sábado, 25 de junio de 2022

Razón política: la hora de los desconsolados

Los datos de organismos nacionales e internacionales deberían ser suficientes para que el país maneje los indetenibles niveles de tragedia, señala Otto Jansen en su más reciente columna.

Del transcurrir de este mes de diciembre de 2019, en lo económico, social, institucional y político ¿Qué pueden esperar los venezolanos de la navidad, el fin de año y sobre todo del próximo 2020? Algunas certificaciones de las últimas horas establecen avances ciertos sobre la pregunta que repite el ánimo nacional y directamente el estado Bolívar.

De la nota de María Ramírez Cabello para Correo del Caroní: “La inflación de noviembre escaló 38,5%, de acuerdo con las estimaciones de la Asamblea Nacional, un comportamiento que muestra una aceleración con respecto al mes previo cuando los precios subieron 20,7%. ‘Prácticamente se duplicó respecto al mes anterior, esto típicamente ocurre en el último trimestre del año’, explicó el diputado de la comisión de Finanzas del parlamento, Ángel Alvarado. La variación en el penúltimo mes del año de 2019 fue menor a la experimentada en noviembre de 2017 y 2018 cuando los precios aumentaron 56,7% y 144,2%, respectivamente. No obstante, la economía venezolana sigue inmersa en la hiperinflación”. Lo apuntamos de primer indicador, cuando cumplimos la primera quincena del mes de diciembre.

Segundo; de nota de Crónica Uno: “Junto con Yemen, Siria, Somalia, Sudán del Sur, Venezuela continuará requiriendo asistencia humanitaria en 2020. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios -OCHA, por sus siglas en inglés- presentó el informe «Panorama Humanitario Global 2020» donde señala que “el número de personas necesitadas se prevé que aumente a medida que la infraestructura general de servicios básicos disminuya”.

Naciones Unidas explica que un segmento de la población venezolana enfrentará inseguridad alimentaria y desnutrición. Ya estiman que 21% de la población -unas 6,8 millones de personas- sufre por desnutrición. Los datos deberían ser suficientes para que el país maneje claramente los indetenibles niveles de tragedia. Esto, sin embargo, no ha atajado los espejismos que la revolución a través de sus voceros y medios propaga con supuestos escenarios de recuperación de la calidad de vida a través del cada vez mayor uso del dólar y aparición de tiendas inaccesibles para las mayorías, como han venido alertando voces especialistas y dirigentes políticos responsables.

Pero, si esto no bastara, la alternativa democrática se nutre de escándalos que empañan su imagen y acentúan dudas, cuya repercusión (con desmentido en los hechos) queda en manos de la firmeza de la dirección colegiada de la Asamblea Nacional, en una coyuntura donde también los cantos de sirena sobre la necesidad de procesos electorales de cualquier modo (con la división artificial sobre abstencionistas y súper votantes), la “transición light”, además del chantaje de la paz, obviando la falta de escrúpulos de la usurpación (y sus mentores cubanos) aúllan con fuerzas que atropellan desesperos y vocaciones románticas, a escasos días de despedir el año.

 Panchito Mandefuá en resistencia democrática

Los números alarman pero la realidad es lacerante cuando tropezamos con el acontecer social de Guayana. Sin detenernos en la inseguridad que campea en las zonas de extracción de oro, lo que es temática espeluznante, las muertes de niños y jóvenes en la región por enfermedades y dolencias, con la destrucción del sistema hospitalario, son igualmente escalofriantes. La prensa ha centrado su miradas en muchos casos, aun así no honran la cantidad de situaciones que vienen incrementándose con los meses.

Este panorama continuará (dentro de dos semanas el calvario tendrá nuevos matices), bajo la mirada de organismos internacionales, la revolución bolivariana que hace de la necesidad su mejor espectáculo y si siguen las veleidades con exquisiteces de diagnósticos, también la tendrá de los sectores opositores. Este es el cuadro que tiene Venezuela cuando las navidades se encaminan a la larga noche de la paz de los sepulcros.

El camino lleno de obstáculos no amedrenta al ciudadano: En esto reside la dinámica de la población -hablamos de toda Guayana- para no claudicar en su rutina por la vida. Ahora, es obligatorio el planteamiento político que agudice los sentidos. Mensaje pertinente en esta hora de los desconsolados. La firmeza en el camino de CAMBIO para que los meses de un nuevo año, no sigan siendo el pantano de marchas y contra marchas o la torre de Babel venezolana en la que miles de voces y brujos compiten por imponer su fórmula exclusiva.

Las uvas del tiempo las cuentan los desconsolados que se encuentran en la pobreza extendida, en las madres que buscan el sustento, familias que ven morir a sus hijos, jóvenes que se van a otras latitudes, médicos que huyen de atender muertes seguras, desempleados que caminan en solitario y sueñan con posibilidad del porvenir. Las mayorías que en teoría son el centro de la preocupación política, no así en los hechos.

 Si es por el “mantra”, por el “mantra” vamos

La mayoría democrática de la Asamblea Nacional y el presidente (e) Juan Guaidó tienen el compromiso de atender la tragedia nacional y sus miles de víctimas; perseguidos, presos políticos, inmigrantes y el pueblo que padece pero nunca ha dejado de acompañar las cruzadas de protestas a lo largo del proceso de desmantelamiento de la Republica. Tienen el sagrado deber de acompañar el rescate del orden constitucional, de valorar la solidaridad internacional y de no subestimar la presencia cubana.

Es momento de balance, es verdad, pero ello no significa apartar la convicción por la justicia que no solo reclaman las bases sociales medias, sino también las clases, populares -incluyendo las que aún siguen al chavismo- que manifiestan su apego al sentimiento de reivindicación social y al clamor por la calidad de vida. Es el país que quiere elecciones sin trampas y rechaza la convocatoria de comicios donde los aliados del régimen salen siempre favorecidos por los subterfugios de un poder electoral sicario de la expresión popular.

Guayana y Venezuela podrán esperar lo que esté dispuesto a hacer; es la reflexión de despedida del 2019.

Monseñor Mario Moronta en el Parlamento Europeo, 05/12/2019: “Es urgente que el mundo, los gobiernos, las instituciones políticas, legislativas y los organismos de derechos humanos entiendan que lo que sucede en Venezuela no es una simple crisis política más o menos pasajera o superable en escaso tiempo. No. En el nombre de mis hermanos que sufren en Venezuela, les pido que abran los ojos y sus oídos”.

De Fermín Toro, citado por Rafael García Torres en Heroicidad o Ciudadanía. Anotaciones en torno a la noción de República en Fermín Toro: “En las llanuras de la Mesopotamia hay lugares en que el terreno está cubierto de una yerba que los árabes llaman khraffour. Cómenla con avidez los camellos; pero tiene la propiedad de embriagarlos hasta el punto de volverlos locos, y entonces, desbandándose y corriendo por todas partes, se hacen temibles porque atacan cuanto encuentran. Podía decirse que a los franceses con la palabra libertad sucede lo que a los camellos con el khraffour”.

En la Venezuela del siglo XXI contamos con quienes -en esta oportunidad- con el ejercicio de Democracia siguen los pasos de aquellos franceses. ¡Firmeza, señores diputados!

 Trocitos

Construcción de la agenda 2020: el encuentro de Guaidó con los medios ofreciendo balance y perspectivas de la resistencia democrática con el papel de la AN, refuerza la dirección en la lucha contra las posiciones acomodaticias que soslayan los intereses del régimen. Oportuna y útil.a

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