martes, 24 de mayo de 2022

La incertidumbre actual

Quienes combatimos al régimen actual de Venezuela tenemos la obligación de plantear con claridad alternativas válidas, posibles, para salir de la situación descrita y superar los males ya demasiado diagnosticados.

Quienes combatimos al régimen actual de Venezuela tenemos la obligación de plantear con claridad alternativas válidas, posibles, para salir de la situación descrita y superar los males ya demasiado diagnosticados.

Se trata de un factor mucho más importante de lo que parece. El país se desmorona aceleradamente. Camina de mal hacia peor. Alrededor de siete millones de compatriotas han abandonado el territorio que los vio nacer y crecer. Las familias están cada día más divididas como consecuencia de lo señalado. Quienes permanecen con tantas dificultades existenciales luchan por la sobrevivencia con la ilusión de poder reintegrar a su gente plenamente.

Sin embargo, una cuota creciente de incertidumbre se apodera del ciudadano común. Se corre el peligro de que crezca un cierto espejismo con nostalgia haciendo volver la mente y el corazón hacia el pasado. Quienes combatimos al régimen actual de Venezuela tenemos la obligación de plantear con claridad alternativas válidas, posibles, para salir de la situación descrita y superar los males ya demasiado diagnosticados.

Cometen un grave error quienes se agotan en el tema electoral. No se trata de lograr una convivencia negociada con la esperanza del cambio centrada en alguna elección presidencial en el 2024, “en el menor tiempo posible” como plantean algunos, o cuando al régimen le dé la gana. Los voceros más calificados ya hablan de extender el proceso “revolucionario” hasta el 2030, por lo menos. Piensan que pueden lograrlo estimulando enfrentamientos y divisiones en la oposición y marginando a quienes en su propio mundo asoman discrepancias de forma y hasta de fondo con lo que sucede.

Cada día afirmo más mi convicción sobre la necesidad de la UNIDAD alrededor de una política de cambio radical que necesariamente pasa por la salida de Nicolás Maduro y el final de la usurpación. Mientras el régimen se mantenga con el control de las instituciones fundamentales de la República, actuando al margen y en contra del Derecho y de la propia Constitución elaborada por ellos mismos, será casi imposible alcanzar el objetivo.

Como muy bien señalara la Conferencia Episcopal Venezolana se trata de la REFUNDACIÓN del país. Una reconstrucción integral para lo cual hay planes, proyectos e ideas muy serias y también la gente que está en capacidad de adelantar lo necesario. Pueden discutirse los caminos posibles, pero la unidad en torno a lo fundamental es indispensable.

El pasado martes 19 de abril, fecha histórica, se lanzó desde el Zulia para toda Venezuela la idea fundamental. Fue un acto emocionante en el tradicional Teatro Baralt. Estuvieron presentes representantes muy calificados de todos los sectores de la región. Con mucha atención escucharon los planteamientos y programas inmediatos para emprender el propósito por la vía constituyente. Debe profundizarse la discusión sobre este punto. No es incompatible con otras opciones que pueden desarrollarse simultáneamente. Antes por el contrario, todas deben dirigirse hacia el objetivo refundacional.

Hay que pasar de las preocupaciones a ocuparnos de manera definitiva.

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