domingo, 25 febrero 2024
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¿Robo? ¿El Furrial?

En medio de tal trashumancia futbolística, a finales del año pasado, sus expropietarios denunciaron a través de los medios de comunicación lo que sería un verdadero robo, porque los actuales dueños pretenden lucrarse con la divisa sin haber pagado el precio por su transferencia.  

@omarestacio

Cuando los portales de noticias incluyeron en sus titulares semejantes palabras, todos los dedos acusadores, por instinto, o peor, por reflejo condicionado a lo Pavlov, apuntaron hacia una sola persona.

¿Robo? ¿El Furrial?

Pero no. Por esta vez el expolio no tuvo como protagonista principal al hombre del Mazo dando. O con el martillo, martillando, nativo de la referida ciudad, ignominia ex virtute.

Atlético El Furrial, F.C., participante de la segunda y tercera división del balompié nacional no fue fundado como era lo natural, con la intención de establecerlo en El Furrial, estado Monagas. Sino en Maturín. Y después en Ciudad Bolívar y dos años más tarde en Acarigua-Araure, estado Portuguesa. Ahora pretenden trasladarlo del oriente al occidente del país.

En medio de tal trashumancia futbolística, a finales del año pasado, sus expropietarios denunciaron a través de los medios de comunicación lo que sería un verdadero robo, porque los actuales dueños pretenden lucrarse con la divisa sin haber pagado el precio por su transferencia.

¿Quieren los aficionados venezolanos disfrutar del fútbol del bueno? ¿Del caliente? ¿Del de verdad? ¿Del de los atletas que, literalmente, se devoran la cancha? ¿En el que los árbitros no están de arriba a abajo, el partido entero, pitando faltas para cuidar los meniscos de un aspirante a Messi o pendientes del ajuste del “StayFree” de un creído Cristiano Ronaldo?

Entonces señores hinchas del patio: ¡Asistan a los partidos de nuestras segunda o tercera división que se celebran cada fin de semana, algunas veces en terrenos de secano!

Pisaverdes roboLucionarios favor abstenerse. La anterior exhortación no va con ustedes. Vuelvan a festejar en el próximo Mundial (de fútbol o de pico-pico) con el rugir de sus “ferraris”, en plena avenida principal de la “burbuja” de Las Mercedes, Caracas, el  triunfo del seleccionado de cualquier país. Mientras más extraño les sea, mejor. Si no saben qué idioma hablan y su ubicación en el mapa es lo de menos, porque para ustedes “lo de más” es jactarse de lo mal habido.

Todo lo que “toca” la RoboLución, ya sabemos en qué lo convierte. Nuestra querida Vinotinto, mientras recibió el patrocinio de la empresa privada registró un lento pero constante ascenso. Bastó y sobró que la horda usurpadora y depredadora “¡po’ que sí, po’ que pa’ eso semos gobielno!” sustituyese a los patrocinantes originales, para que se interrumpiera el referido progreso. Lo mismo con las oncenas más modestas de nuestro balompié a causa de la intrusión demagógica, populista, electorera, cleptómana, sobre todo de las diferentes gobernaciones y alcaldías de tendencia oficialista.

En cuanto al Atlético El Furrial lo lamentamos muy de veras, por sus aguerridos jugadores. En lugar del apoyo de los parroquianos de esa laboriosa ciudad, ¿A qué clase de promotores se les ocurre organizar o animar un equipo deportivo contando con los ofrecimientos de un hombre que se encuentra en las antípodas del mens sana in córpore sano?

En algún robo. Esa aventura no podía terminar de otra manera. Con padrinos así ya sabemos cómo salen los ahijados.