domingo, 25 febrero 2024
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Lo que fundan los poetas

Pareciera que las noticias de la literatura no tienen cabida en las tendencias de las redes sociales. Ni likes ni retuits. Como agua y aceite, lo lento y lo permanente chocan con lo rápido y lo efímero.

@diegorojasajmad

El jueves 10 de noviembre del año 2022 los venezolanos recibimos una noticia sorprendente. Tan extraordinaria fue que resultaba comparable a como si la Vinotinto, nuestro equipo de fútbol, se hubiese ganado la Copa del Mundo. Así de trascendental era.

Sin embargo, los portales de noticias y las redes sociales mostraban otros asuntos: una polémica con un tal Luis Olavarrieta, una anécdota con Beyoncé y alguna declaración de Shakira.

La gran noticia del 10 de noviembre fue que al poeta venezolano Rafael Cadenas le habían otorgado el Premio Miguel de Cervantes.

El Premio Cervantes fue creado en 1976 por el Ministerio de Cultura de España, se concede anualmente y la propuesta de candidatos y la elección de los ganadores las realiza la Real Academia Española, en conjunto con las asociaciones de las academias de la lengua española de Hispanoamérica. Este premio es de tal prestigio que se considera como el Nobel de Literatura en español y lo han recibido escritores como Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, María Zambrano, Juan Carlos Onetti, Octavio Paz, Ernesto Sabato, Elena Poniatowska, Mario Vargas Llosa, entre otros.

El Cervantes, como afirman los mismos organizadores, “premia la labor creadora de escritores hispanoamericanos cuya obra haya contribuido a enriquecer de forma notable el patrimonio literario en lengua española”.

En 47 años de existencia del premio, por primera vez un venezolano resulta ganador. Y este hecho, que debió marcar las actividades culturales de cada estado y municipio de Venezuela, que debió estimular la lectura de la obra de Cadenas en liceos y universidades, que debió servir de punto de encuentro para volver a sentirnos como un solo país, pasó casi inadvertido.

Rafael Cadenas es, cómo dudarlo, nuestro poeta mayor. Es de los pocos escritores venezolanos que ha logrado traspasar fronteras, con una obra bella y profunda; que es decir universal. Al lado de Andrés Bello, José Antonio Ramos Sucre, Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, Arturo Úslar Pietri y de Eugenio Montejo, Cadenas alcanzó la inmortalidad y de seguro, dentro de cien o doscientos años, los venezolanos y el resto del mundo seguirán disfrutando de su poesía.

La ceremonia de entrega del premio se realizará en Alcalá de Henares (España), el 23 de abril, Día del Libro. Me gustaría pensar que ese día será de júbilo nacional, que los medios de comunicación transmitirán en vivo el evento y que las redes sociales, reino de lo efímero, convertirán en tendencia a Rafael Cadenas.

De no suceder, recordaré las palabras de Hölderlin como consuelo: “pero lo que permanece lo fundan los poetas”. 

Otras páginas 

– Cancelado Willy Wonka: Roal Dahl (1916-1990) resultó ser la nueva víctima de la llamada “cultura de la cancelación” y sus censuras. Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda y Los gremlins, entre muchas otras obras del autor inglés, han sido modificadas en recientes ediciones para eliminar palabras y frases que pudieran “ofender” a los lectores. “Gordo”, “fea”, “ponerse pálido” en vez de “blanco”, son algunos de los cientos de cambios, que llegan incluso a mostrar a Matilda como lectora de Jane Austen y no de Rudyard Kipling, como aparece en la versión original. Los Oompa Loompa, ayudantes de Willy Wonka, no quedaron a salvo: ahora se muestran en “género neutro”. La finalidad de estos cambios, según las mismas editoriales, es “hacer las obras más inclusivas y menos ofensivas”. Ante este hecho, varios escritores del mundo se han pronunciado y el más vehemente ha sido Salman Rushdie, quien calificó el hecho como “censura absurda”.   

– Las palabras son como las estrellas:

“– ¿Sabes que la palabra ‘silla’ tal y como la lees en el diccionario es como las estrellas?, soltó una vez el poeta.

– ¿Cómo?

– La silla no está físicamente en la palabra. No la puedes ver, simplemente la imaginas al leerla. Sabes que la palabra se refiere a la silla, pero ‘silla’ no es la silla. Por eso es como las estrellas. Las que ves ya no existen, desaparecieron hace millones de años, pero las ves”.

Anna Carolina Maier. Una anécdota con el poeta Rafael Cadenas.

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