martes, 28 de junio de 2022

Xicotencatl: la primera novela histórica e indigenista del Nuevo Mundo

En las obras literarias también se registra el cambio de las sociedades. Allí, entrelíneas, es posible encontrar lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.

En las obras literarias también se registra el cambio de las sociedades. Allí, entrelíneas, es posible encontrar lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.

@diegorojasajmad

Xicotencatl es la primera novela histórica en lengua española y la primera novela indigenista del Nuevo Mundo. En ella se relata el episodio del paso del conquistador español Hernán Cortés por Tlaxcala y los continuos combates entre españoles e indígenas entre 1519 y 1521. Publicada en Filadelfia en 1826, la determinación de su autoría ha originado múltiples estudios que señalan a varios candidatos. El nombre más convincente es el del escritor cubano José María Heredia (1803-1839). Coincidencias en sus datos biográficos y comparaciones estilísticas con el resto de su obra avalan la proposición.

El anonimato, en todo caso, cualquiera haya sido su causa, nos facilita el juego de rompecabezas que supone la configuración del pensamiento del autor. La ausencia de rostro nos motiva a pensar en un individuo general, abstracto, del que sabemos su gusto por la producción artística europea, su asombrosa actualidad en cuanto al conocimiento de su época, su efervescente ideario de libertad y justicia; en definitiva, un ser guiado por los vendavales de su tiempo.

Si nos permitiéramos un ejercicio de exégesis y tomáramos a Xicotencatl como un documento en el cual se halla expuesta la tensión ideológica de la sociedad novohispana, además de un recurso de reapropiación del pasado para justificar los cambios del presente, veríamos los primeros pasos para la conformación del discurso criollo y la construcción del sujeto social hispanoamericano.

En detrimento de la exposición ensayística, pero en beneficio de la inteligibilidad, esbozaremos seguidamente los elementos presentes en Xicotencatl que evidencian esa crisis del sujeto colonial:

– Visión del otro/otra visión: Xicotencatl nos presenta el discurso de un sujeto marginal (indígena) que se propone recuperar y reapropiar del derecho a la representación, invirtiendo las imágenes, en una especie de relectura del proceso americano. En este sentido, se cuestiona la visión tradicional de la historia:

“En vano los historiadores intentan encubrir la negra infamia con que se cargó para siempre aquel insolente y astuto cuanto afortunado capitán [Cortés]; en vano el vértigo monárquico, que ha embrutecido por tantos tiempos a Europa, nos ha privado de los documentos históricos más preciosos sobre la república de Tlaxcala. El ojo perspicaz del filósofo sabe distinguir, entre el fango y basura que ensucian el papel de las historias, algunas chispas de verdad que no han podido apagar ni el fanatismo ni la servil adulación”.

– Razón/fe: la penetración paulatina de las luces en América había conformado un sujeto que fundaba su realidad en la razón. El conocimiento había entonces tomado un nuevo sendero y ya la fe no ostentaba la primacía de la verdad:

“- ¿Y qué necesidad hay para eso de unos misterios contradictorios y absurdos cuando tengo mi juicio, que continuamente está midiendo mi flaqueza, y una voz que me dice aquí, en el corazón, que debo ser reconocido y obediente al Autor de todo bien? Mis deberes están bien claros, y, cuando la miseria de mi naturaleza intenta extraviarme de su senda, tengo en mí un instinto, una cosa que me los recuerda y que tú llamas razón. ¿Y quieres que yo renuncie a este gobernante para agradar a Dios? ¿Para qué me lo habría dado en este caso?”.

– Hibridez y transgresión: la obra, confeccionada bajo el código de escritura neoclásica y anticipándose al Romanticismo hispanoamericano, no presenta una escritura pura, sino que danza entre la narración y el ensayo, entre el discurso jurídico, político, romántico, paródico e histórico. Para ello intercala en la novela párrafos de las obras de Antonio de Solís y Fray Bartolomé de Las Casas con la intención de dar verosimilitud a lo expuesto o con la idea de confrontar la otra cara de la moneda histórica. Las asincronías del “senado prehispánico”, la preponderancia del sujeto indígena, la transgresión del modelo de novela y las nuevas lecturas del poder conforman las manifestaciones de la emergencia del sujeto criollo colonial.

– Posibilidades futuras del continente: era común oír a principios del siglo XIX acerca de la declinación del poderío europeo y del consiguiente relevo en el que América tomaría el puesto de potencia mundial. Las utopías del Viejo Mundo le heredaban a la América las repúblicas que no habían podido ser realidad, repúblicas asombrosas. Así, los criollos, como en un sentimiento que les inflaba el ego, tomaban conciencia de su terruño y esgrimían una identidad feudal que les autorizaba a despachar a los españoles y tomar las riendas de su destino, para no decepcionar al mundo:

– “No, adorada Teutila -exclama-, no te abata mi desgracia. Tu Xicotencatl, asesinado vilmente, va a despertar las venganzas de un gran pueblo, y, al correr mi sangre, va a reventar el volcán que debe consumir a los asesinos de la libertad”.

Y la venganza, para 1826, año de publicación de Xicotencatl, estaba llegando a su consumación con la Independencia hispanoamericana…

De esta manera podemos encontrar en Xicotencatl los trazos de una nueva mentalidad, de una nueva forma de entender y relacionarse con el mundo, y que muta, como oruga a mariposa, de un individuo colonial hacia un nuevo sujeto hispanoamericano.

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