lunes, 17 junio 2024
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¿La sociedad venezolana perdona un momento de locura?

En fin, la emboscada que prepara el régimen bolivariano se centra en “tasajear” los votos el propio día de los comicios. Si en años anteriores lo lograron, ¿qué puede salir mal ahora? Deben pensar.

@OttoJansen

Acaban de culminar las elecciones en México. Los medios internacionales hacen eco de las felicitaciones a la primera mujer presidenta de ese país y de los méritos que la condujeron a la “apabullante” victoria. Leo con atención una voz de análisis clamando en el desierto del final del proceso. Dice Irving Gatell en una parte de su escrito en su cuenta de la red social X: “Tal vez Claudia de todos modos habría ganado, pero nadie en su sano juicio diría que lo habría logrado del modo que vimos anoche en todos los morenistas. Un triunfo como el que ahora será declarado ‘oficial’ se habría celebrado de manera espontánea en el Zócalo desde que cerraron las casillas, se habría hecho evidente desde que todavía se estaban haciendo los conteos en las casillas” (recomiendo lectura completa del post). Esto advierte lo que ya no es secreto en la intervención del funcionamiento electoral en las democracias hibridas y con déficits, operativas actualmente, y en el caso mexicano en particular ya en apariencia tarde. Son las dudas que dejan los procesos electorales con sus formas manejadas desde el poder de cómo las estructuras del Estado (incluyendo a partidos del estatus) llegan a consensuar decisiones de elites y logran burlar la opinión soberana.

Del repaso que hacemos de esta materia, esencialmente en los países latinoamericanos. En el podcast del portal Ojo Público, medio de Perú, el 19 de mayo de 2024, conducido por la periodista Nelly Luna Amencio, la entrevistada, Patricia Zárate, jefa de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos, afirma, en relación al último reporte para la fecha de El Barómetro de las Américas: “En Perú está en riesgo que tengamos elecciones limpias”. La especialista en tono ponderado y sin ninguna estridencia que pudiera entenderse proselitista a algún bando clamando justicia “popular” señala que “la confianza en las elecciones es donde menos confianza hay (…) la gente no se siente representada con la burocracia”, explicando como en el caso del país inca existe la constante intromisión del Poder Legislativo y que “…parte del problema son los que han hecho las leyes de partidos”. No asume la integrante del IEP la realización del fraude como tal (aunque destaca esa percepción en la gente desde procesos anteriores), enfocándose en las condiciones técnicas y políticas para unos sufragios justos. También recomendamos este video. En El Salvador hubo cierto ruido con la forma como fueron inicialmente presentados los resultados finales de las elecciones pero como lo manifiesta Zárate, en la conversación citada, la democracia está asociada al voto y a la figura presidencial y en este sentido la popularidad del mandatario de esa nación está fuera de dudas. Ha habido observaciones sobre procesos electorales en Brasil y en Argentina donde los mecanismos normalizados de los ventajismos del gobierno, los subterfugios en el desarrollo de las campañas no han impedido se cristalicen, por sobre las maniobras, las victorias de propuestas alternativas.

Tasajeando el voto

En los últimos días en Venezuela, producto de una confrontación dura entre el sentimiento de hartazgo de la gente que decidió un cambio al panorama de 25 años de precariedades, y las elites comandadas por el proyecto chavista. Viene impulsado por el régimen y ante una previsible derrota desastrosa, un clima incitador a que el elector se llene de dudas y desconfianza. Parálisis que acondicione la atmósfera a un obsesivo zarpazo inminente. Si bien la conducta de la revolución, su falta de escrúpulos y sus permanentes emboscadas contra los derechos, en el que los últimos procesos electorales son la mejor advertencia. Lo cierto es que pese a las confiscaciones de la autoridad electoral hacia las mejores condiciones del proceso de las elecciones presidenciales del 28 de julio; de parte de las mayorías se han levantado instintos (defensas) que han demolido hasta el presente todas esas irregularidades. Ningún ciudadano se espantará de su propia sombra.

Hay que inventariar sin embargo cómo los procesos electorales son vaciados de su razón de ser en manos de los nuevos autoritarismos y hasta diríamos de una concepción actual del mundo donde organismos y voces que tienen responsabilidades de asumir la defensa de la democracia, su reinvención y la profundización de estado de bienestar asociado a la libertad, esconden la cabeza en aras de elásticos “derechos”. Es conocido cómo desde hace por lo menos una década se ha denunciado la intervención de Rusia en elecciones de los países de esta parte del mundo. Para esto no hay sino el olvido. La observación internacional de los países democráticos a los eventos de elección parece relativizarse cuando son más graves los desafíos. Es en este momento el caso venezolano al que cumpliendo con la razón de no ser invitados, por un lado, otras naciones se abstienen (Colombia; Brasil ha asomado un resquicio distinto a última hora) y el curso de la historia tendrá de parte de ellos haberse lavado las manos en posturas cuando menos éticas.

En fin, la emboscada que prepara el régimen bolivariano se centra en “tasajear” los votos el propio día de los comicios. Si en años anteriores lo lograron, ¿qué puede salir mal ahora? Deben pensar. La desinformación masiva, los personeros “objetivos” con el fin de generar su propia verdad. Las presiones e intimidación con todos los recursos del Estado. Lo que no ven desde el chavismo es que están acabados en el sentimiento de la gente. Y que la motivación ciudadana, el gran motor espiritual por otorgarse la libertad, es una avalancha que no tiene parecido a lo históricamente visto. Es decir, el espacio para las locuras es suicida.

Trocitos… De los impresionantes actos en el estado Bolívar; del recorrido de María Corina Machado estos días. En el sur de la región. Pueblos sin institucionalidad, ni autoridades. En pobreza e indefensos. Sin noticias, ni presencia alguna. A ellos, Machado rescata, solo con su solidaridad activa, la utilidad de la política. He ahí la diferencia.