sábado, 24 febrero 2024
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Los poderes creadores de docentes

Se ha mencionado la posibilidad de ensayos del gobierno a partir del presente año escolar, de implementar cambios en las áreas de aprendizaje. ¿Cómo hacer posible esta iniciativa sin discusión con los educadores y con el país entero?

@OttoJansen

En una sociedad global sitiada por distintas expresiones de la multiculturalidad; algunas genuinas, otras que parecieran más enfocadas a la moda y hacia nuevas ideologías. En esas circunstancias de la trascendencia de la educación y el sistema educativo, las sociedades deberían tener una mirada atenta a las definiciones, aclaratorias y consensos ante materias donde se forja el futuro de la convivencia y los valores.

Cuando vemos en los distritos escolares norteamericanos la discusión sobre el uso de armas para atajar los tiroteos mortales en los recintos de clases. Cuando observamos el debate sobre lo que puede ser la composición o descomposición de la familia. Mientras que en países como Suecia dan marcha atrás a las pantallas de las computadoras para volver a la enseñanza mediante los libros y un conjunto de naciones reconoce retrasos -sobre todo los latinoamericanos- en la elemental escolaridad, teniendo al frente los inminentes avances y peligros de la inteligencia artificial. Constatamos, entonces, las más calificadas razones para que el protagonismo de los educadores, planificadores del área e interés de los Estados nacionales se manifieste desde la obligatoriedad. Sin embargo, en Venezuela vamos naturalizando (en esa hecatombe social y económica impuesta políticamente), que una docente descargue su frustración ante la prensa reconociendo que ahora les toca compartir el hambre con sus alumnos porque ellos tampoco tienen de comer. Esa condición de un sistema educativo destruido que a pese a todo cuenta con la combatividad de maestras y profesores (aquellos “poderes” de los que nos hablaba el poeta Aquiles Nazoa y que frecuentemente referimos) que otra vez se presenta cuando comienza un año escolar incierto y sin ningún avance a las peticiones que durante el 2023 y desde hace años viene reclamando el magisterio. Tal panorama en nada de los hechos cotidianos produce sorpresas, ya que son conocidas las significativas cifras de educadores que han abandonado las aulas y el país. Muestra, como si se tratara de una lupa gigante, del cómo actúan los gobernantes ante las miserias de la nación. Una temática, que rescatando las excepciones del caso (el reconocido sociólogo Ramón Piñango que ha propuesto fuese puesto como profesión prioritaria al maestro de educación primaria. La docente Luisa Pernalete que clama por la escuela todas las semanas en su columna por Correo del Caroní), no tiene inscripción en la fórmula de resistencia democrática en el que todos deberíamos estar ahora, independientemente de apoyar e impulsar procesos como las elecciones primarias en la batalla cívica por las elecciones libres y justas.

Por supuesto para la generalidad de los políticos tradicionales y los partidos, el tema -en realidad, casi todos- no es de sus ocupaciones. Pensar en la educación como el verdadero instrumento de cambio para una sociedad rota, es un lance que no califica en la competencia por el poder, incluso tratándose de ganarle a un régimen autoritario.

Protagonismo

Las universidades públicas y privadas han orientado la necesidad de cambios y ajustes en la formación de las carreras profesionales: reducir lapsos de estudios para que el acceso al mercado laboral se acorte. La aplicación ha comenzado o está por comenzar sin conclusiones surgidas del intercambio amplio; no puede ni extrañarse, ni culparse cuando el tiempo y las dificultades apremian. Pero es evidente que no es el fondo del asunto. Es imperativo tener presente el conocimiento que hoy tiene enorme dinamismo con sociedades de habilidades sofisticadas pero masivamente comunes en todas las áreas.

Podrían este tipo de medidas administrativas obligadas por el hundimiento del país, resultar reforzadoras de la convicción (en terrenos de la caducidad) sobre estudiantes o profesionales indiferentes al entorno humanístico y sin especiales capacidades. Se ha mencionado, igualmente, la posibilidad de ensayos del gobierno a partir del presente año escolar, de implementar cambios en las áreas de aprendizaje. ¿Cómo hacer posible esta iniciativa sin discusión con los educadores, representantes y con el país entero? Sin autoridades calificadas para la innovación, la libertad y el respeto; con un sistema educativo conducido por la sargentería revolucionaria que aniquilado el movimiento comunal por sus gríngolas ideologizantes, ahora ha instalado sus prácticas en las oficinas de las zonas educativas.

Es imperativo el propósito de la educación venezolana en el marco de la resistencia democrática para trascender secuelas del modelo chavista, por una parte y por otra, no caer en la tentación de reproducir esas pintorescas clasificaciones prefabricadas de raza, credo o género, que no expresan las nociones de libertad, democracia y desarrollo del bienestar. El protagonismo educativo y de los educadores como verdaderos agentes de cambios es la prioridad de una nación amenazada con la extinción. 

Trocitos… 

– Asisto a un taller de Ciudadanía sin Fronteras, aquí en Lima. La organización que coordina el periodista Alfredo Flores de Valencia, Venezuela, depende de la Fundación Konrad Adenauer y la actividad la realizamos en la sede de Ahcnur-Perú, Lima-Norte. Allí sale a colación, con total orgullo, la labor de la profesora Luisa Pernalete, ejemplo del empuje y vocación formadora.