martes, 23 julio 2024
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El uso de los hijos como instrumentos de venganza

El sistema legal está en el deber de proteger los derechos de ambos padres y garantizar un acceso equitativo a los hijos, siempre teniendo en cuenta el bienestar de estos últimos. 

@cjaimesb

Para George Greaves Núñez, el mejor exmarido del mundo

Me imagino que algunos se sorprenderán por la dedicatoria de este artículo. Pero en honor a la verdad, George se lo merece. Y pienso en lo afortunada que he sido de tener una excelente relación con el padre de mis hijas, sobre todo porque en estos últimos años me ha tocado ser testigo, muy de cerca, de cómo algunas mujeres, por vengarse de sus exmaridos, utilizan a sus hijos para causarles daño, sin darse cuenta -o peor aún, dándose cuenta- del mal que les infligen. ¿Es que acaso no se aperciben de que esta forma de manipulación emocional siempre tiene consecuencias significativas para los hijos, tengan la edad que tengan?…

La separación o divorcio de una pareja siempre es un proceso doloroso, especialmente cuando hay hijos involucrados. Lamentablemente, en algunos casos, tanto mujeres como hombres utilizan a sus hijos como instrumentos para causar daño a sus excónyuges. Y es una dinámica preocupante, como también lo son sus efectos a largo plazo.

Me voy a referir a un caso en particular de una mujer que conozco, que está usando a su pequeña y única hija como herramienta de venganza contra su exmarido. Él le dejó todo lo que ella pidió cuando se divorciaron, pero pareciera que siempre quiere más… Y cuando quiere más, recurre a todo tipo de tácticas manipuladoras, que comienzan por la alienación parental en una relación padre-hija que es sólida y hermosa. También quiere separar a la niña de sus abuelos paternos, creando un distanciamiento emocional con ellos, que han sido sus pilares desde que la niña nació, porque ella no cuenta con la ayuda de sus padres. Les ha restringido el acceso a su nieta, que llora desconsolada porque desea pasar tiempo con ellos, hace lo posible y lo imposible para dificultar la comunicación entre el padre y su hija, empezando porque interfiere y hasta prohíbe las visitas ya acordadas.

Su comportamiento ha tenido un impacto devastador en el padre de la niña, en quien ha generado sentimientos de tristeza, pérdida, ansiedad y depresión. Es una maestra de la manipulación y cuando han asistido a audiencias en instancias públicas, monta unos teatros donde desprecia y desvaloriza el papel de progenitor de su exmarido. Llora, se hace la víctima, inventa… Lo peor es que ha encontrado abogadas que, sin investigar la situación real, han optado por tomar una solidaridad automática con ella… ¡Si sólo vieran los videos de la niñita llorando cuando la separan de su papá y sus abuelos, o escucharan los audios de las amenazas que le manda al exmarido, tal vez la historia sería distinta! En el campo del derecho, la imparcialidad es un principio fundamental que garantiza la justicia y equidad en los procesos legales. Sin embargo, en ocasiones, los sesgos de género pueden influir en la forma en que los profesionales del derecho perciben y abordan los casos. Y este en particular es uno de ellos.

Dichos sesgos influyen en la forma en que se perciben a los involucrados en un conflicto. En el caso específico de una abogada mujer -o varias- que se inclinan automáticamente a favor de la mujer sólo por serlo, incluso cuando el hombre puede tener la razón, se corre el riesgo de perpetuar desequilibrios y prejuicios injustos, porque se desafía la confianza en el sistema legal y se dificulta el acceso a una representación justa. Los sesgos de género en el ámbito legal pueden perpetuar desigualdades y obstaculizar la búsqueda de la justicia verdadera.

Y la más afectada es, por supuesto, la niña. En el colegio ya ha mostrado síntomas de la inestabilidad que la situación entre sus padres le ha causado, pues, de haber sido una de las mejores de la clase, ha bajado de manera notable su rendimiento. Encima, su conducta es errática.

Para completar el terrorífico cuadro, la mamá tiene novio y cuando lo visita y lleva a la niña con ella, duermen los tres juntos. Puede que el novio sea un santo, no lo conozco. Pero hablo por mí: yo que tengo hijas hembras, jamás las hubiera puesto a dormir en la misma cama de un hombre que no es su papá.

Por eso empecé dedicando este artículo a mi exmarido, porque siempre ha tenido conciencia de la importancia de la comunicación y la cooperación entre nosotros dos como padres, priorizando el interés superior de nuestras hijas.

Yo espero que este caso se resuelva de una manera sensata, saludable y por encima de todo, justa. Lo que pasa en una pareja no debe llevarse al plano de los hijos, sencillamente porque son tan hijos del padre como de la madre. Que los abogados, sobre todo las abogadas, de los entes gubernamentales lo evalúen de manera objetiva, independientemente del género de las partes involucradas. El sistema legal está en el deber de proteger los derechos de ambos padres y garantizar un acceso equitativo a los hijos, siempre teniendo en cuenta el bienestar de estos últimos. Debería ser lo más importante, pero en este caso en particular, no lo ha sido… Seguiré pendiente y, sobre todo, seguiré informando.