jueves, 25 julio 2024
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Polvorín

Ya el pueblo está agotado, a pesar de los regalos míseros que les dejan chorrear los grandes ladrones que negocian todos los bienes que ponen en circulación. Cuidado, el pueblo no es pendejo, solo bastante aguantador.

Aquellos que se sienten los representantes innatos de la oposición en su condición de políticos curtidos y estadistas naturales se han tardado mucho en entender la forma de enfrentar esta dictadura de pacotilla iniciada hace lustros por un megalómano que, además, nos dejó un legatario peor que él mismo. Las lumbreras de la política criolla no han logrado ni siquiera cohabitar efectivamente con los caicamacanes de este régimen. Mucho menos orientar una salida de los tiranos para poder iniciar la verdadera transformación de la nación.

Es obligatorio para aquellos pretendientes a representar a la mayoría opositora del país la unificación de esfuerzos en una misma dirección y objetivo. No más acusaciones ni zancadillas entre los que se creen con más condiciones o derechos que otros a presidir un gobierno de transición. Nadie tiene corona. Hay que darle apoyo a cualquiera que esté dispuesto a ceder su vanidad e imagen en favor del bienestar colectivo. Hay que rodearlo y apoyarlo positivamente, sin mezquindad, sin vanidad, sinceramente para que trabaje por y para el pueblo. Para todos sin excepción. Para una sociedad equilibrada y no abusada. Por Venezuela primero para sacarla de este torbellino de inmundicia, inmoralidad y anarquía.

Parece haber un pequeño resquicio de reflexión sensata entre los directores de los múltiples partidos quienes llegaron a la conclusión de mantenerse unidos en torno a la presidencia actual de la Asamblea Nacional y ratificarla para el año 2020. Aparentemente la AN no ha cedido su legalidad como la única institución legítima actuante en este desorden normativo. Podrían ponerse de acuerdo para ser proactivos y disolver al tsj (sic) por ser un órgano derivado que se ha constituido en artífice dañino e inconstitucional de la república. Desde luego con el coraje de los diputados íntegros que se han mantenido fieles a los principios democráticos y sin caer en traiciones abiertas o solapadas de algunos cuadrados con el oficialismo, pero disfrazados de miembros de partidos genuinos de ambiciones.

Para la totalidad del país opositor el proceso esperado de transición ha sido lento y desesperante, pero seguramente proviene de la falta de divulgación de lo que posiblemente cocinan discretamente los cercanos que buscan la fórmula conveniente. La participación en eso debe ser plural, pero no indiscriminada. Mientras, se debe mantener la presión en todos los frentes y no darle “papaya”, como dicen los colombianos, a la egolatría y autosuficiencia de estos aventureros.

No desencantarse ni decaer hasta lograr el éxito es el único fin. Ya la ruta ya fue marcada en el primer mes de este año. Sí, ha habido algunos obstáculos y fracasos en el trayecto pero la guerra está por ganarse si insistimos y nos mantenemos firmes en el propósito diseñado. Todos los venezolanos estamos enlistados para cooperar y no debemos dejarnos desviar por un oasis inexistente. Por espejismos del desierto.

Hace veinte años muchos se ilusionaron con el pajarito, pero este voló y solo dejó su plumaje descolorido y marchito; aparte de hambre, miseria, ruina y más abuso y arbitrariedad. Ya el pueblo está agotado, a pesar de los regalos míseros que les dejan chorrear los grandes ladrones que negocian todos los bienes que ponen en circulación. Cuidado, el pueblo no es pendejo, solo bastante aguantador.

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