiguió reinstaurar una propuesta pragmática de derecha entre los chilenos.

Su democracia goza de buena salud con instituciones sólidas, independencia de poderes, libertad y un fuerte sistema inmune. Por supuesto que me refiero a Chile, a propósito del inesperado accidente que acabó con la vida de un ser humano fuera de serie, como fue el expresidente Sebastián Piñera Echenique. Exitoso en todas las facetas de su vida. Como político, empresario, padre de familia, amigo, y claro, presidente en dos oportunidades de un país complejo como Chile (2010-2014, 2018-2022). Igual que Michelle Bachelet, con la diferencia que está última fue una activa militante de la ultraizquierda y Piñera un político de derecha.

No es fácil ser de derecha en un país que sufrió la defenestración de un prócer comunista como Salvador Allende por parte de su ministro de la Defensa, Augusto Pinochet. Allende duró 3 años en el poder y Pinochet 18. Este último fue un dictador brutal, pero tuvo como correlato un eficiente liberalismo monetarista que recibió el apoyo de Estados Unidos. En tanto que Allende -abiertamente pro soviético y poseído por una furia nacionalizadora- estuvo a su lado a Fidel Castro, quien no lo abandonó ni a sol ni a sombra.

Como todo tirano, Pinochet no tenía la menor intención de dejar el poder. Por lo que se hizo aprobar una carta magna -más o menos a su medida- en 1980. Aquella le permitió estar al mando hasta 1989. Quiso prorrogar su mandato mediante un plebiscito, pero fue derrotado y convocó a elecciones a finales de ese mismo año. Las mismas que ganó el demócrata cristiano Patricio Aylwin.

Empieza así una nueva etapa en Chile con el triunfo incontestable de Aylwin, quien recibió el apoyo de 17 partidos, integrantes de la llamada “Concertación para la Democracia”. Triunfó con el 55.4% de los votos, mientras que el candidato de Pinochet -Hernán Buchi- obtuvo 29%. Aylwin gobernó durante seis años y le entregó el poder en 1993 a Eduardo Frei Ruiz Tagle, también democristiano.

Con el inicio del tercer milenio Ricardo Lagos gana la presidencia y le sucede Michelle Bachelet en 2006. En 2010 Sebastián Piñera accede a la primera magistratura y Bachelet es reelecta en 2014. En las elecciones de 2018 el pueblo chileno vuelve a elegir a Piñera hasta 2022. Un fenómeno político interesante, en el que en dos oportunidades una figura de la izquierda es sustituida por un político de derecha, sin que aquello haya generado problemas en la dinámica sociopolítica de Chile. Como si ocurrió en Venezuela, pero ese es tema para una columna.

Aquel peculiar ecosistema sociopolítico, sostenido sobre las firmes y robustas bases de una democracia consolidada, habla muy bien tanto de los partidos como del pueblo chileno. Hasta los sectores más ortodoxos y dogmáticos han sido permeados por la política de altura que se practica en el país de Gabriela Mistral, Nicanor Parra y Roberto Bolaños. Claro que hay feligreses que comulgan en la iglesia del Foro de Sao Paulo y, también, los que siguen al pie de la letra las directrices del Grupo de Puebla. Por cierto, clientelas de la entidad financiera, llamada socialismo del siglo XXI.  

Sebastián Piñera contribuyó -y mucho- para que en Chile exista una democracia de calidad. Sin complejos, se mostró como lo que era y consiguió reinstaurar una propuesta pragmática de derecha entre los chilenos. Conservador y exitoso empresario, con una de las fortunas -bien habidas y mejor trabajadas- más grandes de la región. Debió enfrentar serias dificultades durante sus mandatos. Como el devastador terremoto (2010) que le demandó un esfuerzo titánico para recuperar su país. Lo logró, para luego liderar el rescate de 33 de sus compatriotas de la mina de San José. Fueron dos meses que mantuvieron al mundo en vilo, mientras se recurría a tecnología de punta para garantizarle la vida a estos trabajadores. Enfrentó una andanada de manifestaciones y gerenció exitosamente la pandemia con la vacunación temprana contra el COVID-19.

Por la respuesta que el liderazgo global ha tenido frente a la muerte de Piñera, constatamos que fue un hombre con una gran capacidad para relacionarse bien y comunicarse mejor. Cada expresión de dolor ha sido genuina, auténtica, llena de un sentimiento profundo de pesar, por la partida de quien todavía tenía mucho que hacer. Es destacable la reacción del joven presidente chileno -el izquierdista Gabriel Boric- quien sin dilación, ordenó las exequias de Estado, realizadas el viernes en la Catedral Metropolitana de Santiago y el homenaje de rigor en La Moneda. Una demostración de civilidad, respeto y decencia que sobrepasa las miserias y mezquindades que la zurda ideología tiránica impone en Venezuela.

Agridulces

El Parlamento Europeo aprobó una resolución de urgencia en respaldo a María Corina Machado, exige elecciones libres y cuestiona la creciente represión en contra de la disidencia venezolana.