lunes, 17 junio 2024
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Negociar con matones

Guapos cuanto están apoyados, pero gallinetas de vuelo rasante en el lance hombre a hombre.

@omarestacio

– Águila Ocho a Águila Dos, tenemos una situación de “Cangrejo 5”. Cambio.

– Águila Dos a Águila Ocho. Sírvase suministrar detalles. Cambio.

– Águila Ocho a Águila Dos: Una banda irrumpió en la agencia del Banco Comercial San Jorge, ubicada en la calle Dos de la ciudad. Nuestras unidades acudieron de inmediato al lugar de los hechos al ser alertados por las alarmas bancarias. Los asaltantes al constatar que se hallaban cercados han sometido a alrededor de 50 ciudadanos a la situación de rehenes. Ahora, a cambio de liberarlos exigen cinco millones de dólares, en billetes de a 20; transporte seguro hasta el aeropuerto más cercano y de allí, vuelo directo, hasta cierta narcorepubliqueta forajida y desvergonzada, convertida en refugio de delincuentes peligrosos. Aseguran que de no satisfacer sus aspiraciones en una hora, asesinarán a los secuestrados a razón de uno cada cinco minutos y para que veamos que van en serio, le han pegado un tiro al perrito de una clienta que había acudido al banco a cobrar su jubilación acompañada del animalito. Cambio.

– Águila Dos a Águila Ocho. Acabamos de despachar, para que se haga cargo del “Cangrejo 5” en curso, a nuestro escuadrón especial de negociadores con delincuentes. Junto al escuadrón hemos incluido a varios integrantes del pelotón de francotiradores. ¡Cambio y fuera!

Casto Ocando, acaba de publicar Red secreta del cash de Maduro, una muy documentada investigación periodística sobre el actual -enfatizamos esto último- entramado de Nicolás Maduro, alias Nicolasito, la “primera combatienta” (sic, porque deprendan hasta el idioma) y una interminable ristra de familiares, amigotes, testaferros, frotaesquinas, prepagos femeninos o masculinos, de facilitadores o chulos, nacionales e internacionales, en general, en la legitimación de capitales.

Ocando es un comunicador serio y riguroso en el cultivo de las fuentes que le sirven de materia prima a sus trabajos. En Red Secreta abunda en rastros gráficos de rutas, fechas de embarques y desembarcos, siglas de las 12 o 15 aeronaves de la flotilla para trasegar mineral en bruto, oro, diamantes, coltán, todos arrancados de las entrañas de nuestro Arco Minero; cupos petroleros, lo mismo que cargados de millones en “cash”, de dólares, euros, de cualquier otra moneda dura, de regreso de Moscú, Estambul, Dubái, a Venezuela para redondear los periplos de sus crímenes.

¿Y no habíamos quedado que con motivo de la razzia en que cayó preso Tarek El Aissami sanearon la administración pública bolivariana?

El pisaverde, enviado del “State Departament”, se colocó a la altura de las circunstancias.

– ¡Hola gordo! – saludó, apenas les vio la cara, a dos de los participantes en la farsa de Barbados.

Sea como sea, los plenipotenciarios de míster Biden y el de la pretendida oposición regresaron con las manos vacías o semivacías después de los bochornosos “diálogos” de la isla. Les concedieron las excarcelaciones de diez estadounidenses y de un puñado de presos políticos venezolanos raptados por la narcosatrapía. No obstante, dejaron tras de sí a casi 300 opositores pudriéndose en el centro de  torturas de El Helicoide, más los que se agregaron a los pocos días.

En el envés de la moneda, con un indulto de un solo plumazo, el narcosátrapa recibió lo que de veras le interesaba. Su billetón. No es cualquier cosa la entrega de su llamado testaferro favorito que, por muy favorito, mientras estuviese en una penitenciaría de Miami, se negaba a proveer las claves de los bancos en los que le tenía los reales. Por lo demás, en cuanto a obligar a la narcosatrapía a organizar unas elecciones medianamente limpias, dejaron al pueblo de Venezuela, a María Corina Machado y más reciente, a Edmundo González, totalmente al descampado.

Se puede -y debe, dependiendo de las circunstancias- negociar con criminales, y en los casos más extremos, hasta con narcogobernantes corruptos, depravados, por muy desalmados que sean.

Sin menospreciar el secuestro de una agencia bancaria, mucho peor es que una horda de criminales de cuello rojo secuestre un país.

No pretendemos que desde hoy se envíen a Miraflores varios escuadrones especiales, artillados hasta los dientes como el novelado al inicio de la presente crónica, para acordar elecciones limpias. Basta que se tome consciencia que todo diálogo con cierta clase de sujetos, en lo que se refiere a sus formas de expresarse, será en clave de coprolalia: “¡Métanse sus propuestas por el c***! ¡Tus derechos me los paso por las b***! ¡Hacemos lo que nos sale po’ el forro po’ que pa´ eso semos gobielno y sanseacabó!

Guapos cuanto están apoyados, pero gallinetas de vuelo rasante en el lance hombre a hombre.