sábado, 2 marzo 2024
Search
Close this search box.
Search
Close this search box.

Los venezolanos y la violación de sus derechos humanos

Todo su interés está centrado en negar lo que está de ante ojito, que muchos han visto, investigado y comprobado. Hoy su único objetivo es desmontar las pruebas, que los involucran como autores materiales e intelectuales de las más crueles y aberrantes violaciones a la condición humana.

La institución de los derechos humanos fue concebida para intentar proteger al ciudadano de la violencia del Estado, lo que resulta imposible cuando se trata de regímenes dictatoriales que se hacen dueños de la vida, de la libertad y de la muerte de los acosados habitantes de un país, que ha sido colonizado por una tiranía socialcomunista. Estos dictadores se valen de una presunta superioridad moral para disponer a discreción de todo aquel que respire en el territorio del que también se han apropiado: sin ningún tipo de límite ni fecha de caducidad. Se instalan para siempre y sus más graves delitos son simples irregularidades, aunque los hambreados, perseguidos, detenidos, torturados, ajusticiados y asesinados se cuenten por millones.

Los venezolanos hemos sido víctimas silenciosas de atroces violaciones a nuestros más elementales derechos humanos. Enumerados en ese cementerio de palabras en el que han convertido la constitución del 99. Esa que sólo sirve para la demagogia de funcionarios oficialistas, leguleyos, picapleitos y una variopinta fauna de habladores de pendejadas que se sacan el micro libro azul del bolsillo de la camisa, para blandirla frente al público de galería. A estas alturas, ni ellos ni quienes se ven obligados a escucharlos creen una sola palabra de lo que allí está escrito.

Sólo como anécdota vale recordar el recorrido de uno de los adalides de los DD HH: el poeta constituyente Tarek William Saab. Su talento literario está contenido en la CN99. Se vendió como un experto que se sentó en todos los platós de la TV, arengó desde todos los micrófonos radiales, y su palabra fue recogida con esmero en los periódicos del país, cuando predicaba sobre derechos humanos. Ni Ligia Bolívar, ni Liliana Ortega o Feliciano Reyna acumularon tanto centimetraje como este pequeño individuo, que calza botas con tacones para encaramarse más arriba.

Visto lo visto, podemos decir que logró una elevación que trascendió su bravo tercer camino, pues su carrera en este socialcomunismo ha sido meteórica y hasta más exitosa que la del otro Tarek, quien ha tenido tropiezos cupulares. De poeta constituyente paso a ser defensor del Pueblo, luego fue gobernador de su estado natal y hoy es fiscal general.

Otro dato a destacar es que fue jefe de la oficina de DD HH del Consejo Municipal de Caracas, entre 1993-1998. Por cierto, nunca se le persiguió cuando se disfrazó de defensor de pobres, desamparados, perseguidos y presos. Aunque después dio un salto de pértiga, al pasar de defensor del Pueblo a fiscal de un régimen que ha violentado todos los derechos de sus habitantes. No es descabellado colegir que con este fiscal es fácil que se cumpla aquello “de la ley y la trampa”, pues el poeta ha estado en cargos que lo habilitan para ser un eficiente defensor del régimen que lo encumbró.

A pesar de sus horas de vuelo, el fiscal debe enfrentar al alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, al fiscal de la CPI, a la UE, al Gobierno de EE UU, a presidentes como Lacalle Pou, Boric, al presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez, y a cientos de ONG, nacionales e internacionales. Las mismas que han investigado la permanente violación de los derechos en Venezuela, y han elaborado contundentes informes con dolorosos testimonios de las víctimas.

Pero el zurdaje, como siempre, se niega a ver la tragedia del pueblo venezolano. Los perseguidos, presos, torturados, asesinados no son visibles a su ideologizada mirada, y en todo caso, apoyan sin condiciones a sus camaradas en el poder, hagan lo que hagan. Esa es la conducta de los izquierdópatas con relación a las más graves perpetraciones de este régimen. Imagínense si tendrán alguna sensibilidad o preocupación con “la crisis multidimensional sin precedentes, caracterizada por violaciones sistemáticas a los DD HH debido a la falta de estado de derecho, la masiva privación a los derechos económicos y sociales y el deterioro de las instituciones democráticas y de justicia” (Informe ONU 2023).

Ni los perpetradores ni los aduladores tienen entre sus prioridades a los muertos de hambre que subsisten en Venezuela, muchos menos les importan los presos, torturados y asesinados. Todo su interés está centrado en negar lo que está de ante ojito, que muchos han visto, investigado y comprobado. Hoy su único objetivo es desmontar las pruebas, que los involucran como autores materiales e intelectuales de las más crueles y aberrantes violaciones a la condición humana.

Agridulces

Las únicas siembras que han dado frutos en estos 24 años son las de la corrupción y las del odio. La corrupción ha hecho milmillonarios a quienes están aterrajados en el poder y a su corte de enchufados, mientras que el odio se ha diseminado como mala hierba y es usado por la cúpula para convertir adversarios en prisioneros.