martes, 28 de junio de 2022

Cuando los extremos se unen

En las tiranías ocurren extremos desde sea la izquierda o derecha, aunque esas lateralidades no siempre aplican. Con el régimen actual en Venezuela las ideologías son meros vehículos para enquistarse en el poder.

En las tiranías ocurren extremos desde sea la izquierda o derecha, aunque esas lateralidades no siempre aplican. Con el régimen actual en Venezuela las ideologías son meros vehículos para enquistarse en el poder.

Una lección muy útil en política nos la dieron en los primeros días de escuela, cuando nos enseñaron a usar el cuaderno. Sin siquiera sospechar sus alcances, claro está, nuestros maestros nos indicaron los márgenes: se escribe a partir del margen izquierdo y se termina la línea de escritura en el margen derecho. Uno no debe traspasar esas márgenes porque si no aparece el desorden y el caos.

Hay un dicho de que los extremos se juntan y no es difícil pensar en ejemplos de eso. Hay quienes, por otro lado, detestan los términos medios, porque con todo y que los equilibrios suelen ser positivos, a veces devienen en parálisis y calma chicha.

En las tiranías ocurren extremos desde sea la izquierda o derecha, aunque esas lateralidades no siempre aplican. Con el régimen actual en Venezuela, las ideologías son meros vehículos para enquistarse en el poder. Sirven de pantalla, para dar la impresión de que están haciendo algo. Por ejemplo, uno de los shows preferidos de este gobierno de facto es el de difundir el uso del lenguaje inclusivo, y así de orgullosos se ponen su careta socialista. Efectivamente, la pretensión de obligar a la gente a hablar como a ellos les place pertenecer a la izquierda y sus tendencias autoritarias. Sin embargo, no todo está perdido, en los eventos rojos rojitos, los encargados de enseñar estos cambios “gramaticales” no pueden diferenciar un verbo de una preposición, un sustantivo de un adjetivo, y por ende sus shows se desploman. Sólo ruego porque ningún ser, por muy pobre que sea su formación, decida imitar esas repugnantes payasadas y se mantenga con su lengua natural. Ahora bien, si hay algo que delata su manejo perverso de la educación del país es que su maldad puede ser de la peor derecha y de la peor izquierda. Lo de ellos es una educación inflamada con pus y líquidos letales como también ocurre con la economía. Una tiranía de la mayor chambonería ideológica.

Un caso de estos extremos de mensaje es que su misión de descolonizar de los otrora imperios coloniales, en realidad lo que promete es que los venezolanos se sometan aún más a poderes foráneos.

Un rasgo de ideología de izquierda, y que este régimen ha seguido al pie de la letra de sus jefes cubanos, es sobre como “descolonizar” las mentes. Propaganda para incautos. No hace mucho, a Maduro se le vio la costura cuando habló con orgullo sobre sus antepasados holandeses, al tiempo que muy vagamente mencionó a sus otros ancestros. Su hipocresía no es muy distinta a la del alto mando cubano, quien por un lado cacarea a favor de las víctimas de la colonización y por el otro mantiene el poder de la isla en manos de un séquito de blancos.

¿En vez de usar el término descolonizar, por qué no usan independencia económica? Como decían los textos de Geografía Económica de bachillerato, la independencia es imposible si no hay una verdadera independencia cultural y económica. Ninguna mente se descoloniza bajo regímenes que producen pobreza, que obstruyen la educación, la creatividad y las libertades económicas. No hay mente descolonizada, mientras haya gobernantes como Chávez y Maduro, que desde sus prejuicios y resentimientos han despreciado y castigado a los ciudadanos. Mientras en nuestro país suframos de injusticia y por el otro lado veamos a Europa u otros respetar los derechos de los presos y castigar a los corruptos, nos estaremos asomando por la ventana. Mientras el régimen siga interviniendo el cuerpo electoral y desde esta orilla veamos a otros países festejar elecciones con alegría y sin temores, por supuesto que seguiremos asomándonos por la ventana. Y sintiéndonos mal, miserables, porque el bienestar no está del lado nuestro. La mentalidad colonial no es otra que la de sentirse inferiores en comparación con sociedades de mayor avance cultural y económico.

La ideología izquierdista-poscolonialista cubana sólo persigue más sometimiento. ¿Su objetivo?: cambiar a Occidente por Cuba y los rusos. Con el poscolonialismo cubano, este régimen no ha resuelto mi resolverá nunca los sometimientos, justamente porque ellos son parte del problema.

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