viernes, 1 marzo 2024
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Nos urge una sociedad educadora    

La educación venezolana sigue en emergencia. Cada vez más NNA y jóvenes fuera de las aulas. Cada vez menos docentes para relevar a los que se han ido. Los empresarios, las academias, las redes sociales, los medios de comunicación también pueden educar o deseducar.

@Luisaconpaz

“Yo quiero que estudies para que sea alguien en la vida”. Decían los padres a sus hijos. Esta es una afirmación que era muy escuchada en cualquier hogar de sectores populares, pues había conciencia de que sin educación no había buenas oportunidades de crecimiento personal, de trabajos dignos, incluso de reconocimiento social.

Hoy, a pesar de los cambios de la sociedad mundial la educación -la formal y la informal- sigue siendo vital para el desarrollo del ser humano. Nelson Mandela, a pesar de los miles de problemas que había en Sudáfrica cuando él asumió la presidencia, decía: “La educación es el arma más poderosa que puedas usar para cambiar el mundo”; y Malala, la premio nobel de la paz más joven de la historia, quien ha defendido con su vida el derecho a la educación ha dicho: “Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única salida”.

No es casualidad que uno de los objetivos para el desarrollo sostenible de la ONU sea la educación para todos. El número 4: Educación de calidad. Y ya se sabe que los países con mejor calidad de vida en el mundo le dan una importancia inmensa a la educación.

Pero hoy, con este mundo cambiado y cambiante, la educación, que busca el desarrollo integral de las personas, la formación de ciudadanos, el desarrollo de las inteligencias múltiples de cada quien ya no sólo está en manos de la escuela, de la educación formal, pues toda la sociedad puede educar o deseducar, según se hagan los aportes o según se omitan oportunidades.

Vemos por ejemplo en Venezuela a los empresarios, pueden hacer mucho: apadrinar alumnos que requieren ayuda económica para seguir estudiando, recibir pasantes de escuelas técnicas, también pueden apoyar campañas de formación ciudadana -por ejemplo- y también pueden transferir conocimientos para emprender, para producir. En pequeño conocemos iniciativas de estas que hemos nombrado.

La sociedad civil, organizaciones diversas, pueden contribuir con la educación del país, tanto de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, como de los adultos en general. Se de organizaciones que promueven la participación ciudadana para la construcción del bien común. Por ejemplo, como lo hace en Barquisimeto el Aula Abierta al Ciudadano, con más de 15 años de trabajo, o el Consejo Consultivo de la Ciudad, también en Barquisimeto, socializando experiencias nutritivas para los ciudadanos, estudiando problemas de la ciudad, tendiendo puentes. Ambas contribuyen con la educación.

Las academias, las universidades, los centros de investigación, que ayudan a que se aclaren problemas y buscan soluciones. Gracias a investigaciones de la UCAB Caracas o del núcleo de Guayana, la sociedad puede saber que las mujeres del estado Bolívar y las niñas están siendo afectadas por la minería y las bandas de trata de personas, como lo ha hecho público una investigación de la UCAB Guayana. Ni hablar de los aportes de Encovi, o los datos que el profesor Carlos Calatrava, director de la Escuela de Educación de la UCAB Caracas, ofrece muchas veces para que la sociedad sepa cómo está la educación. Por ejemplo, poner la lupa en el número de excluidos, de las aulas: no son millón y medio, son 2 millones 900 mil, casi 3 millones. Como para pensar en serio y ocuparse de salvar la educación. ¿No les parece?

Y claro, con casi 3 millones de NNA fuera de las aulas, más importante todavía son los medios de comunicación social educando. Por ejemplo, la red de emisoras de Fe y Alegría, que tienen varios programas explícitamente educativos como la Escuela en la radio, dirigido a niños y niñas de educación inicial o y de primaria. Este arrancó en el 2021, a los 15 días de ser declarada la cuarentena por la Covid y suspendidas las clases presenciales. Un programa que se transmitió en la tarde y en la mañana y era escuchado por alumnos de Fe y Alegría y por cualquier niño. Luego de la reincorporación a las clases presenciales, se ha mantenido como un instrumento de refuerzo escolar. Hay otro programa Radio Tuber, hecho por jóvenes para adolescentes y jóvenes, muy animado. Tratan temas de interés para los adolescentes, una manera de educar con música, comentarios partiendo de esos intereses… Igualmente las emisoras difunden micros radiales que tiene que ver con temas de ciudadanía, con temas de cultura general. La radio llega a mucha gente. Son vitales estas emisoras.

Anímese usted, desde donde esté, a ser parte de esa “sociedad educadora”. Todos podemos hacer algo. Súmese a alguna iniciativa, como actor o como beneficiario. Alíese, solos no podemos: “Necesitamos la gran alianza para educar y dar esperanza”.