domingo, 3 marzo 2024
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El terrorismo no discrimina cuando sale a matar

Para muchos analistas esto último está en el origen del feroz, brutal y sorpresivo ataque de Hamás, ocurrido el sábado 7 de octubre, y que Israel equipara con el 11 de septiembre en Estados Unidos.

En Palestina hay 80% de pobreza, como en cualquier régimen socialcomunista que se respete. Sus pobladores mueren de hambre, pero los terroristas de Hamás perpetran un ciberataque contra Israel, que en planificación y ejecución debe haber costado una verdadera boloña de lechugas verdes. Pero esta organización criminal cuenta con sus socios-financistas, con poder político y económico. Sus tentáculos son tantos y tan extensos, que hasta en el más apartado y miserable de los países tiene sus conexiones y aliados que tributan generosamente, otros pagan impuestos y muchos diezman religiosamente. En el caso de Hamás se activan dos solidaridades automáticas, sostenidas en/por la afinidad ideológica: la religiosa y la política que le garantiza los dólares para desplegar toda su sevicia e impiedad.

En el concierto de las naciones -hoy muy afinadas para la guerra- hay países que sin ser musulmanes están unidos por la ideología socialcomunista. Eso explica el pegamento que adhiere a la dictadura de Venezuela con Irán. Este último está aherrojado por una teocracia fundamentalista, que hunde sus raíces en lo que fue el imperio persa, mientras que la élite dominante venezolana vocifera un ateísmo folklórico y ambiguo. Marcado por el peso de la superstición santera y palera, impuesta por la metrópoli cubana.

Estrafalarias contradicciones que quedan aparcadas cuando se trata de cohesionarse en torno a organizaciones terroristas como Hamás, que tienen a Israel como enemigo común. De suyo, su objetivo está centrado en: “La destrucción de Israel y el establecimiento de una sociedad islámica en Palestina, con la violencia como medio para conseguirlo” (Carta Constitucional de Hamás, 1988). Hamás es un acrónimo de Harakat al-Mugawama al-Ismiya, que traducido al español significa Movimiento de Resistencia Islámica. Fue fundado en 1987 por el jeque Ahmed Yassin, como brazo político de la Hermandad de Gaza, organización islamista egipcia.

Por ser un movimiento islamista, Hamás ha impuesto otra teocracia en Palestina, lo que los hermana con Irán, aunque sean de diferentes ramas del islam: unos sunitas y otros chiítas. El odio contra Israel los une, congrega a Hezbolá y otros grupos terroristas, que boicotean cualquier acercamiento entre países de la región, como el que se viene dando entre Arabia Saudita e Israel.

Para muchos analistas esto último está en el origen del feroz, brutal y sorpresivo ataque de Hamás, ocurrido el sábado 7 de octubre, y que Israel equipara con el 11 de septiembre en Estados Unidos. Este asalto fue un fuerte y violento golpe contra Israel, porque fue vulnerado su reputado sistema de seguridad e inteligencia, y dejó expuestas las debilidades en aspectos esenciales para un país como Israel, rodeado de enemigos.

Parte de la estrategia de defensa de Israel está en una valla inteligente con tecnología de punta, con cámaras, radares y sensores y toneladas de acero y hierro. También en una barrera subterránea de hormigón, que separa Israel de la Franja de Gaza. Pero los terroristas violentaron el sistema e ingresaron por 29 puntos. Bombardearon torres de vigilancia e infraestructuras comunicacionales y de armamentos, con drones comprados en las tiendas del ramo. Usaron parapentes propulsados por ventiladores y lanzaron, desde Gaza, más de 3 mil cohetes que impactaron en Tel Aviv y Jerusalén.

Un ataque de esta magnitud no se planifica de un día para otro. Exige la participación de mucha gente e ingentes recursos económicos, provenientes de aportes de una gran cantidad de individualidades y numerosos gobiernos. El estado islámico, sin duda, participó en este monstruoso asalto, en el que fueron asesinados asistentes al Festival Supernova -unas 286 personas entre israelíes y de otras nacionalidades- realizado en nombre de la paz. Este festival congregó a muchos extranjeros, pero el terrorismo no discrimina cuando sale a matar.

Los de Hamás y sus altos panas en el mundo están celebrando su gran triunfo en Israel, que suma 2 mil muertos en su mayoría civiles, cientos de secuestrados, niños asesinados y decapitados en los Kibutz. Un historiador de origen brasileño -Joao Koatz Miragaya- concluyó: “Nunca, desde el inicio del conflicto, el ejército israelí -con mucho más poderío militar- ha matado a tantos palestinos en un solo día como Hamás mató en 7 horas”.

Son salvajes atrocidades las perpetradas por Hamás, que tiene su cuartel general en la Franja de Gaza. Un territorio alargado -de 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 de ancho- en el sureste de Israel y próximo a la península del Sinaí, que limita con el mar Mediterráneo y alberga a 2 millones de habitantes. Todos rehenes de Hamás y usados como escudos humanos.

Agridulces 

Timoteo Zambrano propuso la expulsión de su colega diputado Octavio Orta, quien condenó la acción terrorista de Hamás. Orta aceptó el castigo, pidió perdón, se retractó y culpó a su equipo de prensa “del error y la imprudencia”. ¿Cuándo no?