viernes, 12 de agosto de 2022

Los argentinos y Javier Milei

La opinión de Milei sobre la izquierda no es distinta a la de una buena parte de los electores en Argentina. El peronismo ha asfixiado a la nación. | Foto @JMilei

La opinión de Milei sobre la izquierda no es distinta a la de una buena parte de los electores en Argentina. El peronismo ha asfixiado a la nación. | Foto @JMilei

@RinconesRosix

Los argentinos recientemente escogieron a los candidatos que se medirán en las próximas elecciones para el Congreso. Aunque tales primarias (PASO) son un evento preliminar a las elecciones legislativas nacionales del próximo 14 de noviembre, los resultados contra el partido oficial fueron tan aplastantes, que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner se encuentra ante un serio descalabro.

Entre los diversos partidos de oposición, el partido Avanza por la Libertad ha causado revuelo por su campaña electoral y por el liderazgo del economista liberal Javier Milei en Buenos Aires. La respuesta al arrase no se hizo esperar, y ha habido toda suerte de indagaciones sobre este político libertario quien comienza a aparecer en entrevistas y portadas. En ese territorio de la noticia y de la antinoticia que es Twitter, se puede apreciar el impacto. En unos tuits apareció la imagen de Milei con la bandera venezolana de fondo, subrayando el apoyo de la diáspora venezolana a su candidatura y, por otro lado, no faltó también quien lo comparara con Mussolini. Sea como fuere, esta victoria abrumadora de la oposición argentina es un contundente rechazo al desastroso populismo de estos últimos años. El país está hablando y el kirchnerismo, ahora acorralado, debe estar planeando sus ataques venideros de cara a la contienda de noviembre.

El apoyo a Javier Milei, un candidato que ha mostrado talento en su comunicación de campaña, no es sencillamente suerte. Diestro en detener el golpe y devolverlo, cuando Fernando del Rincón, de CNN Español, lo catalogara como un extremista de derecha y amigo de Trump y Bolsonaro, Milei le desbarató la pregunta: “estoy tratando de buscar una línea común en lo que vos estáis señalando, y lo único que encuentro es que ellos (Trump y Bolsonaro) están contra el comunismo y el socialismo”. Luego afirmó: “El socialismo es una máquina de generar pobreza. En su versión original, es un fracaso en lo económico, social y cultural y además asesinó a millones de seres humanos”. Al final, el entrevistado marcó distancia y rechazó la generalización del periodista de CNN, arguyendo que entre los liberales hay matices y diferencias. Ahora bien, a partir de los matices y comparaciones se le debería también repreguntar a Fernando del Rincón: ¿hay equivalencia entre los republicanos y los partidos de derecha de América Latina, o entre los demócratas y la izquierda de la región? Pienso que no y por eso mismo CNN debería explicar las diferencias, pero eso es mucho pedirle al show biz.

Lejos de los lugares comunes mediáticos, vale resaltar que si algo es noticia en este político emergente es su compromiso con el debate público. A diferencia de esta moda autoritaria que hemos sufrido donde mentir con saña ilimitada es “una demostración de poder”, donde se ha normalizado el bullying, o donde el político evade preguntas legítimas y de interés público para luego amenazar y sacar a los periodistas del salón, alguien como Milei sobresale por distinto. La destreza para debatir se construye y eso incluye una actitud hacia las reglas del juego. Reconocido como un candidato asertivo en sentar a sus rivales, Javier Milei escucha, responde en consecuencia y debate sus argumentos.

La opinión de Milei sobre la izquierda no es distinta a la de una buena parte de los electores en Argentina. El peronismo ha asfixiado a la nación con un enjambre de impuestos, una burocracia laberíntica y un populismo humillante que comprobadamente han perjudicado la producción del otrora llamado “granero del mundo”. Es por esa razón que cuando un grupo emergente de economistas argentinos clama por detener la intervención del Estado, no se refieren a un juego ideológico o a palabras vacías, sino a revertir la enfermedad que ha subvertido y estancado la actividad económica. Visto en contexto, las frases anti-Estado no son el extremo, extremo es la misma situación del país sureño.

Todavía hay un trecho antes de noviembre, y al recrudecer la campaña saldrán los trapos sucios y los inventados. En estos días he visto gotas de veneno contra Milei por negar a sus padres y declarar que “están muertos para él”. Lo que pareciera un acto de transparencia inusitada, para mí fue una jugada estratégica. Mejor era adelantarse a sus rivales quienes seguramente reventarían esa historia, lista para el horno durante la primera semana de noviembre. Independientemente de cómo evolucione ese tema, es favorable el hecho de que él no se ríe de su drama ni mucho menos lo anda normalizando, y cuando dice que no cree en el matrimonio, su postura no requiere mayor explicación. Visto así, los bonaerenses tendrán varios acertijos que dilucidar, y espero que su gusto por el psicoanálisis los auxilie a la hora de chismear. Y faltan cerca de cuarenta días para los comicios.

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