domingo, 23 junio 2024
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Hay que cuidar la casa común

El Papa hace un hermoso llamado a creyentes y no creyentes a cuidar la casa que nos abriga, pero que está muy maltratada y los efectos de ese maltrato los estamos sufriendo todos.

@luisaconpaz

“Alabado seas Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”.

Citando el Cantico de las criaturas de San Francisco de Asís, comienza el papa Francisco su encíclica Laudato Si (2015), sobre el cuidado de la casa común. Hermoso llamado del pontífice, para creyentes y no creyentes, para que hagamos parte de nuestra vida cotidiana ese cuidado urgente por el planeta, la “casa común”, que nos abriga, pero que está muy maltratada y los efectos de ese maltrato los estamos sufriendo todos.

Esta mención de la Laudato Si, cuya lectura recomendamos, viene a cuento porque el pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Ambiente, decretado por la Unesco desde la década de los años 70, y que dado los efectos del calentamiento global, con sucesivas tragedias para muchos, se hace urgente que nos detengamos a pensar en la necesidad de unirnos a favor del ambiente, que es lo mismo que decir a favor de las próximas generaciones y a favor de nosotros mismos.

Sólo mencionemos algunas expresiones de ese “maltrato” al ambiente en nuestro país: los grandes manchones dejados por la deforestación de miles de hectáreas, no sólo en el estado Bolívar por la política de explotación del oro y otros minerales legalizada por el Arco Minero del Orinoco, también se contaminan los ríos -la explotación de oro usa mercurio-; se deforesta en las ciudades, se cortan árboles por construcciones y no se reponen; no se protegen los parques nacionales suficientemente; y añada usted esta economía depredadora de la humanidad -fuera de los pueblos indígenas no criollizados que siguen cuidando su ambiente- que consume y consume sin necesidad.

El maltrato al ambiente está acabando con especies de plantas y animales, la deforestación influye en la contaminación ambiental, el aumento de la temperatura, el abrigo de animalitos; estamos acabando con las fuentes de agua, se dice que las próximas guerras serán por agua…

Vamos a citar lo que una organización ambientalista muy seria, @Clima21, nos dice: “Venezuela, es urgente que cambiemos la manera cómo estamos viendo la naturaleza. Debemos aprender a cuidar, sanar, restaurar y amar lo que nos mantiene vivos y sanos”. También nos dice que podemos reparar los daños que se han infringido a la naturaleza, pero se necesitan esfuerzo, voluntad y perseverancia. Les recomendamos su página.

Yo añado conciencia de lo herida que está la tierra, voluntad política de los gobiernos y mucha participación ciudadana, así como educación ambiental desde la educación inicial, como lo establece el artículo 107 de la CRBV.

Los hermanos indígenas tienen mucho que enseñarnos, no sólo por el amor que le tienen a la naturaleza, sino por su coherencia con ese amor. Por ejemplo, saben vivir felices con menos cosas, si talan para sembrar, en otra parte siembran nuevos árboles.