jueves, 26 de mayo de 2022

Lo que conviene a los venezolanos

A los demócratas venezolanos no nos conviene que Bernie Sanders sea el candidato que enfrente al republicano Donald Trump.

A los demócratas venezolanos no nos conviene que Bernie Sanders sea el candidato que enfrente al republicano Donald Trump, pues en estos tiempos del Covid-19 puede ganar, y es demasiado ñangaroso en su ciega defensa del socialcomunismo de su patio trasero. Si Sanders llegase a ganar caeríamos más profundo en ese abismo en el que ya estamos, empujados por el ascenso al poder del PSOE y Unidas-Podemos en España. Representados por J.L. Rodríguez Zapatero y otros asesores de su misma calaña, que tienen en Venezuela sus más rentables negocios, junto a privilegios, canonjías, fueros y regalías que jamás conseguirían en países serios.

En la Organización de Estados Americanos nos hubiesen asestado un mazazo en nuestro magro y anémico optimismo, si el nacido en la república oriental del Uruguay no hubiese sido reelecto. Luis Almagro, quien fue embajador en China y canciller de Pepe Mujica, sustituyó en la OEA al chileno José Miguel Insulza. Aquel nefando personaje que le hizo tanto bien a la tiranía del siglo XXI y tanto daño al pueblo venezolano.

La OEA tiene fecha y lugar de nacimiento: 1948, Bogotá. El documento se aprobó durante la Novena Conferencia de Estados Americanos, mientras las calles de la capital colombiana eran escenario de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y del bogotazo. Sus primeros enemigos le colocaron a la OEA el remoquete de “el ministerio de las colonias de Estados Unidos”. Más adelante, en 1962, Cuba fue expulsada de la OEA, gracias al impulso de la llamada Doctrina Betancourt, aunque estudiosos como Ricardo Nudelman, apuntan que esto ocurrió por la presión de Estados Unidos.

Los ataques contra la OEA han sido permanentes, pero recrudecieron con la instauración del socialismo del siglo XXI y con el alza del precio del petróleo. De suyo, ALBA, CELA, Petrocaribe son parte de esa red de alianzas tejidas por el castrocomunismo para acabar con esta organización continental.

Con ese mismo propósito, en 2014, se inaugura en Quito la sede de Unasur, bautizada con el nombre de Néstor Kirchner. Rafael Correa, en ese momento presidente de Ecuador, nunca quiso que la OEA existiese en nuestro continente, fue muy crítico con la CIDH y con el peso de EE.UU. en el organismo. Fíjense que aún fuera del gobierno, en pleno 2020, se sintió guapo y apoyado para que María Alejandra Espinosa -su otrora ministra de Defensa y canciller- fuese la contendora de Almagro el 20 de marzo pasado. La dama obtuvo 10 votos de un total de 33.

Hoy Unasur está boqueando sin el billullo pichado por la tiranía venezolana y con solo tres miembros -Guyana, Surinam y Venezuela- mientras que la mayoría de los países del continente se mantienen en la OEA, con el respeto y reconocimiento de la comunidad internacional en alza. Es un activo revalorizado en el que la gente cree. Y eso se debe a la conducción de un político, intelectual y demócrata como Luis Almagro, quien ha sido valiente y frontal para plantarle cara a las dictaduras, tiranías, satrapías, autoritarismos, totalitarismos y despotismos de cualquier signo y color.

Los enemigos de la OEA la acusan de intervencionista y se sacan de la manga una concepción rancia y antediluviana de soberanía, que le sirve de argumento para justificar sus más abyectas y criminales acciones. Pero el sentido común nos indica que las soberanías irrestrictas constituyen coartadas perfectas para todos los déspotas. Eso Almagro lo ha vivido en primera persona, pues ha tenido que lidiar con resentidos y autoritarios de zurda conducta como Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, los Castro, el dúo Ortega-Murillo, el extinto presidente venezolano y el actual locatario de Miraflores.

Lo cierto es que Almagro ha hilado fino en esta compleja situación regional, como también lo está haciendo John Biden frente a Bernie Sanders. Pero si hablamos de conveniencias, espero que Trump cumpla sus ocho años en la presidencia de los Estados Unidos y Almagro sea más contundente y efectivo en la Secretaría General de la OEA. Amén.

Agridulces

El régimen chino es responsable de la pandemia del coronavirus. Una inesperada tragedia que nadie sabe cómo y cuándo terminará, pero de la que ellos se benefician económicamente, con el tráfico de test para diagnóstico, medicinas, mascarillas, guantes y todo lo que puedan exportar, aunque su calidad sea dudosa. China es el mercado del mundo. No deja de comprar y vender hasta en las más dolorosas circunstancias.

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