miércoles, 21 febrero 2024
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Exclusión socialcomunista  

Una cúpula del mejor y más costoso cristal le sirve a la élite socialcomunista para refocilarse y escorrozarse a cuerpo de rey.

Allí disfrutan de todas las delicias que el poder tiránico puede proporcionar, incluida su seguridad a prueba de misiles y de muchos tipos de fuego amigo. También están protegidos de los desfiles interminables de la pobreza. Esa que perturba su olfato, su paz y tranquilidad por la delgadez y los harapos malolientes de quienes se han quedado en este territorio. En su burbuja -con los lujos de los que seguramente no disfruta Jeff Bezos- viven apartados de los pobres que protestan con sólo salir a la calle: porque bonos y míseros salarios no llegan ni a limosnas.

Divinamente instalados en las alturas del poder han desarrollado una sana y selectiva sordera. Sólo escuchan lo que les conviene. Como los audios que graban sus paranoicos órganos de inteligencia y persecución a sospechosos y solicitados. Porque la única seguridad que les importa a esa horda de uniformados con licencia para matar, es la propia y la de los capitostes de esta tiranía. Quienes, también, gozan de una ceguera muy conveniente para sus ambiciones. Por eso no ven cuál ha sido el resultado de su desastrosa permanencia en el poder durante más de dos décadas.

Cuando espetan su palabrería medial los venezolanos no se sienten aludidos, pues la macolla le habla a otra audiencia. Una que vive en el principado de Mónaco, con una aristocracia vestida por Chanel, Burberry, Armani o Christian Dior. Que come tres veces al día, atendidos diligentemente por un ejército de mesoneros que sirven exquisiteces regadas con los mejores vinos de Francia e Italia. Es decir, como ellos en sus palacetes, rodeados de una corte de serviles, enchufados y arrodillados. Chupópteros todos, pegados a la ubre del erario público.

En 24 años hemos ido palo abajo, hacia el fondo de un abismo socialcomunista que no tiene final. Para las mayorías todo ha empeorado en todas las áreas de su vida. Pero la élite dominante ni siquiera se ha enterado. Este expaís se ha venido vaciando a marcha forzada, sin que hayamos escuchado alguna muestra de preocupación por parte de los mandamases. No les importa que más de 8 millones de venezolanos excluidos estén buscando qué comer en otros países.

Porque exclusión no es ese pajonal ideológico -al que recurre la macolla para ser políticamente correcta-, cuando se declara inclusiva. Como todo zurdaje es excluyente. Para ser más precisa apelo al significado de la palabra excluir en su primera acepción: “Quitar a alguien o algo el lugar que ocupaba”. En la segunda se refiere a “Descartar, rechazar o negar la posibilidad de algo”.

Esta dictadura le ha arrebatado a los nacidos en esta tierra hasta su espacio vital. “El lugar que ocupaba” y que perteneció a su ascendencia durante muchos años. Lo despojó de una familia y hasta de su historia emocional hecha de recuerdos, afectos, vecindades, encuentros, amistades, amores y desamores. Todo aquello fue triturado con criminal indolencia, hasta convertirlo en un mazacote de miseria, huidas, violencia, privaciones, ausencias, miedos, dolor y muerte.

Nuestros coterráneos fueron descartados, vale decir rechazados por una cúpula que no valora la condición humana. Si las personas no le sirven para sus intereses, son suprimidas y eliminadas cuando lo consideren necesario. Puede concluirse, que para quienes detentan el poder, el humano que habita en estos parajes es algo cosificado: prescindible y desechable. Y los venezolanos lo sienten y lo saben, por eso empacan lo poco que tienen y escapan sin mirar hacia atrás, porque en Venezuela les patearon su orgullo y hasta eso que llaman sentido de pertenencia.

La involución ha sido integral. De una democracia se retrocedió a una brutal tiranía decimonónica, y de ciudadanos pasamos a ser unos parias. Ilotas, despojados de sus derechos más elementales. Por eso, apertrechados precariamente con un morralito tricolor en la espalda los venezolanos, lideran la gran migración en nuestro continente. Récord lamentable, que la cúpula se anota como un descollante triunfo revolucionario.

En tanto, los capitostes del régimen están concentrados en lo suyo. Siempre con la vista puesta en lo internacional y en el espacio exterior. Por ejemplo, la sempiterna vicepresidenta propone “una alianza estratégica para combatir la crisis alimentaria de la región”. La cúpula acepta la invitación de China y participará en la estación lunar, creada por el imperio comunista de Xi Jinping. Y en la reunión con Sergei Lavrov el mandón solicitó las mir. El plástico ruso que busca sustituir a Visa y Master Card y que ha sido rechazado, incluso en Turquía. 

Agridulces

La corrupción traspasó las fronteras patrias. En 26 países el desfalco asciende a 70 mil millones de dólares. Este expaís exporta pranato y corrupción en cantidades industriales.