miércoles, 21 febrero 2024
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Resultados desde la mirada política congelada

Pese al objetivo nunca oculto de control total a la sociedad venezolana de parte del modelo revolucionario, la colectividad nacional ha demostrado ser un cuerpo “vivo”, activo en la convicción de sus conceptos libertarios.

@OttoJansen

Al escribir las presentes líneas se suceden, en paralelo rumbo a la realización de las elecciones de este domingo, episodios como la firma de acuerdos parciales entre el régimen y la oposición en Barbados. En otro plano, otra manifestación de la fe Vinotinto con éxito. Aprovecho y cotejo desde la distancia las informaciones del estado Bolívar en el afán de encontrar signos, en días previos, a los resultados de los comicios internos y a las consecuencias inmediatas. En la gigantesca Lima (que como saben, me encuentro) en las últimas horas se ha hecho visible la organización de la actividad con la promoción de los puntos donde se realizarán las elecciones.

Lo que hasta el presente me llama la atención, que pudiera ser un dato a anotar, son las dos dinámicas políticas en desarrollo en Venezuela. Una que viene del sentimiento de la ciudadanía, tozudamente empecinada en obtener avances a la situación integral de la crisis. La otra, desde las esferas de las elites, que procuran -como tantas veces lo han anunciado- soluciones desde los marcos institucionales que en el país no tiene confianza alguna para las mayorías. Del plano regional destaco la mirada política “congelada” (me permito el término) que elude o no percibe la corriente subterránea de agotamiento social que viene abriéndose paso, encarnado en la figura de la candidata María Corina Machado, que partir de corroborarse su triunfo (holgado ante el desierto de valentías, ética y de talento del cuadro partidista en descredito) le quedará la pelota en su terreno para conformar los equipos de “verdad” en el siguiente paso de la lucha ciudadana que sigue en curso.

Y es en este punto donde creo vale subrayar, ¿Se abre paso una nueva corriente del ejercicio político, agotado las tradicionales formas de impulsar la lucha social? ¿El análisis no detecta la corriente que emerge, constreñido en la mirada estacionada en esquemas y realidades del pasado? Hoy la situación de los venezolanos, agotados repito, de un vaivén de palabras sin correspondencia ni honra, agobiados por la pobreza y la ausencia de derechos, empuja hacia escenarios inéditos donde la gota de los “formalismos” políticos y la falta de respeto por la voluntad ciudadana rebasa la paciencia de todo lo hasta el momento visto, que no es poca cosa en 24 años. Esta constatación con claridad está en curso, pero es lógico deducir que tendrá nuevos capítulos planteadas las maniobras del régimen que no se detendrán. Comprobándose el desarrollo de un movimiento ciudadano que traspasa las manipuladas nociones de izquierda y derecha. Además de descartar las tentaciones de la violencia como estrategia, simplemente por contar con la mayoría aplastante del país.

Los de arriba y los de abajo 

A la salida de la presente columna ya estará llevándose a cabo la jornada de las primarias en Venezuela y en el exterior. Ha sido un camino de acechanzas de toda naturaleza; gravitando sobre su realización saboteos, obstáculos y el juego sucio de las opciones partidistas, unas más notorias que otras. Ha habido, como a lo largo de estos años (y continuará) la falta de grandeza, los cálculos de la convivencia pura y dura con el régimen chavista, el escepticismo y las dudas, los arrimes electoralistas sin más deseos que la figuración individual, inexplicables silencios, y la permanente sospecha de las medidas judiciales que truncarían el proceso.

Esta descripción habla suficientemente del cuadro colectivo pero también del comportamiento general en las cúpulas dirigentes. Por supuesto de allí se entiende que no haya visión, ni escuchas, que no sean para lo inmediato y lo elemental. Conocemos de investigaciones (con especial nostalgia recordamos al fallecido padre José Virtuoso, rector de la UCAB para entonces, que presentó alguno de estos calificados estudios) que otorgan relevancia a las enormes diferencias nacidas de la crisis venezolana: “Venezuela está en el continente más desigual del mundo y, para 2022, es el país más desigual de América. Nuestro nivel de desigualdad se compara con la de Namibia, Mozambique y Angola”, revela Encovi. La diferencia entre el ingreso promedio per cápita por decirles entre el más pobre y el más rico es “70 veces” y casi el 40% de los hogares con mayores ingresos están en Caracas, que solo concentra el 16% de los hogares del país, precisa la investigación”. Tomado de la nota de La Voz de América, procesada por Carolina Alcalde el 10 de Noviembre 2022. Estos datos, acentuados en este año, denotan el olvido permanente de la población por parte de quienes “juegan” a la política, evidenciando el porqué se han fraguado los fracasos de una oposición “congelada”, desconectada, sin “olfato”, chantajeable por sus corruptelas, igual de persistir en error de no caracterizar con exactitud el enemigo dictatorial; enfrentándolo con clichés como la Unidad partidista, discusiones entre abstencionistas y demócratas puros, o la compra de la narrativa revolucionaria sobre las invasiones gringas y demás hierbas.

Pese al objetivo nunca oculto de control total a la sociedad venezolana de parte del modelo revolucionario; la colectividad nacional ha demostrado ser un cuerpo “vivo”, activo en la convicción de sus conceptos libertarios. Es la cultura, pilar de las chispas que ha arrancado triunfos importantes (como el referéndum constitucional y las elecciones parlamentarias 2015), desestimados o abrogados por la obsesión protagónica de una dirigencia política corta de mira y titubeante. Las próximas horas estarán despejando la fortaleza del movimiento cívico, representante legítimo de la tarea por la recuperación y transformación de Venezuela, vía 2024.