martes, 23 julio 2024
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Hugbel Roa un revolucionario de pura cepa

Este politólogo y abogado desarrolló un talento excepcional para moverse como pez en el agua en el océano de las filiales de Pdvsa. Puso especial énfasis en Petrocedeño, estatal mixta con participación accionaria de Francia y Noruega.

La cúpula socialcomunista también instrumentaliza la corrupción para perpetuarse en el poder, como han hecho con el hambre, con su pulsión destructiva, con la mentira y con el odio que destilan en cada una de sus acciones y decisiones. Pero creo, que ni los camaradas más irreductibles se comen el cuento chino de la denodada lucha contra la corrupción, que lleva adelante la cogollocracia. Detrás de la detención de un grupo de robogallinas se esconden las más aviesas intenciones, pero la que más destaca es el mandato castrista de aterrajarse en el poder cueste lo que cueste. Que rueden cabezas, que corra la sangre de corruptos nativos de segunda categoría y de serviles fanáticos rodilla en tierra.

El zurdaje enmacollado no se anda con pendejadas cuando algunos de sus más seguros servidores se atreven a ladrar en su exclusiva cueva. Muy previsivos crearon el cuerpo nacional contra la corrupción (noviembre de 2014) con adscripción miraflorina, vale decir dependiente del círculo más íntimo del poder. Tanto su director como sus miembros son seleccionados por el Centro Estratégico de Protección de la Patria (Cesspa), organismo que congrega las “inteligencias” cubano-venezolana y la de otros aliados foráneos.

La Policía Nacional Anticorrupción se estrenó con una comedia, que escondía un ajuste de cuentas a través de la judicialización de un expediente de inteligencia, cuyo principal actante es el enigmático Tarek El Aissami. En torno a quien se ha enmarañado un cableado de enchufismo, que atraviesa y penetra instancias de poder que van de los tribunales a los criptoactivos, del deporte a redes de prostitución, del petróleo a la educación, et al.

En educación la figura más fulgurante de este entramado es el también diputero Hugbel Roa Carucí, alto pana de El Aissami, quien llegó a la cúspide como minpopo de educación universitaria, ciencia y tecnología. Esta dupla inició su amistad en la Universidad de los Andes, escenario de sus primeros escarceos políticos con la creación del movimiento Utopía 78. El trujillano y el merideño se juraron amor eterno y fidelidad absoluta, en su andadura por los meandros de la burocracia vernácula, que les proporcionó un inmenso poder e impensadas riquezas.

Sirva Hugbel Roa como ejemplo de un revolucionario de pura cepa del socialismo del siglo XXI. Ese que en plena sesión legislativa lanzó un micrófono contra un diputado opositor. Lo que se convirtió en credencial para su designación como ministro de educación universitaria, en sustitución del yernísimo Jorge Arreaza. Seguro que también tuvo mucho peso en este nombramiento la experiencia acumulada en el Programa de Alimentación PAE y en el viceministerio de asuntos estratégicos del despacho de la presidencia. Porque como ficha clave del régimen, Roa, regentó muchas carteras de la administración pública socialcomunista.

El pasado año el PSUV nombró a Roa vicepresidente territorial en Nueva Esparta. Ese estado que recibe a turistas rusos, mientras Ucrania le sirve a Putin para practicar tiro al blanco, y de paso promocionar las armas que vende como conocido perro de la guerra. Lo cierto es que Roa siempre estuvo en la pomada, y nunca sabremos cuánto se benefició con este cargo pseuveco.

Este politólogo y abogado desarrolló un talento excepcional para moverse como pez en el agua en el océano de las filiales de Pdvsa. Puso especial énfasis en Petrocedeño, estatal mixta con participación accionaria de Francia y Noruega. Tuvo tanto poder que hasta para hablar con el presidente de esta empresa “primero había que pasar por Hugbel Roa”.

Pero su sagacidad no se detenía en el ámbito de la intermediación, Roa aguzó su olfato para ser el primero en detectar otro filón. Por eso fue uno de los creadores del petro. No el de Colombia, sino el del régimen venezolano, cuyo nombre se relaciona con la magia negra propia de los rituales del vudú. Su color es el rojo, símbolo de los baños de sangre con los que se ofrenda a Luzbel.

Tan rentable es el negocio de las criptomonedas que Roa abrió su propia mina en uno de sus apartamentos en Tazón. En la urbanización Bosque Valle tiene su yacimiento, hoy vigilado por la Dgcim. En tanto Roa -dicen- está detenido por hechos de corrupción, y también se le vincula con una red de prostitución que reclutaba jóvenes para proporcionarles placer a políticos y empresarios afines. ¡Hasta en los guisos eróticos estaba el diputero pesuveco!

Agridulces

Hermann Escarrá -el voltario epulón- coincide con el economista Ronald Balza cuando afirma que realmente  “desaparecieron” 23 mil millones de dólares, y no tres mil como dicen desde la cúpula. ¡Y los niños y ancianos muriéndose de hambre!