sábado, 25 de junio de 2022

Prevenir la violencia es posible

En el Proyecto Madiba, en Barquisimeto, y con el rugby como medio, logran educar a niños y adolescentes para que sean campeones de sus vidas y se alejen de la violencia.

En el Proyecto Madiba, en Barquisimeto, y con el rugby como medio, logran educar a niños y adolescentes para que sean campeones de sus vidas y se alejen de la violencia.

@luisaconpaz

“Es muy triste ver que las bandas delincuenciales que andan en las calles, están llenas de jóvenes, y cada vez de menos edad”, le comentaba a una maestra un vecino del oeste de Caracas de uno de esos barrios que han estado en medio de una verdadera guerra en estos últimos días. Sí, es triste, jóvenes sin presente y sin futuro, que ven en delincuentes líderes negativos a los cuales seguir. Da dolor.

Se sabe que los niños de 0 a 7 años aprenden por imitación, pero también los adolescentes, pues si cuando van creciendo ven como normal portar un arma, y hay otros que consiguen dinero sin trabajar, de eso aprenden, y de paso, ven el miedo disfrazado de respeto, y además no encuentran otras realidades para contrastar, el equilibrio se irá hacia esas conductas violentas. Del entorno se aprende por osmosis.

Voy a compartir la experiencia del Proyecto Madiba -por Mandela- de la comunidad de El Trompillo, al norte de Barquisimeto. Ese proyecto es una prueba de la validez del trabajo de prevención de la violencia, a pesar de los entornos adversos.

Hace 4 años, en la escuela Monseñor Romero, de Fe y Alegría, la Fundación Flores de la Esperanza, dirigida por Jesús Pernalete Túa -conocido artista plástico y emprendedor social larense- ya tenía un proyecto en ese centro educativo para atender a las niñas de alta potencialidad, las mejores alumnas, que estaban siendo objeto de acoso escolar. Un proyecto extraordinario de donde han salido niñas premiadas por sus trabajos artísticos, pues se utiliza el arte para educar para la paz.

Animados por los resultados con las niñas, la escuela le pidió a Jesús que se hiciera algo también para los varones, pero esos retraídos, también para esos con conductas difíciles, los de bajo rendimiento, esos que estaban a punto de dejar la escuela por el rezago escolar, y ya les daba pena andar con “camisa blanca” ya adolescentes… en fin, esos muchachos “difíciles”, en riesgo por decir lo menos. Hay que apuntar que El Trompillo es una comunidad muy pobre y violenta, y en ese año, de muchas protestas, también había sido testigo de asaltos a gandolas en la circunvalación norte. Todo el mundo podía verlo, y muchos participaban de los asaltos. Con esos ejemplos y esa vulnerabilidad, no hay que dudar que los niños y adolescentes que se iban levantando, tenían malos ejemplos a los que seguir.

Nace entonces Proyecto Madiba, bajo el cobijo de Esperanza Activa. Tendría como estrategia la práctica del rugby, con chamos de 9 años en adelante.

Kike, administrador de profesión y uno de los 6 voluntarios que cada sábado van a la comunidad a entrenar a los chicos, cuenta con entusiasmo, que trabajan cada fin de semana con 50. No fue fácil al comienzo, pero el rugby los fue conquistando. “Trabajamos los 5 principios del deporte: integración, pasión, solidaridad, disciplina y respeto. Insistimos en que esos no son solo para el deporte sino para la vida, para llevarlo a su salón de clases, a su casa. También trabajamos con la filosofía de los campeones, tienen que ser campeones en el deporte y también en su vida”. Recuerdo que una vez me comentaron que la franela del equipo se la tenían que ganar… Todo lo que hacen tiene un sentido formativo. Los sábados también tienen su desayuno, y ellos cooperan ordenando el comedor, limpiando… Disciplina para la vida. Para pertenecer al grupo, solo se les exige como requisito, que estén estudiando,

Los maestros del colegio dan fe de cómo los “mala conducta” se han ido volviendo líderes positivos en sus salones de clase. Y chicos, con familiares “malas juntas”, se han conservado sanos. Se han salvado de terminar en las bandas violentas del barrio.

De la escuela de Fe y Alegría, que llega hasta 6 grado, pasan al liceo, dirigido por la congregación de los escolapios, también afiliado a la AVEC, que tiene bachillerato completo, y estando en ese centro, pueden seguir en el Proyecto Madiba. Decía Kike que los más grandes estudian y trabajan, y ellos esperan ayudarles a que no abandonen los estudios, y ojalá puedan llegar a la universidad, pero si no, a que hagan algún curso que les permita vivir honestamente.

No es lo único que hace la escuela de Fe y Alegría por sus alumnos y exalumnos, pero ciertamente Madiba ha sido un muro de contención a la violencia, con estrategias positivas y atractivas. Ver ejemplos positivos, es como abrir ventanas con horizontes que no sean la delincuencia, la banda que también ofrece futuro corto y exitoso, pero con el mal como camino. Tienen otros referentes.

Nuestros jóvenes no tienen que terminar en bandas como las del Koky y el Mayeya. Así como Proyecto Madiba, en el país hay organizaciones que están ocupándose de brindar oportunidades a esa población que se levanta en los sectores populares. Claro, necesitamos que el Estado cumpla con sus responsabilidades: controle las armas, frene el crimen organizado, brinde seguridad a los ciudadanos, trabaje en prevención del delito, por mencionar algunos aspectos básicos. El comportamiento violento no es natural, es aprendido, nadie nace delincuente. “¿Quién dijo que todo está perdido?”.

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