lunes, 22 julio 2024
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Primarias: el vuelo de la impugnación democrática

Pero vea, usted, que en política nada es definitivo y Venezuela es por sobre todo potestad de la voluntad de la población que no se ha dejado arrancar la esperanza de transformación en libertad y progreso.

@OttoJansen

“Le gusta la ‘ruta electoral’ pero no las primarias”. Escribió hace unos días el profesor Jorge Lazo Cividanes en su cuenta de la red social Twitter X. Observación que despoja muchas de las manipulaciones de un debate maniqueo y hasta artificial de la actuación democrática y sus convicciones en tiempos de tenaza autoritaria, como los que se viven en Venezuela.

La discusión sobre la abstención promovida por los partidos políticos que efectivamente ocurrió para el año 2005, pero que luego el devenir del ventajismo del poder y abusos desde el ente comicial, entronizados después de parlamentarias del 2015, han tenido de respuesta la apatía popular que los partidos gastados y sin propuestas no pudieron evitar. Ese episodio ha servido para que grupos de intereses variopintos capitalinos con anexos en las regiones; se hayan lanzado a la caza contra la supuesta política del abstencionismo, en una especie de pureza principista para justificar sus guiños con el régimen. Por supuesto como en todo proceso complejo, nada es tan perfectamente delineado (debe reconocerse) y fue aprovechado muy bien por el gobierno bolivariano para ocultar su vocación totalitaria. Lo que determina que se reavivan calificaciones de “abstencionistas” o “electoralistas”, cada cierto tiempo y cercano a los eventos comiciales, es la caracterización de la naturaleza del modelo chavista, que todavía para algunos (dándose el caso incluso en voces respetables), este proceso de 24 años no es de signo dictatorial, por lo que los opositores deben poner la otra mejilla, sabiéndose de persecuciones y encarcelamientos a la disidencia, de crímenes de lesa humanidad, de secuestro de los poderes públicos, de control de autoridades electorales y de obsesión de mantener el poder, camino al partido único y del Estado comunal. Esta tesis de opción de colaboracionismo con el PSUV ha venido siendo “comprada” por varios actores de elites de la sociedad venezolana y en los últimos años, a cuenta gotas y por avanzadas, por los partidos de la oposición (en realidad quien ha comprado ha sido el gobierno). De allí que esa cualitativa diferencia en la visión de cómo enfrentar al poder político actual, ha estado presente en lo que fue el interinato como figura de lucha política (no administrativa, que era imposible) en todas las maniobras de su eliminación de parte de todos los partidos, incluido también a la organización del ahora exiliado presidente interino, para que finalmente desde las propias posiciones partidistas opositoras se terminara en los hechos, con ese débil hilo constitucional de la Asamblea Nacional 2015 y que era el mismo que existía con Guaidó con reconocimiento internacional. El tiro de gracia a la existencia del Parlamento legítimo, ya precario por los “golpes” que, mediante los poderes intervenidos, el chavismo-madurismo ha implementado.

La revancha del ejercicio del voto 

Así se llegó al planteamiento de las elecciones primarias que parecía tener en contra, en las primeras de cambio, a un electorado cansado de los mismos candidatos, población pendiente de sus problemas cotidianos directos que, además, siguen sin tener mayor atención de esos partidos. Para la gente, lo hemos escrito por aquí, era preferible apuntar a las propias elecciones que acompañar a comicios internos.

Pero vea, usted, que en política nada es definitivo y Venezuela es por sobre todo potestad de la voluntad de la población que no se ha dejado arrancar la esperanza de transformación en libertad y progreso. La jugada de la revolución de “inhabilitar” a la candidata María Corina Machado impulsó el sentimiento del ejercicio democrático que ha levantado las fortalezas de estas elecciones primarias, asociando su realización a la lucha por el rescate de la institucionalidad y poniendo en entredicho que el régimen no pueda ser derrotado. Si bien, en los pasos iniciales de organización, el respaldo parecía de todos, la verdad es que apenas se instaló la Comisión Nacional de Primaria comenzaron las maniobras en contra y con el discurso de realizar una designación por “consenso”, cuya voz clara la ha tenido el gobernador del Zulia, pero es que es el objetivo del resto de los partidos con sus candidatos, en intento de complacer al gobierno con el “sano comportamiento” electoral y no “subversivo” que es como señalan a las posiciones críticas que también, hay que reconocer, ha mantenido con coherencia la señora Machado.

De esta manera el proceso de primarias, es en este inicio del mes de agosto, un proceso con vida propia. Ya no es una consigna; ni siquiera una excelente como la que repite el doctor Luis Beltrán Franco de que “el consenso son las primarias”. El proceso ya tiene olor de masas, ha venido definiendo con soltura y fuerza las posiciones de empuje y esto hace que las perspectivas de un aluvión de apoyos sean evidentes, más allá de una fórmula tradicional como pueden suponer algunos que apuestan a su exclusiva figuración. ¿Qué va a pasar en las próximas semanas o meses? Nada está escrito, repetimos. Lo que si podemos constatar es que ha regresado la conexión de la figura política con la gente común. Puede faltar algo más en el mensaje, pero a estas alturas lo que la gente reclama es cambio, justicia, gestión pública, derechos y oportunidades.

Organización general en defensa de la democracia y sus resultados que se imponga a la sobregirada emocionalidad, ciertamente es otro requerimiento,  pero los que tendrán que convencerse que las cosas cada vez más van en serio son los representantes del modelo autoritario que no tienen espacios para comprar votos, ni para corromper, como lo han hecho, a los estamentos sociales, fundamentalmente al político, cada vez más de rodillas.