miércoles, 21 febrero 2024
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Saab ¿Mártir o delator?

Según los abogados defensores, las mencionadas reuniones con las autoridades de EE UU fueron con el único propósito de informarles las actividades mercantiles de las empresas de su cliente.

@omarestacio

Ayer, 16 de febrero, el juez, del caso criminal contra Alex Saab Morán, que cursa ante la Corte del Distrito Sur de Florida, EE UU, desclasificó las informaciones que a continuación les transmitimos a nuestros amables lectores.

Ya en agosto de 2021, ante una pregunta de la prestigiosa periodista Maibort Petit, en su programa Sin Filtros, el suscrito cronista había respondido que en círculos policiales del sureste de Florida era un secreto a voces que Alex Saab Morán era informante de la DEA.

El material ahora accesible, al público, lo corrobora. Veamos:

Entre el 8 y el 16 de agosto de 2016, Saab Morán, a través de sus abogados de Colombia y de EE UU sostuvo, en Bogotá, reuniones con agentes de la “Administración para el Control de Drogas” y de la “Oficina Federal de Investigaciones”, la DEA y el FBI, sus siglas, por sus denominaciones en inglés.

En esos encuentros, los representantes de Saab aportaron información sobre las empresas propiedad de este último que se comprometieron con el Estado venezolano a construir un lote de viviendas para personas de bajos ingresos. No obstante, todo indica que se trató de un colosal caso de corrupción, porque mientras Venezuela desembolsó USD 160 millones, costo total del contrato, las empresas de Saab no entregaron ni una sola casa.

El 28 de noviembre de 2017, Saab Morán, acompañado de otro de sus abogados se reunió con agentes especiales de la DEA y con un asistente del fiscal general de EE UU. En las actas del expediente judicial no consta la agenda de tal encuentro.

El 2 de junio del año siguiente, otro abogado al servicio del Gobierno de EE UU se entrevistó con Saab Morán y aquí transcribimos, a la letra, lo que expresan las actas procesales: “(…) posteriormente, Saab, entregó un borrador de propuesta de su abogado por correo electrónico a un abogado de los EE UU en el que reconoció que pagó sobornos a funcionarios del Gobierno venezolano. En los informes posteriores, Saab Morán de nuevo admitió haber sobornado a integrantes del entorno de Nicolás Maduro con motivo de los contratos para proveerle alimentos a Venezuela”.

El 27 de junio de 2018, Saab Morán firmó con la DEA un “acuerdo de fuente colaboradora” y se convirtió en “fuente activa de aplicación de la ley” poco después, comunicándose con los oficiales de dicha agencia por teléfono, mensajes de texto y de voz.

Saab Morán, adicionalmente, aceptó transferir a la DEA como en efecto le transfirió a cuentas bancarias de esta última las utilidades ilegales -nadie le entrega de manera graciosa, a la policía, sus dividendos obtenidos de manera honesta- devengadas en unión de su socio Álvaro Pulido Vargas por un total de USD 12.650.698,70.

En reunión del 4 de abril de 2019, Saab Morán, a través de uno de sus representantes, se comprometió con los efectivos de la DEA y de la Fiscalía de EE UU, en las dependencias del Departamento de Justicia en Europa, a entregarse a las autoridades del estado de Florida, EE UU, antes del 30 de mayo de ese año.

Pero a partir de tal reunión, Saab no volvió a establecer contacto con sus potenciales captores. Circunstancia que obligó a las autoridades a colocar su nombre en la lista OFAC de sancionados y a desactivarle la protección que le confería su calidad de fuente cooperante de la DEA.

Los abogados defensores de Saab Morán desmintieron ayer mismo que su patrocinado hubiese delatado a altos cargos del gobierno de Nicolás Maduro. Según los letrados, las mencionadas reuniones con las autoridades de EE UU fueron con el único propósito de informarles las actividades mercantiles de las empresas de su cliente. En el correspondiente comunicado público los abogados insisten en la lealtad de su defendido con Maduro.

Saab Morán, a través de una vigorosa campaña por las redes, acciones de calle y avisos de prensa, se pretende víctima de persecución de EE UU por razones políticas y por ende un mártir de la supuesta Revolución Bolivariana. Sus detractores, por el contrario, lo estigmatizan de corrupto y soplón, corriente y moliente, capaz de delatar a quien sea, como sea, con tal de salvar su pellejo. En cualquier caso se estremece la cúpula del chavomadurismo, más rancio, ante una posible defección de quien es percibido como una gran caja negra de negociados muy turbios.

Por lo pronto, la realidad procesal, puesta al descubierto a partir de ayer, debilita las ya debilitadas defensas de Saab Morán basadas en su pretendida inmunidad diplomática y la falta de jurisdicción de los tribunales norteamericanos para conocer su caso. En la orilla opuesta, sus incumplimientos a sus previos acuerdos celebrados por sí o a través representados con la DEA y la Fiscalía de EE UU, reafirman que pretendió evadirse de la justicia de ese país. En todo caso, Saab Morán mantiene la posibilidad de volver a negociar su declaración de culpabilidad -aunque en condiciones menos favorables de las que tenía cuando rompió sus compromisos previos- y de mantener los detalles de cualquier acuerdo en secreto. Ante tal realidad, no hay que ser muy zahorí para saber cuál será el desenlace de este proceso judicial que ha mantenido en vilo a la opinión pública de varios países.

Y ustedes, señores lectores, ¿Qué opinan en relación con el dilema que sirve de título a la presente crónica? Este servidor, por su parte, se da por bien servido por el solo hecho de haber informado veraz -pruebas al canto- sobre el caso objeto del presente trabajo.