martes, 16 julio 2024
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Es hora de caminar juntos 

El país está lleno de problemas. La población en general sufriendo mucho y las soluciones a los grandes problemas no se consiguen de manera aislada, hay que tender puentes, escuchar, promover la cultura democrática y la participación.

@Luisaconpaz

Cada quien por su lado no llegamos a ninguna parte importante. La mayoría de la población del país está afectada por múltiples problemas, esos que conforman lo que se conoce la emergencia humanitaria compleja (EHC). Pero esa emergencia se profundiza por la fragmentación de la población, la desinstitucionalización -las instituciones no funcionan-, la desconexión entre dirigentes, políticos, funcionarios y las mayorías y minorías que sufren. Los jóvenes dicen estar poco motivados a participar, a votar… En fin, por esas vías de abstención y de “sálvese quien pueda” no llegaremos a puerto seguro y se salvarán muy pocos.

El pasado 16 de mayo, la Red de Acción Social de la Iglesia (RASI) celebró su XIV Encuentro de Constructores de Paz, con la participación de más de 500 personas en modalidad presencial en la UCAB Caracas, y a distancia desde varias regiones del país. El lema: “Caminar juntos es posible”. Nos dimos cita nuevamente este año para ver cómo sumamos voluntades y orientaciones para construir una Venezuela más humana, más fraterna.

¿Cómo caminar juntos en un país fragmentado y con grandes desigualdades sociales?

Hubo ponencias como la del padre Pedro Trigo, s.j., del Centro Gumilla, un teólogo inmerso en sectores populares de este país, quien nos habló de la sinodalidad -y recuerden que sínodo significa “caminar juntos”- y para ello hay que escuchar.

También presentó una ponencia el profesor Alexis Ramírez, del Foro Cívico, organización de la sociedad civil que lleva tiempo tendiendo puentes, recorriendo el país para hacer una agenda común, promoviendo la participación ciudadana. Sirvió de marco también la ponencia de Mariana Campos sobre el estado del derecho a la asociación y la participación en el país.

Después se expusieron varias experiencias, como la de Katiuska Gutiérrez, de la seccional de AVEC, la cual compartió la vivencia de la sinodalidad con padres y representantes -familia y escuela del mismo lado de la cancha-; de la zona Caracas.

La representante de la Fundación Itaka, Katty Merchán, de los escolapios, nos habló de una bonita experiencia con niños y adolescentes. La gente del Grupo Cesap compartió la útil y necesaria experiencia del proyecto La Gente Propone, que lleva ese grupo en 12 municipios del país, y Maribel Piñango explicó herramientas para que los ciudadanos puedan participar en su municipio, no sólo haciendo contraloría social sino también proponiendo soluciones a los problemas municipales detectados y de la goajira y, Manuel Larralde, de la pastoral indígena, habló del valor de la palabra en la cultura wayuu.

Las experiencias que se presentan en cada encuentro ayudan a dar ánimo a los participantes y luego cada quien en su lugar de trabajo eclesial -escuelas, parroquias, comunidades- se atreve a replicar lo que escuchó o a proponer algo que anime a otros.

Se insistió en la necesidad de promover la cultura democrática -esa que ofrece caminos de participación, respeto a mayorías y minorías- que hace suya los caminos pacíficos previstos en la Constitución, la cual, desde el preámbulo habla de “establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica, pluricultural (…) que consolide los valores de la libertad, independencia, la paz, la solidaridad, el bien común… y el imperio de la ley…” y luego habla garantizar los DD HH.

Recordamos también en el encuentro, la necesidad de la “mejor política”, esa de la que habla el papa Francisco en su extraordinaria encíclica Fratelli Tutti. La “mejor política” es aquella que busca la construcción del bien común”, y sabe que las grandes soluciones hay que trabajarlas sin inmediatismos.

Hablamos de la necesidad de la coherencia entre lo que queremos y decimos creer, y la práctica: si queremos democracia, también debemos relacionarnos de mas manera democrática en nuestras escuelas, parroquias y organizaciones en las cuales participamos.

Ciertamente uno sale animado de esos encuentros, conoce gente que ya está participando en acciones a favor de esa Venezuela que queremos y necesitamos. Vemos derechos que deben ser conocidos y defendidos. Vemos, en definitiva, la necesidad y posibilidad de “caminar juntos”.